LETRA MÁGICA

EDITORIAL 6

“¿Siempre han sido color mostaza las paredes? Entonces, debes salir al balcón a cantar, pues es insoportable saberte desconocido en una casa por la que te desvives, pero definitivamente no es tuya”.

Sol Meléndez

Cuarentena

Y de pronto el planeta se detuvo. Tenemos que guardarnos  mientras afuera acecha una amenaza microscópica. De pronto no hay niños en los parques, mucho menos en los colegios. No hay autos abarrotando autopistas. Los animales pasean por las calles en calma, sin sentirse amenazados, juegan en las playas solitarias, y se aventuran alegres a tomar baños traviesos en las fuentes de las plazas.  Los océanos  se limpian, el aire se hace más respirable y los delfines saltan de contento en los mares y lagos solitarios. De pronto nos damos cuenta que somos vulnerables, mucho más de lo que creíamos. En casa nos adaptamos, reímos, lloramos, nos acompañamos o nos sentimos solos. Algunos fabrican  tapabocas, otros los desechan. Algunos piden a su vecino trabajador de la salud que se mude a otro lugar porque corren riesgo de contaminarse, otros dejan mensajes de agradecimiento. Luz y oscuridad, presente en todos y cada uno y luego estamos nosotros, los que escribimos, los que observamos atentamente y convertimos en palabras las frustraciones, en poemas las alegrías o las tristezas, en cuentos nuestro temor más arraigado. Nos quedamos en casa  pero nuestra imaginación sigue fecunda, imparable, por eso queremos regalarte en  esta entrega, nuestra palabra alegre, palabra incierta, Palabra Infinita.

Confinamiento

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