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INVITADOS LETRA DIBUJADA

Cristina R. Abreu

Valencia, Venezuela, 2004.

Artista plástico en la Escuela de Artes Plásticas «Arturo Michelena» de Valencia, Venezuela.

A temprana edad mostró inclinación por el dibujo, la pintura y la creación visual. La curiosidad y el empeño por perfeccionar sus dibujos la ha llevado a realizar diversos talleres virtuales y de manera presencial sobre caricaturas, carboncillo, acuarela, gama cromática y pintura. Entre sus aficiones más importantes se encuentra la lectura. Imaginar lo que lee es lo que la ha llevado a realizar sus primeras incursiones en el hermoso campo de la ilustración. Entre sus trabajos como ilustradora se encuentran: Tiburones bajo mi cama de Ana Lucía Herrera, publicado por El Taller Blanco ediciones, Historias de cancha y de cafetín, de Danibia Guadalupe Abreu, publicada por Rubiano Ediciones, Macabro de Wendy Barsallo publicado por Bitacora del escritor, Panamá. Pepito Piquero patas azules, publicado por Rubiano Ediciones y Recital de sueños también publicado por Rubiano Ediciones.  Si quieres conocer más sobre el trabajo de esta artista y contratar sus servicios de ilustración, síguela en: @cristina_abreu.art

LETRA MÁGICA

Tecla y Letra 49

Seguimos en la búsqueda del equilibrio y de la regularidad en nuestras publicaciones, de igualar husos horarios y apagar cansancios. Quizá no logremos conseguirlo pero insistiremos, porque nuestra voluntad sigue siendo infinita como la palabra y los autores. En esta oportunidad daremos la bienvenida a Wendy Barsallos una escritora panameña que se desliza cómoda en el género del terror. De igual modo saludamos a Edgar Yoris, artista plástico quien gustosamente nos prestó su serie Margaritas para ilustrar nuestras secciones. Disfruten una vez más de nuestro blog. Gracias por la espera

Si estás entrando a PALABRA INFINITA  desde tu teléfono inteligente, no olvides pulsar MENÚ para acceder a todas las secciones del Blog. Disfruta de la palabra. Lecturas deliciosas para disfrutar con el café. GRACIAS POR VISITARNOS.

PALABRA PRISMATICA

Palabra Prismática

 Azur

Estamos a casa llena

Nos habitan los supuestos

Los dequeismos

Las tazas y las labores

.

Los hilos de la cuerda del patio

Son metáforas frustradas

Que en vez de argumentos

Sostienen anarquías

.

El techo ya no existe

Se voló con un libro nuevo en tormenta

Que hablaba de soles y merengues

.

Del piso no hablamos,

Se firmó un acuerdo de confidencialidad para sepultar las vergüenzas del pasillo y la terraza.

.

Lo importante son las flores

Amarillas, blancas y rosas

Le dan textura a las paredes y a la cama

Muestran el lado más salvaje y puro del hábitat

Recuerdan al huésped,

Que el corazón todavía late.

PALABRA ENCANTADA

Palabra Encantada

Lucy

Alas de cristal

Se rompieron como copas vacías las alas de la libertad, se posaron en ellas mariposas negras que la hacen llorar. Refugiada en la esperanza de un tiempo que no parece llegar, enterrada en la decadencia de la insólita desigualdad, disfrazada de cordero la intolerancia la devorará y con pasos agonizantes  tomará otros rumbos.

Arrastraron su orgullo, su legado y lealtad, sometieron su mirada. Sus mentiras llenaron los ojos y los bolsillos, de los que no quisieron mirar. Llenaron su alma de amarguras, y desplegaron en sus cuerpos los más grotescos olores.

Se rompieron sus alas como copas de cristal, ¿quién recoge los pedazos?

Se llenaron de ilusiones por lo que no volverá, porque se rompieron las alas.

Lo sagrado, eso también lo romperán, cruzarán la línea entre el honor y la falta de humanidad. Se durmieron las esperanzas con heridas hechas de sal,  se abrieron los cielos y el mar nos ha de tragar.

Y con las alas rotas un ave no puede volar…

Pero perdida en los cielos la dignidad algún día encontrará, curará sus heridas, buscará la verdad.

Y desde el más profundo abismo el amor resurgirá, porque aunque del nido caiga las alas se abrirán, así es como el ave descubre que las alas le sirven para volar…

PALABRA INCÓGNITA

Palabra Incógnita

Nigme Rosquete

Nigme Rosquete es médico. Obtuvo sus títulos de Médico Cirujano, Ginecólogo y Obstetra, en la Universidad de los Andes, pero más allá de los títulos, su pasión es acompañar a otras mujeres a alcanzar su máximo bienestar, sentirse plenas y seguras.
Transitar este camino la enrumbó a aprender de infertilidad y esterilidad, y luego al convertirse en mamá, se dio cuenta de la necesidad que había de construir una red de apoyo sólida donde las madres se sintieran cuidadas, informadas y respaldadas en sus decisiones.
Su relación con la lectura y la escritura viene de la necesidad de documentar cada uno de los partos que atiende. Escribir es una manera de drenar y de informar pero también de plasmar en palabras el sentir que le produce su diario vivir y sus experiencias tanto de su trabajo como de su maternidad.
Esta es su primera colaboración con el blog.

MI MUNDO

En el planeta pensamiento

Percibo,

Como un aeropuerto sin descanso

¿Qué vuelo tomar?

Empezamos a hablar de arte

Hay tanto arte en todo…

En lo sensible, en lo sublime, 

en lo silencioso y estruendoso.

.

Desde el amanecer y sus pájaros

hasta el pincel que define,

desde mi mundo al pensamiento no procesado,

al que no le doy permiso de salir, el prohibido.

.

Se desatan las palabras de este abecedario

que me acapara suave

aunque siempre falta el tiempo de enrumbar.

no hay vuelos…

PALABRA GUARDADA

Palabra Guardada

Vagalume

Tengo la poesía en alerta

En cualquier tarde desperdigada

Me susurra

                con su viento sutil

.

Mientras,

el mar me mece las pestañas

El oído se me achica

Y la musa entra a discernir

Lo inseparable

             Lo intrascendente

                        Lo inexplicable

PALABRA SECRETA

Palabra secreta

El siguiente cuento es inédito y forma parte de una antología llamada: Cuentos de Niños, próxima a publicarse en formato libro.

Un laboratorio de jugar

Para el grupito de los jueves:

Manuel, Castor, Ivana, Camila y Nicole

Un día estaban los niños terminando sus actividades en mesa cuando ocurrió esta anécdota. Unos se apuraban a colorear y algunos otros ya estaban en el piso con sus juegos elegidos. Manuel había terminado primero y  se afanaba en hacer una gran casa para su pájaro de nombre inventado mientras Castor le pedía que le dejara entrar al juego, de igual modo Camila y Nicole querían hacer su parte con los tacos ideando una casa fantástica para los animales. La última en unirse fue Ivana. Dispusieron los 5 un gran espacio con compartimentos para muchos animales con posibilidades infinitas: piscinas, caminos, trampolines. Pasado un rato cuando ya todos estaban ocupados en jugar y construir, Camila que suele estar pendiente de que no se pase nada de lo que hace en aula divertida, les recordó a sus compañeros que era el momento de leer cuentos. Y ahí  se armó la discusión, Castor y Manuel querían seguir jugando con aquella enorme casa mientras que las niñas querían irse a leer cuentos y merendar, Castor al recordar la merienda se unió al grupo de niñas, Manuel siguió empeñado en quedarse con los tacos, pues así lo hicieron, aunque luego Manuel se les unió.

Mientras leíamos “La sorpresa de Nandi” y discutían sobre el cuento, compartieron sus meriendas, reían de lo que pasaba en el cuento y de que al final fueron mandarinas, también comentaron sobre sus frutas favoritas y Camila alegre les hizo advertir que estaban todos unidos de manera muy agradable.

—¿Chicos se han dado cuenta que estamos compartiendo? es genial

—Sí a mí me gusta mucho compartir— comentó Castor

—¡Y a mí!— participaron Nicole e Ivana

—Es mejor así que pelear— reflexionó Camila.

 Acabaron la merienda y llegó el momento de decidir. ¿Seguían jugando en el salón a construir casas o le daban oportunidad a los enormes tacos del espacio de juegos exterior?

¡Oh! No lograban ponerse de acuerdo. De repente las niñas decidieron que lo mejor era jugar afuera y los varones quedarse en el aula con su gran construcción para animales. Así lo hicieron.

Yo iba de un lado a otro y supervisaba  que todo estuviera bien. En una de esas los muchachos decidieron recoger para unirse a las chicas, yo le pregunté a Castor el porqué de la decisión si ellos estaban tan a gusto allí, entonces me dijo:

—Ya nos aburrimos de jugar aquí, nos vamos para allá.

—Pero ustedes no querían…—recalqué

—sí pero queremos hacer algo más grande, algo como un laboratorio

—¿un laboratorio?

—sí, un laboratorio de jugar. —y salió del aula antes de que Manuel acaparara todos los cubos.

Sin categoría

TECLA Y LETRA 50

Escribir es una actividad retadora. Los que lo hacemos obedecemos a un impulso, a una necesidad que muchas veces debe ser compartida y otras,  silenciada por la cotidianidad, o porque nos encontramos inmersos en distintas situaciones que queremos vivir a cabalidad. Nosotros deseamos seguir compartiendo nuestras letras por eso, para  esta entrega traemos noticias de cambios, cambios necesarios y bienvenidos, porque nos dan la oportunidad de crecer.

Para ello damos  la bienvenida a Ana Lucía Herrera, quien ya en ocasiones anteriores ha colaborado como invitada en nuestro blog y ahora lo hará como integrante fija con una nueva sección: Palabra encantada, en la que nos ofrecerá su variado trabajo literario.

De igual modo damos la bienvenida a Celeste Sjostrand igualmente ha sido colaboradora de nuestro blog en palabra incógnita y ahora tendrá una sección fija: Palabra Prismática    en la que podremos conocer su propuesta literaria.

Nuestra sección Palabra Incógnita será en este caso para Nigme Rosquete, una renombrada médico gineco obstetra de nuestro estado, que combina la pasión por su rama de la medicina con la escritura. Nos espera con su reflexión en esta acostumbrada sección.

En el caso de Letra dibujada nos vestimos de gala para recibir a la  Artista plástica: Cristina Abreu a quien agradecemos que haya accedido a  prestarnos sus obras para  engalanar nuestras secciones.

Para conocer más  de Cristina Abreu  visita nuestra sección Invitados Letra dibujada. Allí podrás disfrutar de toda la galería de arte visual del que en vida fue nuestro artista digital: Dióscoro Monasterio y de todas las obras de otros artistas plásticos y fotógrafos que como Cristina  gusten acompañarnos en esta aventura.

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INVITADOS LETRA DIBUJADA

Letra dibujada

Edgar Yoris

Puerto Cabello, Venezuela

Realizó sus estudios artísticos en la Escuela de Artes Visuales Rafael Monasterios de Maracay y de la Universidad de las Artes. Egresó con el título superior de Artes Plásticas. Estos estudios le avalaron para poder ingresar  en la Casa de la Cultura de Maracay como «guarda sala», experiencia laboral que sin duda le dejó grandes aprendizajes y que  complementó con su pasantía de un año en la Asociación Todos por el Arte, este organismo es el abanderado del «Arte Aragüeño» y se ha venido ejecutando desde hace diez años.

Yoris,  ha confrontado su trabajo plástico en más de una veintena de oportunidades. Las exposiciones colectivas le han permitido hacer camino al andar. La edición del 2015 del Salón de Güigüe en el estado Carabobo lo tiene entre sus expositores de lujo. Por el fruto de su faena, ha sido merecedor de premios y menciones de honor, donde recordamos su participación en la IIl Muestra Regional de Ciencias Tecnologías e Innovación, el XIV Salón Estudiantil de la «Rafael Monasterios» y el tercer premio obtenido en el Salón de Arte Red Académica Cooperativa del 2010. Actualmente residenciado en Barcelona España, continúa desarrollando  su trabajo a la postre de las nuevas experiencias que le ha tocado vivir. En este año 2024 su exposición: Sanitarios en Pandemia, está siendo exhibida  en el Aroma Café de Manresa Barcelona. Conoce más de Edgar Yories en  @mari.yoris

En esta ocasión nuestras secciones estarán ilustradas  con su serie Margaritas.

LETRA MÁGICA

Tecla y letra 48

Cuando nos dejamos arrastrar por la vorágine de lo cotidiano, por las noticias inesperadas, por las obligaciones que nada tienen que ver con la literatura suele suceder que tenemos que tomar largos descansos para poner en orden las ideas. Hoy creemos que ese tiempo de pausa por fin ha terminado y podemos retomar la frecuencia de nuestras publicaciones, al menos eso intentaremos, gracias a todos por la espera.

Nuestra sección Palabra Incógnita recibe con gran placer al poeta y escritor: Livio Lisio a quien agradecemos su receptividad al aceptar nuestra invitación para publicar parte de su producción  en nuestro blog.

De igual modo, recibimos de nuevo con gran alegría a: Joseph Lugo   y le agradecemos que haya accedido a  prestarnos sus fotografías como imágenes para  nuestras secciones.

Para conocer más  de  visita nuestra sección Invitados Letra dibujada. Allí podrás disfrutar de toda la galería de arte visual del que en vida fue nuestro artista digital: Dióscoro Monasterio y de todas las obras de otros artistas plásticos y fotógrafos que como Joseph    gusten acompañarnos en esta aventura.

Si estás entrando a PALABRA INFINITA  desde tu teléfono inteligente, no olvides pulsar MENÚ para acceder a todas las secciones del Blog. Disfruta de la palabra. Lecturas deliciosas para disfrutar con el café. GRACIAS POR VISITARNOS.

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CONTACTO, NUEVA PALABRA

Nueva Palabra

 

Mi nuevo San Valentín

Miguelino

Estoy sentado en la silla mientras ella duerme, intento escribir una carta por San Valentín…

Hace cierto tiempo  me preguntaste ¿Por qué me miras tanto? Yo no te supe responder sinceramente. También recuerdo otro día que viendo un vídeo sobre el TDAH me preguntaste supongo yo que medio en broma

—¿Te aburrirás de mí en algún momento?

Hoy te intentaré responder, reina mía…

Jamás en mi corta vida había sentido esa explosión de sentimientos tan intensos como los que tengo contigo. Solo verte  ilumina mi vida. Me pierdo, sí pero en observar cada pestaña, cada comisura y curva de tus penetrantes e hipnóticos ojos marrones. Te confieso que esos ojos acaparan todos mis pensamientos. Por momentos intento detallarte en mi memoria, pero me resulta imposible, siento que mi mente no logra capturar los detalles, como las  curvas que tienen tus mandíbulas ni lo suaves que son tus labios, o la forma en la que tus pestañas hacen que tus ojos se vean chiquitos y brillen aún más.

 Nos he visto crecer juntos, hemos avanzado. Nos alejamos de la  parada de guagua con olor a orine. Ahora nos desvelamos planeando  como será nuestra vida a lo largo de los años.

 ¿Que si me aburriría de ti?

¡Jamás! No sabes el shot de felicidad que siento al verte en casa o cuando te escucho por el celular. Sé que fallo al tratar de expresarlo,  heme aquí tratando de hacer lo imposible por ti

Lo que más amo de ti, es la forma en la que me miras, que confías en mí y en todo lo que puedo hacer, lo veo en la forma en que te alegras  cuando por muy tonta que sea la situación logro resolverlo yo solo.

Gracias a ti tengo  una nueva vida, espero haberte demostrado aunque sea un poquito la constelación de sentimientos que siento que guardo en mi interior.

Arrugo la hoja, siento que no es suficiente, tengo que volver a empezar.

PALABRA INCÓGNITA

Palabra Incógnita

Wendy Barsallos

Escritora panameña. Licenciada en Informática.  En su haber ya tiene dos publicaciones en solitario: La hora del miedo. Historias de terror para no dormir, 2022. La orden del Rey su primera novela bajo la editorial Bitácora del Escritor, 2023 y ha colaborado en Antologías tales como: Pesadillas, de la Editorial mexicana el Cuervo, Mentes Siniestras, de la Sociedad de Escritores Unidos y Athanor, la danza de las brujas del Club Tenebris Lectio.

Ha participado en publicaciones digitales como la revista Weird Review. 

Desde su infancia es amante de las películas y la literatura de terror. Es su género favorito de lectura.  Su inclinación por la escritura la ha llevado a participar en talleres de escritura para incursionar no solo como lectora sino también como creativa de este género terrorífico. Esta es su primera colaboración con el blog.

Transición

Wendy Barsallos

Carolina miraba inquieta hacia el tejado con la esperanza de conciliar el sueño. Acostada en la cama matrimonial, buscaba acercarse a su esposo y mientras giraba, se sumergió en un vaivén  de vértigos que le hacían gritar. Cerraba los ojos con la esperanza de que los síntomas desaparecieran. Lloraba entumecida entre las sábanas impregnadas de sudor.  Le suplicaba a Eduardo que la llevara una vez más al hospital. Él le tomaba los brazos, después las caderas con la intención de vestirla, llamaba a los chiquillos para que ayudaran a su madre.

Sumergida en el malestar con sus  manos temblorosas, recordó las tantas pastillas que había tomado. Desorientada no recordaba los nombres de las etiquetas. Ella tenía la certeza de que aquella cantidad de medicamentos no lograrían aliviarla, los síntomas eran frecuentes e iban en incremento. Le imploraba a su familia que no se preocuparan, pronto regresaría a casa.

En la sala de urgencias tenía que esperar para ser atendida. En el triaje, su situación no era clasificada como prioridad médica. Ella intentaba explicar algunos síntomas, a pesar de ello, las enfermeras continuaban con los nombres de los pacientes en lista de espera. Regresó al asiento y buscó el apoyo de su esposo, mientras miraba las manecillas de un reloj en la blanca pared.

Adormecida, escuchaba su nombre desde una puerta. Dentro del consultorio, el médico en silencio observaba el comportamiento de la paciente. En la hoja clínica registraba los síntomas, adicional a los fármacos que utilizaba con frecuencia.  Preparó varias referencias y recetas médicas: dos pastillas de Gravol  por una semana y un relajante intramuscular.

Los días pasaban y los síntomas desaparecían. Animada, decidió realizarse los exámenes médicos prescritos, revisiones auditivas, psiquiátricas y ginecológicas necesarias para determinar un diagnóstico. Ella buscaba alternativas y evitar el estrés: aceites de lavanda o té de valeriana en las noches de insomnio.  Lograba conciliar el sueño cuando amanecía, pero el inclemente despertador sonaba sin pausa. Debía cumplir con el desayuno de la familia, el trabajo de la oficina y la ansiedad se apoderaba de su vida a diario.

Aquella mañana, arrastraba los pies hacia la ducha. Se detuvo frente al espejo, tocaba su rostro pálido, demacrado con unas ojeras grisáceas. El esposo interrumpió aquellos pensamientos y la abrazó sin importarle la flacidez del cuerpo. Carolina se apartaba, la libido había desaparecido hace algún tiempo.

Eduardo no soportaba el rechazo, los cambios de humor de su mujer así que un buen día abandonó la residencia. Ella siguió perdida entre el letargo,  aflicción cuando le llegó  una notificación de divorcio.

*

Caminaba a diario desde la estación de transporte hacia el trabajo y en ese tiempo se convencía a sí misma de que podía seguir adelante como madre soltera. Recordaba momentos en familia y aquellas risas que la llenaban de felicidad… ya los recuerdos estaban en el pasado, ahora era el momento de silenciarlos. «¡Cuentas, hay que pagar una gran cantidad de cuentas!» El ritmo cardíaco se le aceleró y empezó a transpirar. El malestar le hizo sentarse en una acera contigua a la empresa donde laboraba, bajó la cabeza e intentó tomar aire por la boca. Sus manos torpes y frías buscaban en el bolso una botella de alcohol isopropílico que inhaló con el propósito de disminuir las náuseas. Procuraba tranquilizarse, sentía que era el momento de conseguir un trabajo mejor remunerado, tal vez la situación económica mejoraría, pero para eso tenía que renunciar. Poco a poco dejó de hiperventilar y aquella crisis la hizo llegar tarde a la oficina.

En el trabajo, la memoria le fallaba y no podía concentrarse.  Su jefe le confesó que contrataría a una secretaria joven y libre de problemas. El entorno laboral tampoco le ayudaba: quejas y cotilleos sobre el mal desempeño que ella mantenía, al final no tendría que renunciar, lo más seguro es que la despidieran. Necesitaba desahogarse y caminó hacia la cafetería. Se tragó tres pastillas con el fin de prevenir que los vértigos llegaran y sin que nadie la observara, ensayaba una falsa sonrisa e imitaba la grotesca forma de caminar del gerente.

Durante la semana, visitó al ginecólogo y él le explicó sobre los resultados de los laboratorios y medicamentos que había ingerido. Los exámenes mostraban un grupo de valores fuera del rango y podría ser la causa de los síntomas. El galeno le recetó una serie de medicamentos diarios incluyendo Tibolona. Le recordó la importancia del tratamiento y que no los mezclara por cuenta propia. En la farmacia, el monto de la receta a pagar no estaba presupuestado. Los gastos de sus hijos tenían prioridad y decidió esperar hasta el próximo día de pago.

Oraba a Dios en las mañanas y le pidió que no regresaran los síntomas. Las oraciones eran en vano y su estado de salud desmejoraba cada día. Ella no podía faltar al trabajo, debía intentar mantenerlo. Aunque se sentía desfallecer, caminaba pausada hacia la estación de transporte.

Una gran fila de varios kilómetros de longitud se formaba a fin de tomar el autobús. Los rayos del sol calentaban la estación y se colaban entre los ojos de Carolina, podía sentir pinchazos de aguja en la cabeza. Añoraba estar en casa y sentir el cómodo silencio.

En la fila, pidió a un extraño que le guardara el puesto. Un fuego interno ascendía y  ella amarraba el cabello húmedo a una trenza durante la sudoración. Se dirigió agitada a un excusado para vomitar y como parte de la rutina que consistía en rastrear un lavamanos. Le embriagó el aroma fétido y penetrante de la cañería. Buscaba en el bolso alguna de las medicinas recetadas. Masticó una cápsula con ansiedad.

A medida que avanzaba hacia la fila, se llenó de ira contra una vendedora ambulante. Le molestaba la música de una bocina estridente, el retraso de los autobuses y una pareja que discutía. 

«Bullicio que llama a los malditos vértigos».

En el suelo de aquella estación imperfecta de piso resquebrajado, ella se postró con la cabeza baja. Los pasajeros seguían de largo sin ni siquiera mirarla.

 Copiosas gotas de líquido le cayeron en la cabeza. Un indigente sediento, bebía restos de una gaseosa y suspendió la succión de la botella. Sintió pena por la mujer arrodillada y decidió tomarla de un brazo sin importarle su apariencia, ni las sucias manos. Se acercó y la miró a los ojos. Le sonrió al caballero que vivía en la desgracia y él le devolvió el gesto con sus pocos dientes. Un gran número de móviles grabaron la escena.  El indigente que ayudaba a una extraña y le abría el paso dentro del autobús.

El vehículo avanzaba. Temblorosa, introdujo en la boca una pastilla de Dimenhidrinato y la tragó en seco. Miraba los rostros en cada puesto, personas impacientes por llegar hacia un destino. Deseaba en ese instante terminar con su vida. Recordaba a la familia y logró desistir de aquella idea.

Al llegar a casa, observó con detenimiento el desorden que había en cada espacio: un fregador lleno de platos sucios, ropa y zapatos desorganizados. Carolina a gritos exigió que le ayudaran con las tareas del hogar. Observaba a sus hijos como si fueran desconocidos, rostros deformes que no reconocía. Silencio… solo quería silencio y arrastrándose por las paredes del pasillo llegó a la habitación. Estaba agotada de la misma rutina y del círculo vicioso en  que vivía. Las citas médicas que estaban agendadas tardaban en el centro hospitalario y todavía no tomaba la Tibolona prescrita, pero tenía medicamentos para el dolor de estómago y cabeza, mareos, relajantes y antihistamínicos.

No quería escuchar a nadie, ni regresar al trabajo. Necesitaba algo que la hiciera dormir. En el cuarto de baño, decidió tomarse un grupo de pastillas: diez rosadas, cinco blancas y ocho azules más un antidepresivo mientras contemplaba el reflejo de una belleza extinguid, la melancolía le recordaba sus días de juventud. Deseaba tener paz y se abrazó a la oscuridad en silencio.

Dormía de forma plácida y al cabo de varias horas se escuchó el lamento de la familia.

**

Eduardo ordenó su antiguo armario y le embargó una gran pena. Con mucho remordimiento y culpa, salió de la habitación principal con viejos papeles, recibos pendientes y facturas. Un cartapacio con exámenes de laboratorios, referencias y un informe médico en el que decía:

La paciente Carolina Gallardo de 50 años de edad será referida a un psiquiatra y sometida a un examen toxicológico. A través de supervisión médica le ha sido recetado un tratamiento antidepresivo y hormonal de forma prolongada por amenorrea y estado avanzado de climaterio. Deberá regresar a consulta con un acompañante  y continuar evaluando los síntomas.

PALABRA GUARDADA

Palabra Guardada

Vagalume

Cada persona deja su estela

Cada una modifica algún tramo

                                                   del camino

.

Y mientras cada quién atiende a su rumbo

Yo me dejo mecer en las ondas

                   de las huellas dejadas en la piel

 y en la memoria

.

Que como el mar

                              (Fluctuante)

A veces, me ahoga

Y otras, me hace flotar en un frenesí

                    aparentemente interminable

PALABRA SECRETA

Palabra secreta

Los siguientes cuentos pertenecen a una antología de cuentos inéditos reunidos bajo el título: “Niños de cuentos, cuentos de niños”.

Sueños feos en los ojos

Con cariño para Amalia.

Guadalupe

Mi querida Amalia es activa risueña y muy cariñosa. Le encanta jugar solita a las muñecas. Un día terminamos de leer un cuento llamado: ¿No duermes osito? Y ella aprovechó de comentarme que no había dormido bien, me pareció un poco extraño y le pregunté:

—¿Y eso?

—Ay Dani, es que tuve sueños feos en los ojos…

—¿Cómo es eso?

—Que te pasan por los ojos muchos sueños feos por culpa de mirar unas cosas indebidas

—¿Cómo cuáles?

—Bueno, una comiquita que no me gustó

—¿Era fea?

—sí, muy fea…

—¿por qué la miraste?

—porque le gusta a mi prima y yo estaba con ella…

—y… ¿cómo eran esos sueños feos?

—había algo oscuro, y yo estaba lejos de mi mami y yo corrí pero seguía lejos y luego ya no la veía… me desperté y cuando cerraba los ojos volvían esos sueños feos y yo me puse a llorar y vino mi mami y mi papi y se quedaron conmigo. Yo les prometí que no vería más esas comiquitas. Me dijo y miraba hacia abajo sumida en el recuerdo.

—Bueno, hagamos algo aquí… leamos cosas bonitas para que esta noche tengas sueños bonitos en los ojos ¿Te parece?

—Me parece Dani!

De un golpe llegó al estante de los cuentos, seleccionó sus favoritos y nos instalamos a leer.

A Manuel le gustan las palabras

Para mi ocurrente Manuel

y su divertitosa manera de ser

Guadalupe

A Manu le gusta mucho reírse. Desde que le conozco inventa momentos graciosos tanto para él como para los que le acompañan. Su fuente favorita de alegría son las palabras. Siempre que escucha una que le gusta pide que se la repitan muchas veces para reírse sin cansancio.

A Manuel le gustan tanto las palabras que las inventa, dice un sinfín de verbos de su propia cosecha, adjetivos graciosos y además quiere  que yo las escriba y las lea para él y sus amiguitos.

Quizá por eso un día mientras jugábamos en la pizarra a leer algunas de sus palabras graciosas me sorprendió gratamente al escribir sus propias invenciones:

“Tilatu” “Copiosa” “pongar” “haceré” “piripu” “terele”, “aburrentosa”, “milimiramú”, “taralaran…”

Las carcajadas no se hicieron esperar.  Más tarde sus amiguitos decidieron jugar con rompecabezas mientras él siguió ocupado en llenar la pizarra. Le pregunté:

—¿Qué haces? —él me respondió:

—Estoy escribiendo palabras que nadie dice —su sonrisa era amplia, su mirada llena de picardía.

A Manuel le gustan  las palabras quizá por eso aprendió a leerlas,

A Manuel le gustan tanto las palabras que quizá por eso aprendió a escribirlas,  sin presión, sin tiempo, sin lecciones, solo por diversión.

A mí también me gustan tus palabras Manuel, me gusta conjugar verbos como lo haces tú, sin problemas, sin complicaciones, sin explicaciones “aburrentosas”. Quizá sea momento de “pongar” esto por aquí para que todo el mundo sepa lo  divertitoso  que es escribir y leer sin manual.

CONTACTO

Nueva Palabra

  Miguelino

Supe de ti una noche, hace unos cuantos meses. Y desde la primera vez que te vi… No pude imaginarme nada más hermoso que tú.

¡Querida mía!

Estoy lleno de ilusión desde que estás aquí… A mi lado, cerca nuestro.

Te imagino con tu hermosa carita y llenas de luz  mis días,

el sol ya no quema sino que brilla,

paso los días y los meses pensando en tu risa y en todos los colores que le darás a estas cuatro paredes.

Deseo llevarte de la mano. No soy perfecto pero aprenderé a guiarte

Mi corazón cambió cuando escuché el tuyo.

La veo a ella y te veo a ti. Quiero darles el mundo y hacerlas reír la noche entera, voy a protegerlas por siempre.

Un día le hablé a Dios, tú fuiste su respuesta.

No me hace falta nada ya, las tengo a ustedes dos.

Así que gracias Dios

Por ella, tu mamá y por ti, hija mía.

PALABRA INCÓGNITA

Palabra Incógnita

Livio Lisio

Venezolano, con raíces italianas. Psicólogo graduado de la Universidad Arturo Michelena. La lectura es su ancla a tierra y el arte de escribir forma parte de su vida diaria. Es cuentista y poeta. Participó en el taller de Narrativa de la Universidad de Carabobo coordinado por el Profesor Héctor Espinoza. Es coautor de Urgencia del Relato II, se encuentra próximo a publicar una producción en solitario y en la antología que prepara el grupo Literario Antonia Palacios, del cual es miembro fundador. Para esta entrega seleccionamos el poema número 24 de su poemario: El ojo en la puerta.

.

24

Nace un mar de palabras.

.

Mi voz se levanta

y busca la isla.

.

Es natural inspirar/

expirar las sílabas

con tu nombre de pulmón.

.

Las olas, cada una en su línea,

de lejos se anuncian

llevando mis vísceras,

.

pero solo al tocar la orilla

la epopeya de mi sentir

resuena en la espuma

.

(mis latidos buscan el tambor).

.

Los heraldos

me traen

pedazos de ti

.

y vuelvo a escucharme

diciéndote.

.

Estas ondas no te piensan:

son un círculo, un abrazo,

dueño de todas las figuras.

.

Llevas mi voz de collar.

PALABRA GUARDADA

Palabra Guardada

Vagalume

Mudita

La alegría de brindar alegría

debería ser el motor

que impulse

cualquier relación

Regalar sonrisas

más allá de las que nos sacan los besos,

los abrazos y las caricias

Dar por el simple placer

de dar

sin esperar nada a cambio

Ser feliz en ti

para ser feliz

con el otro

y en el otro

 Entregar tu alegría

y contagiarla

como base para amar

Posiblemente eso quiera decir

Mudita

PALABRA SECRETA

Palabra Secreta

Los siguientes cuentos pertenecen a una antología de cuentos inéditos reunidos bajo el título: “Niños de cuentos, cuentos de niños”.

Palabras voladoras

Para mi amada Camila

Camila es una niña risueña y conversadora. Desde que nos vimos la primera vez me dijo que quiere leer  como su hermana mayor y que quiere tener una biblioteca inmensa donde estén todos los libros de Harry Potter, no ve la hora de sumergirse en estas aventuras mágicas, solo hay un pequeño problema, las palabras que lee huyen de ella. Siempre me dice que está segura de saber cuáles son  y luego hace el esfuerzo de leerlas pero no las recuerda, lo olvida todo, las palabras, las sílabas, las letras. Se pone un poco triste cuando me pregunta:

—¿Por qué se me olvidan las palabras? —y completa— no entiendo.

Entonces yo prefiero decirle

—Hagamos algo… vamos a practicar a diario para que logres recordar todo, las palabras, las letras, todo, ¿Te parece? —ella sonríe dispuesta.

—Está bien.

Comenzamos a practicar, una y otra vez leemos cuentos, leemos palabras en la pizarra, escribimos también, seguimos leyendo y ella sigue preocupada porque algunas palabras siguen muy huidizas. Entonces las practicamos el doble, las escribimos, las pronunciamos, no las dejamos que se vayan lejos. Pensando en eso hicimos un cuento muy lindo sobre una estrella que era amiga de la luna, así no dejamos que se nos escaparan esas palabras  y donde quiera que las veíamos podíamos identificarlas.

Ha pasado el tiempo hemos seguido en la práctica sin desmayar. Este día en particular nuestro salón se ilumina con los rayos del travieso sol, el momento perfecto elegido por Camila para darme una sorpresa.  La misión de hoy es  leer en voz baja y hacer un dibujo de cada palabra, de esa manera yo puedo saber si ha comprendido lo leído. ¡Camila lo ha hecho todo sin mi ayuda!, pude ver con emoción que cada palabra estaba acompañada de un dibujo hermoso, lleno de color y vida, ella mientras tanto se ha fijado en mí antes de decirme:

—Lo hice todo —me ha dicho orgullosa y yo he sonreído también  —Esta vez no se fueron, estaban ahí cuando las leí —me dijo de lo más contenta. Hicimos más pruebas y pudimos ver que muchas palabras estaban en ella, ¡muchas, muchas, muchas palabras!

Leímos un cuento y luego otro… Antes de irse seleccionó algunos que quiere leer la próxima vez que venga. Se grabó sus nombres y también me los dijo a mí para que los recuerde.  Mientras esperamos que venga su mamá  celebramos con burbujas al viento y el recuerdo de muchas de las palabras que leímos.

Las letras ya no huyen de Cami, se quedan con gusto de ser leídas, ahora tenemos  la seguridad de que nunca más se irán lejos.

LETRA MÁGICA

Tecla y letra 47

Cuando nos dejamos arrastrar por la vorágine de lo cotidiano, por las noticias inesperadas, por las obligaciones que nada tienen que ver con la literatura suele suceder que tenemos que tomar largos descansos para poner en orden las ideas. Hoy creemos que ese tiempo de pausa por fin ha terminado y podemos retomar la frecuencia de nuestras publicaciones, al menos eso intentaremos, gracias a todos por la espera.

Nuestra sección Palabra Incógnita recibe con gran placer al poeta y escritor: Livio Lisio a quien agradecemos su receptividad al aceptar nuestra invitación para publicar parte de su producción  en nuestro blog.

De igual modo, recibimos de nuevo con gran alegría a: Joseph Lugo   y le agradecemos a  que haya accedido a  prestarnos sus fotografías como imágenes para  nuestras secciones.

Para conocer más  de  visita nuestra sección Invitados Letra dibujada. Allí podrás disfrutar de toda la galería de arte visual del que en vida fue nuestro artista digital: Dióscoro Monasterio y de todas las obras de otros artistas plásticos y fotógrafos que como Joseph    gusten acompañarnos en esta aventura.

Si estás entrando a PALABRA INFINITA  desde tu teléfono inteligente, no olvides pulsar MENÚ para acceder a todas las secciones del Blog. Disfruta de la palabra. Lecturas deliciosas para disfrutar con el café. GRACIAS POR VISITARNOS.

NUEVA PALABRA

Musa

  Miguelino

Eres el invierno más cálido que mi cuerpo ha sido capaz de sentir. Llegaste de improviso y te quedaste. Iluminaste mis días. Tu luz inundó   lo más oscuro de mi ser. Tus manos han sido un salvavidas para un alma que ya consideraba  sin salvación. Querida mía en la dulce cadencia de tu voz, en tu sonrisa conseguí seguridad y en tus ojos ¡oh amada mía! en tus ojos encontré mi hogar. Eres mi soporte cuando mi cerebro me hunde y mi blindaje cuando me siento débil, en poco tiempo convertiste una habitación vacía en un hogar, tu hogar.  Mi alma, mi cuerpo, mi corazón…, todo lo que antes tenía matices oscuros hoy se alumbra con el calor de tu compañía…

Gracias musa mía por atenderme aquel día.

PALABRA INCÓGNITA

Pasaje

Celeste Sjostrand

Nacida en San José de Guaribe, estado Guárico, terapeuta psicosocial por la universidad de Carabobo y psicólogo clínico por la universidad Arturo Michelena, desde la infancia se ha inmiscuido en el mundo del arte y las letras, haciendo acercamientos tímidos, al teatro sobre todo, pero siempre de espectadora activa y ávida. 

Al ser interpelada sobre su relación con la lectura comenta lo siguiente: “Mi relación con la lectura ha sido constante; desde la infancia, en el amplio librero de la casa de mi madre, la literatura me abrió las puertas a mundos descritos sobre el papel, pasajes a la luna y claros de bosque, pero también a la creatividad de todos estos escritores, cuyos rostros no conocía, aunque no era necesario, pues con su alma impresa en tinta, ya era suficiente”.

En cuanto a la escritura nos dice: La escritura era vista como algo lejano.  “No es hasta que siento la forma de mi propia existencia, que decido dar unos pasos hacia la redacción de unos cuantos versos, dándoles espacio en mi vida, yendo y viniendo entre la escritura terapéutica y la poética, para al fin adentrarme en talleres literarios y sacarlos por una rendija al mundo y es ahí dónde me doy cuenta que, como aquellos grandes escritores del librero, yo también puedo enganchar un pedacito de mi alma a las letras de mis poemas, darle libertad a esa fuerza creadora que permite la escritura, sabiendo sin duda, que en las letras encuentro una llama viva que ilumina todos los kilómetros que recorro”. El poema Pasaje es su primera colaboración con este blog.

Pasaje

Celeste Sjostrand

Gira

En la despedida

.

A destiempo del sueño

.

A escondidas del monte

.

De espaldas al recuerdo

Congela imágenes y fragmentos

De cara a lo incierto

Con nudos, colores y espejos

Prepara la maleta

Acondiciona su espíritu

Para dejar atrás la muerte

.

Transporta las flores de una tierra

En el barco de la angustia

Afila la vista, respira montañas ajenas

.

Se detiene

Animal agazapado busca, rasguña

Sale a la luz del agua

.

Descubre los valles

Las vísperas, las ciudades despiertas

Se descubre en las primeras luces

Abre los ojos, Los pulmones

Se deja caer

.

Engendra nuevas flores, sabores y cantos

Se limpia el camino dejado en las piedras firmes de la memoria

PALABRA GUARDADA

Palabra Guardada

Vagalume

Las maletas hechas

Todos los trastos

Agrupados en una

      simple decisión

.

El dejarse ir

Sin forzar

Sin aferrarse

.

*

Me llegan los poemas

Con la noche

.

La nostalgia los trae

Cuando camino

Por calles lejanas

.

Cuando mis pasos

                    Cansados

Siguen andando

.

Cuando la música

Me recuerda

         Amores fallidos

.

¡Ay! calles frías

Las esperanzas

Siguen siendo

Nubladas

.

*

Rumbo a ninguna parte

Me dirijo

.

Vaciando lo que guardé

                                   para ti

.

Voy aligerando la carga

.

Estos caminos separados

Que no sé si se unirán

Van desgastando

Las suelas

.

Como va desgastándose

El amor que te he reservado

PALABRA SECRETA

«El otro martes es mucho tiempo» y «Letras que suenan»

Los siguientes cuentos pertenecen a una antología de cuentos inéditos reunidos bajo el título: “Niños de cuentos, cuentos de niños”.

El otro martes es mucho tiempo

Para mi querido Diego

Guadalupe

La primera vez que vino apenas le escuché la voz. Se mantenía distante pero curioso. Le gustaban los marcadores de diversos colores y no pudo ocultar su gusto por los tacos con los que construyó una torre inmensa. Pasamos el rato entre cuentos y comentarios acerca del desayuno que le preparaba mamá, que le gustaba cuando le hacía arepas y panquecas . Cuando llegó el momento de irse tomó sus cosas y salió apresurado, no supe si le había gustado y si querría volver la semana siguiente. Mamá y yo habíamos acordado que vendrían una vez por semana por las múltiples ocupaciones laborales de ella.

Mamá me comentó rato después por un mensaje de texto que Diego le había preguntado cuando volvían, ¡Bingo! Dije, le gustó.

La siguiente semana sonreía con entusiasmo ante cada propuesta de juego y escogió emocionado todos los cuentos que quería leer. Llegado el momento de partir, me preguntó:

—Mira, mae. ¿Cuándo es que vuelvo?

—El otro martes —respondí yo

—¿El otro martes? ¿Mañana?

Tomé un marcador y escribí los días de la semana en la pizarra. Luego señalé cada día y  le dije cuántos  tenían que pasar para que de nuevo fuera martes.

—¡Aaaah no! Así no me gusta, ¡el otro martes es mucho tiempo! —se enfurruñó un poco pero igual se alegró de ver a mamá.


El siguiente martes me tomó de la mano con cariño y mientras nos dirigíamos al aula me dijo:

—¿Tú sabes cuántos días han pasado para que hoy sea martes?

—No sé, ¿Cuántos?

—¡Ochooooo! 

—¡Cuánta razón tienes! —Sonreí.

Letras que suenan

A mi querido Tomás

Guadalupe

Tomás es un niño observador, callado y alegre. Le encanta razonar y para hacer un dibujo le gusta ver bien el modelo para que tenga los detalles lo más parecidos al original, por eso se toma su tiempo.

Cuando hacemos juegos de lectura, el observa detalladamente las letras con sus ojitos despiertos, es como si le hablaran solo a él. Un día me sorprendió con esta pregunta:

—Mae, ¿Ahí dice sopa? —yo abrí los ojos y subí mis cejas

—Sí.

—Y… ¿Aquí? ¿Dice mesa?

—Emocionada comencé a enseñarle tarjetas, él las veía un momento y me respondía:

—Nube, sol, sopa, noche, piña, mesa…

—¡Oh por favor Tomás! ¡Tú ya sabes leer! —Dije emocionada y llena de alegría, pero él negó con la cabeza apenado

—No, mae, yo no sé leer… eso no es leer

—¿Cómo que no? Mira todas las palabras que leíste —De nuevo negó con la cabeza y comentó

—yo no sé leer, solo hago que las letras suenen

—¡Exacto cariño! ¡Eso es leer! —Le dije emocionada mientras le entregaba más tarjetas para que leyera

—Día… —me miró sonreído— ¿entonces ya yo sé leer? —aplaudí llena de emoción y grité

—síííííí —nos pusimos a bailar la conga para celebrar. Así terminaba otro día más en nuestra aula de cuentos.

LETRA MÁGICA

Tecla y Letra 46

En medio de lo cotidiano la añoranza teje puentes al pasado y perturba el presente con recuerdos dolorosos. También paraliza de risa ver en nuestras cabezas esa película antigua donde sin advertirlo fuimos protagonistas. Vivimos entre el presente y las visitas al pasado, entre los que están y los que ya se fueron. Somos esas palabras que se dijeron y causaron dolor o pena, somos esas palabras de esperanza que nos ayudan a levantarnos aún cuando el cuerpo pese y la risa sea solo por los recuerdos. Somos lo que escribimos en papeles amarillentos… palabras, dibujadas, ininteligibles, amorosas, infinitas…

 Nuestra sección Palabra Incógnita recibe con gran placer a la escritora: Ana Lucía Herrera a quien agradecemos su receptividad al aceptar nuestra invitación para publicar parte de su producción  en nuestro blog.

De igual modo, le agradecemos a Joseph Lugo que haya accedido a  prestarnos sus fotografías como imágenes para  nuestras secciones.

Para conocer más  de Joseph Lugo visita nuestra sección Invitados Letra dibujada. Allí podrás disfrutar de toda la galería de arte visual del que en vida fue nuestro artista digital: Dióscoro Monasterio y de todas las obras de otros artistas plásticos y fotógrafos que como Joseph    gusten acompañarnos en esta aventura.

Si estás entrando a PALABRA INFINITA  desde tu teléfono inteligente, no olvides pulsar MENÚ para acceder a todas las secciones del Blog. Disfruta de la palabra. Lecturas deliciosas para disfrutar con el café. GRACIAS POR VISITARNOS.

Joseph Lugo
INVITADOS LETRA DIBUJADA

Joseph Lugo

Venezolano oriundo de Valencia Venezuela. TSU en Administración de Empresas del Instituto Universitario Tecnológico Industrial. Siempre ha sido un aficionado de la fotografía, es el  año 2020 que se abocó a captar con el lente variedad de imágenes que hablan por sí solas de esa pasión de inmortalizar momentos y colores a través de una fotografía.

Para conocer más del trabajo de Joseph Lugo visita: @joseph.lug

NUEVA PALABRA

A ti

Miguelino

Finalmente puedo verte a los ojos… unos ojos que a decir verdad no reflejan brillo alguno. Ojos oscuros pero no llenos de oscuridad, simplemente vacíos, desprovistos de toda emoción. Finalmente me puedo plantar ante tu absoluta nada y decírtelo.

Decirte

que te perdono.

Te perdono y te perdonaré de aquí a la eternidad, ya se cuál sería tu respuesta

«yo no necesito tu perdón, eres tú quien debe ganarse el mío»

Y no, no tengo que ganarme el perdón de nadie más bien he de darte el mío, puesto que me he encontrado a mí mismo y en ese hallazgo una cruda realidad se aferró a mis paredes cual alimaña, ya no te culpo de nada, así que con todo el amor que tengo y con toda mi paz y alegría te perdono. Por creer que jamás me hallaría, por esperar que esta paz no existiese en mi vida y que fuese un reflejo del espejo, te perdono a ti y me perdono a mí por tratar de buscarme en tu inhóspito ser.

PALABRA INCÓGNITA

Añoranza

Ana Herrera

Nació en Soledad Estado Anzoátegui. Cursó estudios en la Universidad de Carabobo obteniendo el título de Licenciada en Educación, mención Educación Inicial y Primera Etapa de Educación Básica. Ejerce como docente, pero desde pequeña tiene inclinación por la escritura. Con respecto a esto declara: “Escribir es el paseo de mi alma a veces perdida en medio de insólitas tempestades, pero encuentra la paz en las delicadas hojas de los libros y se pierde en las mudas palabras de la imaginación”. Algunas publicaciones:

Tiburones bajo mi cama El taller Blanco Ediciones

Revista Educación en Valores-Año2/vol.2/Nº4 Valencia, Julio-diciembre 2005 Cátedra Rectoral Educación en Valores. Ensayo “Valencia y sus valores”.

Fundación Paso a Paso revista electrónica. http:/www.pasoapaso.com 2005 Artículo “La integración escolar- Mito o realidad”

UNICEF Revista electrónica Cuento: una nueva oportunidad http:/www.unicef.org.co/cuentos.htm 2005. Esta es su tercera  colaboración para el blog.

En aquella habitación, se desplegaba con descaro una dulce fragancia que penetraba los pasillos de esa enorme morada. Las altas paredes enmohecidas parecían contar una larga historia que los ventanales con cristales empañados y el viejo piano cubierto de polvo podían confirmar.

Los colores desgastados de las paredes se iluminaban con el brillo terso de aquellas hermosas flores, se podía decir que era lo que daba vida a un lugar aparentemente solitario.

Justo ahí sobre la mesa reposaban durante cada semana, cuando ya se habían marchitado y eran sustituidas minuciosamente. La cesta tejida que las resguardaba era el disfraz perfecto para la botella de agua que las contenía, para nada era el mejor florero, pero le daba un toque elegante y armonioso a ese desierto salón.

Sin duda era el espacio más cálido de la casa, sobre la mesa de madera redondeada junto a las flores reposaba un libro de tapa gruesa color vino, adornado con letras doradas, el ejemplar contenía numerosas páginas algo amarillentas, que mostraban de una manera muy singular que el tiempo siempre deja su huella.

Un par de meses atrás, era completamente diferente, a pesar de ser una vieja casa, cada espacio tenía un toque especial; alegre, vibrante, ni el polvo ni los trastes eran parte de la decoración, el piano cobraba vida cada noche, llenaba de hermosas melodías los rincones. Hasta ese amargo día en el que ella se marchó, entonces, sólo quedó él, con el alma envejecida y la mirada cansada.

Desde ese momento, el ermitaño ocupante del lugar pasaba horas como jornalero en el campo, cuando regresaba iniciaba un reciente ritual: colocaba sobre la mesa un pequeño caldero de arcilla, de donde salía con suavidad el aroma de una sopa de cebollas muy caliente, instalaba cuidadosamente la mecedora en ese espacio sagrado y con desolación pasaba largas horas en la contemplación del libro. A media luz la delgada silueta del hombre se dibujaba sobre la pared, se dejaba ver su nariz respingada, el rostro cansado con el ceño fruncido y la expresión melancólica de su mirada reflejaba la flamante llama naranja que se erguía sobre la vela.

Sus largos y delgados dedos buscaban con premura una fotografía, recorría  las páginas de manera impaciente, casi con rudeza, para encontrarla como siempre en el mismo lugar en el que la había dejado el día anterior, al final del libro se podía apreciar el rostro de una hermosa mujer morena de cabello largo y oscuro, con alegres ojos marrones y una sonrisa radiante, que sostenía entre sus manos una cesta tejida con flores de colores.

Las lágrimas brotaban sin contención alguna de los ojos del ermitaño, y caían en las hojas amarillentas del libro, los meses caminaban inmisericordes ante su pérdida. En esos instantes vivía solo de la nostalgia de esos días en los que sus largos y delgados dedos podían acariciar el suave rostro de aquella mujer, simplemente le quedaba la certeza de saber que el tiempo volvería a unirlos como antaño.

Mientras tanto, seguiría hundido en su tragedia, en la añoranza que dejan las pérdidas, abrazado al recuerdo etéreo de esos momentos fugaces, que se habían convertido en su única compañía.

Como de costumbre daba pequeños sorbos a la sopa sin sentir sabor alguno, su pecho palpitaba agonizante contraído por una presión dolorosa, insistente, que anhelaba sentir desde hacía mucho tiempo, como quien espera una visita no deseada pero necesaria. El silencio invadió sus oídos, el inquietante dolor lo abrazaba con fuerza, sus manos temblorosas buscaron con anhelo el libro esta vez se fueron directamente a la última página, aferrándose a la fotografía  con la misma intensidad con la que latía su corazón.

Y como cada día, mientras el ocaso pintaba con delicadeza el horizonte, la llama de la vela daba su último respiro.

PALABRA GUARDADA

Palabra Guardada

Vagalume

Acaricia el peso

De la ausencia

         de mis días

.

Renueva el recuerdo

De un pasado

                pisoteado

.

Contempla el devenir

De mis arroyos

         borboteantes

.

Escápate a ese bosque

Donde nunca fuimos

.

A ese mar

Donde se hundieron

los sueños que un día

Nos forjamos

           infantilmente

.

Dime que se te ha

olvidado mi nombre

.

Como a mí

Se me ha olvidado

El miedo

Que fue realidad

PALABRA SECRETA

Dimetap

Guadalupe

La mente es como uno de esos cuartos donde se almacenan cachivaches. Muchas veces nunca se llega a saber lo que hay allí guardado y otras aparece de pronto un recuerdo sin siquiera hacer fuerza para que salga. Ayer mientras caminaba rumbo a casa me acordé de mis hermanos. Uno hizo su vida en Chile, muy lejos de la patria y ya tiene una prole considerable. Otro murió de un infarto fulminante y ya no transita por este plano. El otro se dedicó a vivir su vida y desde la muerte de papá ya casi no nos vemos. En mi recuerdo no son esos hombres que nombré. ¡Qué va! Éramos unos críos bastante desastrosos que enloquecían a la nana y también a mamá cuando estaba en casa.

El asunto que revolotea en mi mente justo ahora y que hace que mi cara se transforme casi en una mueca tragicómica es un loco día en que para variar jugábamos y peleábamos a partes iguales. Yo era la mayor así que imponía mis reglas a costa de lo que fuera,  no me importó culpar a mi hermano del medio cuando lancé un zapato y este derribó un adorno de mi mamá. Se hizo silencio. Ella salió de su cuarto con cara de circunstancias y le preguntó a mis hermanos que había pasado mientras recogía los pedazos yo grité desde mi lugar que ellos habían sido por descuidados. Mamá regañó y luego desapareció de nuevo en el pasillo que daba a su cuarto. Mis hermanos se quedaron en la cocina, yo me distraje en el cuartico de la tele viendo alguna tontería ya no tenía ganas de jugar con ellos. Pasado un rato el silencio que venía de la cocina me hizo tener curiosidad así que sigilosa me deslicé hasta llegar a una especie de ventana mostrador desde donde podía  verse toda la cocina. El que me seguía en edad tenía en sus manos un frasco y todos lo veían con gran curiosidad e incluso ganas. Era un frasco de Dimetap, un remedio para las alergias que tenía un delicioso sabor a refresco de uva. Me acerqué y ellos me dijeron que cada uno había tomado un sorbo porque estaba muy sabroso, los reñí no tanto porque fuera peligroso sino porque no me habían llamado para participar les arrebaté el frasco y me disponía a dar un sorbo cuando mi hermano pequeño me dijo: “Pensamos que nadie puede beberlo todo, es mucho por eso queríamos tomar poco a poco hasta que se acabara” yo lo miré con el reto pintado en la cara y le dije:

—Ya me lo tomo yo —y empiné el frasco

—¡No puedes! —dijo mi hermano del medio

—Estás loca —dijo el que me seguía en edad. Todos rieron en forma maliciosa pero no me importó me bebí lo que quedaba. Como uno de ellos trató de arrebatarme el frasco este cayó y se rompió con un golpe sordo, salimos todos de allí en carrera riéndonos como tontos.

Pasado un momento mi mamá entró a la cocina a preparar la cena, el frasco yacía inmóvil, roto y vacío en el piso así que con voz cansada nos gritó

—¿Por qué el frasco de Dimetap está en el suelo?, ¿qué pasó con el remedio?

Nos escuchó reír y como sospechó fue hacia nosotros, imagino que nos vio las caras de culpa escondida entre las risas porque nos dijo de una vez

—El primero que se duerma fue el que rompió el frasco…

Hoy después de todos esos años me rio de ese día y de como nunca supe como terminó.

El ruido de las llaves de mi vecina me trajo al presente, accioné yo también mis llaves en la cerradura y entré a mi muy inmaculada casa donde los medicamentos están bajo llave y no existe para nada el color morado ni nada que se parezca al refresco de uva.

LETRA MÁGICA

Tecla y letra 45

Nuestra sección Palabra Incógnita recibe con gran placer a la novel escritora:  Cristina R. Abreu, a quien agradecemos su receptividad al aceptar nuestra invitación para publicar sus primeros pasos escritos en nuestro blog.

De igual modo, le agradecemos que haya accedido a prestarnos sus dibujos como imágenes para  nuestras secciones, Cristina es estudiante de Artes plásticas en la escuela de Arte Arturo Michelena de Valencia, Venezuela.

Para conocer más  de Cristina R. Abreu visita nuestra sección Invitados Letra dibujada. Allí podrás disfrutar de toda la galería de arte visual del que en vida fue nuestro artista digital: Dióscoro Monasterio y de todas las obras de otros artistas plásticos y fotógrafos que como gusten acompañarnos en esta aventura.

Si estás entrando a PALABRA INFINITA  desde tu teléfono inteligente, no olvides pulsar MENÚ para acceder a todas las secciones del Blog. Disfruta de la palabra. Lecturas deliciosas para disfrutar con el café. GRACIAS POR VISITARNOS.

Cristina R. Abreu

INVITADOS LETRA DIBUJADA

Cristina R. Abreu

Desde muy pequeña mostró inclinación por el dibujo, la pintura y la creación visual, expresarse a través del lápiz ha sido una constante en su vida. La curiosidad y el empeño por perfeccionar sus dibujos la ha llevado a realizar diversos talleres virtuales y de manera presencial sobre caricaturas, carboncillo, acuarela, gama cromática y pintura. Entre sus aficiones más importantes se encuentra la lectura. Imaginar lo que lee es lo que la ha llevado a realizar sus primeras incursiones en el hermoso campo de la ilustración. Recientemente inició sus estudios como artista plástico en la Escuela de Arte «Arturo Michelena» de Valencia, Venezuela.

Acerca de sus dibujos Cristina comenta: me encuentro en un momento de exploración del color, es por eso que en cada una de estos dibujos intento lograr texturas, desde el aspecto de la tela como el de un rostro, a veces quiero un acabado más liso y otras algo un poco más rústico todo depende de la inspiración del momento.

NUEVA PALABRA

Eterno deseo

Miguelino

Súbitamente una fecha se apareció en mi mente 1389 una pequeña sonrisa asomó por la comisura de mis labios.

—Esa fecha fue mi inicio ¿sabéis?

Ahí comenzó mi corta historia, veréis, ahí conocí a mi más trágica y alegre compañía. ¡Oh querida amiga! que glorioso momento fue alzar la vista entre mi plática insignificante para hablar intercambiar palabras contigo por primera vez.

—Así que planeas vivir eternamente si no escuché mal.

Tanta arrogancia en una sola oración me hizo prestar completa atención ante tu comentario. Tu aura fría y tu tez de luna eran algo sublime para el cochinero de taberna donde estábamos. Imitando tu arrogancia con un tono burlón te respondí:

—sí, planeo vivir sin más.

—¿Ah sí? Pues nos veremos de nuevo dentro de…, cien años entonces. Mi incredulidad se dejó ver tras tu respuesta. Pero la idea de vivir tanto, resultaba tan seductora que alegremente te respondí que sí.

—Eras un tonto y un inepto  —y tras escucharte Sonreí alegremente y conteste:

—Y henos aquí tantos años después querida amiga.

—He de reconocer que no esperaba que quisieras vivir tanto  —dijiste con un tono burlesco.

—Amada amiga. ¿Cómo podría no desear tal regalo? Si aún me queda tanto por vivir —y con una sonrisa burlona me dijiste.

—¿Qué tan codicioso tienes que ser para que después novecientos años me digas que aún te queda tanto por vivir —entre risas e historias matamos la tarde.

—Bueno…, ha sido una grata plática.

—Hasta dentro de cien años más mi querido amigo mortal —y corrigiéndote con una sonrisa dijiste—: ¿O debería decir inmortal?

—Hasta la próxima vez. —Te despedí con una teatral reverencia digna de la realeza y cuando levanté la cabeza ya no estabas.

Era curioso estar al lado tuyo pero me encantaba la idea de ser, el amigo de La Muerte.

PALABRA INCÓGNITA

Ésta, aquella, y todas las otras noches

Cristina R. Abreu

Valencia, Venezuela 2004.
Es su primera incursión como escritora. Muestra inclinación por las artes plásticas, se está formando como artista plástico en la Escuela de Arte Arturo Michelena de Valencia Venezuela y en sus ratos libres es una voraz lectora. Leer es para ella inspiración para sus dibujos, distracción y solaz. Gracias a la lectura y la inspiración que siente por las letras de algunas canciones ha comenzado a escribir cuentos cortos de los cuales hoy presenta dos. Esta es su primera colaboración como escritora para la sección Palabra Incógnita.

Ésta, aquella, y todas las otras noches

Me tienes agarrada por los pelos, así que no iré a ninguna parte. Dices amarme como a tus pájaros, claro, están encerrados e igual que a mi ahora, no los sueltas.

Estoy en el suelo, entre tus asquerosos zapatos. Me siento terrible, solo quiero desaparecer, pero no lo hago cuando puedo, nunca hago nada, nunca digo nada, nunca.  

Supongo que deberías mirarme y verme como se mira a quien te ama, pero tú nunca podrás ver nada más abajo de tu nariz mientras   yo misma te coloque una venda sobre los ojos cada noche, bajo del farol donde te espero.

Reflejo

Cuando se miró en el reflejo de la ventana, pudo observar todas las heridas y moretones que había en su cara y manos, su camisa destrozada por la que se asomaba su prominente barriga y una gotita de sudor que caía por su frente.

Por un momento se afligió a causa de su aspecto atroz, pero luego se regocijó  por estar vivo y de pie, y no tendido en el suelo, frío y rígido; como su última víctima

CONTACTO, PALABRA GUARDADA

Palabra Guardada

Vagalume

Sintiendo el contacto

De mi desnudez

En estas aguas         

En este río

Que viene de la montaña

Oigo cantares

E intento enumerar

         los sonidos

Que me rodean

Más la cuenta se me pierde

Entre las piedras que arrastra

                                              el río

Y los pajaritos que danzan alrededor

Alternando sus cantos

Con el de los insectos que

Habitan las plantas

PALABRA SECRETA

Se lo voy a decir

Guadalupe Abreu G.

Le voy a decir que estoy completamente de acuerdo con ella, que soy su admiradora número uno y que me encanta cuando habla de sus convicciones con ese calor y determinación. Le voy a decir que sí, que pienso como ella, yo también estoy de acuerdo con eso de los valores el amor, la honestidad, la humildad, el perdón son palabras que están por ahí flotando y desdibujadas  en el aire pero actualmente nadie las practica porque el enredo no es que el valor haya sido olvidado el valor está ahí esperando que alguien lo practique las palabras andan huérfanas en el aire, como le escuché decir a mi abuela el otro día andan realengas calle arriba y calle abajo. Lo que pasa es que (dice mi abuela) ahora no hay quién quiera perder su tiempo en eso, prefieren pasar el rato chateando por los celulares o viendo pornografía en internet mientras los niños se educan con Discovery Kids que es un canal bien bueno donde no hay violencia ni palabras obscenas menos mal, porque el otro día escuché en una de esas comiquitas que un niño le decía a otro que era un maldito entrometido, pero como este es un buen canal esas palabras deben ser de lo más inocentes.

Le voy a decir que estoy de acuerdo con ella, la mujer no tiene porque plancharle camisas al marido ni tiene porque cocinar, si señor, nada de ser esclava de una casa, la mujer puede salir y gozar de la vida como lo hacen los hombres y no tiene porque aportar ni medio para nada todo tiene que gastárselo en pendejadas para ella misma, como ropa, perfumes y zapatos caros,  pero también le voy a decir que después no se vale andar llorando por toda la casa y por la calle de la amargura porque el hombre decidió irse para el carajo a buscar a otra que sí lo quisiera atender o por lo menos que le hiciera el favor (eso escuché decir a mi papá).

Le voy a decir que no estoy de acuerdo con ella cuando se pone a echar ese humo asfixiante por la boca o cuando se bebe esas vainas que no sé lo que son pero que la ponen contenta por un rato y después la hacen vomitar y llorar como una loca… me he puesto a pensar que a mí, creo que a mí también me hace daño.

Le voy a decir que me encanta cuando se soba la panza y que me complace muchísimo  la dulzura que le pone a su voz cuando me canta canciones. Le voy a decir que le agradezco que me de la oportunidad de nacer y que me alegro de que se le haya quitado de la cabeza esa idea loca que tenía, no sé la escuché decir algo de acabar con un problema que la tenía muy preocupada,  pero eso se lo voy a decir cuando pueda verla a los ojos porque estoy bien segura de que vamos a ser muy buenas amigas, mientras tanto voy a conformarme con chuparme el dedo y darle algunas patadas cuando diga algo con lo que estoy de acuerdo, le voy a decir que este espacio ya me queda pequeño, me siento un poco incómoda aquí dentro y ya no puedo moverme como antes,  hace días que tengo ganas de salir.  Sí señor,  se lo voy a decir.

LETRA MÁGICA

Tecla y letra 44

Hoy resaltamos lo cotidiano, y al mismo tiempo lo supremo. Un viaje a la playa puede resultar un recorrido al interior del ser, el café resulta una buena excusa para reflejar costumbres, un lápiz puede tener una inesperada aventura, cada parte de la montaña es un reto y una superación, mientras el deseo por lo perdido siempre inspirará. Escribir es un oficio de todos los días, para los que no podemos parar de escribir es simplemente el paraíso. 

Nuestra sección Palabra Incógnita recibe con gran placer a la novel escritora:  Isis Becerra, a quien agradecemos su receptividad al aceptar nuestra invitación para publicar su cuento en nuestro blog.

De igual modo, en esta entrega damos la bienvenida a Edgar Yoris, Artista plástico, quien amablemente aceptó la invitación a prestar sus obras como imágenes para  nuestras secciones.

Para conocer más  de Edgar Yoris visita nuestra sección Invitados Letra dibujada. Allí podrás disfrutar de toda la galería de arte visual del que en vida fue nuestro artista digital: Dióscoro Monasterio y de todas las obras de otros artistas plásticos y fotógrafos que como Edgar Yoris gusten acompañarnos en esta aventura.

Si estás entrando a PALABRA INFINITA  desde tu teléfono inteligente, no olvides pulsar MENÚ para acceder a todas las secciones del Blog. Disfruta de la palabra. Lecturas deliciosas para disfrutar con el café. GRACIAS POR VISITARNOS.

Lo cotidiano

CONTACTO, INVITADOS LETRA DIBUJADA

Edgar Yoris

Puerto Cabello, Venezuela

Realizó sus estudios artísticos en la Escuela de Artes Visuales Rafael Monasterios de Maracay y de la Universidad de las Artes. Egresó con el título superior de Artes Plásticas. Estos estudios le avalaron para poder ingresar  en la Casa de la Cultura de Maracay como «guarda sala», experiencia laboral que sin duda le dejó grandes aprendizajes y que  complementó con su pasantía de un año en la Asociación Todos por el Arte, este organismo es el abanderado del «Arte Aragüeño» y se ha venido ejecutando desde hace diez años.

Yoris,  ha confrontado su trabajo plástico en más de una veintena de oportunidades. Las exposiciones colectivas le han permitido hacer camino al andar. La edición del 2015 del Salón de Güigüe en el estado Carabobo lo tiene entre sus expositores de lujo. Por el fruto de su faena, ha sido merecedor de premios y menciones de honor, donde recordamos su participación en la IIl Muestra Regional de Ciencias Tecnologías e Innovación, el XIV Salón Estudiantil de la «Rafael Monasterios» y el tercer premio obtenido en el Salón de Arte Red Académica Cooperativa del 2010. Actualmente residenciado en Barcelona España, continúa desarrollando  su trabajo a la postre de las nuevas experiencias que le ha tocado vivir. Conoce más de Edgar Yoris en: @mari.yoris

Sobre la serie Cafeteras.

Es una demostración de que normalmente los objetos cotidianos de la vida no escapan al ojo del artista. “El café, tomar café  es parte  de mi rutina diaria. Está arraigado en mí, forma parte de mis costumbres y tradiciones”.

Sobre esta serie Edgar comenta: “Aprovecho  lo cotidiano y lo que me inspira para plasmar  en el formato la técnica, a través de los distintos materiales desde donde puedo enviar diferentes  mensajes y sensaciones”.

Serie: Cafeteras Año : 2015Técnica: Tinta china sobre papel
NUEVA PALABRA

Tú y nada más

Miguelino

¿Que quieres…?

¿Me preguntaste  eso en serio?

Pues bien. Quería  los días en los que tú cabello suave y sedoso retozaba sobre mis magulladas piernas, levantarme cagado de frío porque eras como una aspiradora de sábanas, eras tan común en mi vida que no le di importancia a cada mínima cosa que quería de ti.

En fin, mi vida se hacía en torno a tu sonrisa y moría con tus peleas, ¿me preguntaste: ¿qué quiero?

Es simple,  a ti…

Con todos tus desvaríos y problemas de confianza, eso quería y quiero.

PALABRA INCÓGNITA

Viaje a Coiba

Isis Mariela Becerra

Provincia de Los Santos, República de Panamá 1964

Durante su divorcio, sintió que su vida dio un giro que la hizo soltar creencias y patrones  que la limitaban.  Fue lectora desde siempre y luego, la necesidad de voltear su mundo la llevó a incursionar en la escritura. Es así como escribió un libro llamado: “El viaje de Isis, del miedo al amor, de la oscuridad a la luz”, el cual está próximo a ser publicado.  Acerca de su propio proceso la autora dice:

“Para mí fue de mucha ayuda escribir mis miedos y deseos”. Es por eso que también creó el diario:  “Escribe tu Camino”,  y sobre él nos dice: «a través del  diario insto a las personas a escribir sus vivencias y anhelos, para que junto conmigo comiencen a ver la vida desde otra perspectiva”.

A través del blog http://www.palabrasparacompartir.com comparto también relatos sobre mi nueva visión de la vida. 

Isis es participante del Taller: Palabra Escrita, dictado: por Danibia Guadalupe Abreu y  avalado por Rubiano Ediciones, a medida que avanza en el taller incursiona en la escritura de relatos, con una  producción interesante, llena de detalles y apegada a sus vivencias, por lo que resulta fácil conectar con su tono intimista y reflexivo. Viaje a Coiba es su primera colaboración con Palabra Infinita.

Viaje a Coiba

Isis Becerra

Es sábado. Me levanté temprano porque mi amiga Yare viene a buscarme, nos vamos con unos amigos a la Isla de Coiba, el bote nos espera en el puerto de Montijo y esta vez nos acompaña Emma, tiene 7 meses, es su primera visita a la playa, va equipada con todo lo necesario para protegerla del sol.  Nos reunimos en el puerto y minutos después estoy instalada en el bote recostada sobre unos salvavidas. A medida que tomamos velocidad siento que la brisa me rodea, el sol esta semi oculto y el paisaje se hace cada vez más hermoso.  El mar parece saber que llevamos a la bebé, se mantiene calmo, sin olas y nos deslizamos sin tropiezos como un ave que planea al viento.          

Gabriel va sentado a mi lado, le observo y le digo:

—No te duermas como siempre haces, cuéntame, que has hecho en estos meses que no nos hemos visto, háblame de tus clases con los niños, cuando veo las fotos y vídeos en instagram me rio de sus ocurrencias.  —Tengo suerte de conocerlo, llegó a mi vida en un momento crucial, cuando estaba en la disyuntiva de elegir qué hacer con ella, puede ser mi hijo y de esa misma forma me adoptó.  ¿habrías aprendido a patinar sin él?, me pregunto y creo que no, cuando se te ocurrió esa loca idea fue Gabriel quien estuvo ahí para enseñarte, te enseñó la técnica hasta que dominaste los pasos sobre ruedas, te dio ánimos para no rendirte y descubriste que podías hacerlo. Ahora tienes algo que contarle a los demás y dejarlos con la boca abierta. 

Gritos en la parte de atrás del bote me sacan de mis pensamientos y los veo señalar el lugar donde saltan los delfines saliendo a saludarnos, bienvenidos a nuestro territorio decían sin hablar.  Sacan sus teléfonos intentan dejar en una imagen las danzas de esos seres mágicos. 

Volví a recostarme en los salvavidas y miré al cielo lleno de nubes blancas. Por un rato descubrí los regalos que me ofrecía, las imágenes escondidas en ese lienzo que cambia a medida que avanzamos.

Elias y Katy, los papás de Emma y dueños del bote, nos llevan cada cierto tiempo a las puertas de ese paraíso llamado Coiba,  no hay internet ni señal de celular, nos desconectamos del mundo cotidiano y entramos al natural.

Emma se porta como toda una campeona en el viaje, mantiene siempre una sonrisa en su rostro, parece que sabe donde vamos y goza del viento que le hace cosquillas. 

Por tres días el tiempo se detiene y nos olvidamos de la rutina diaria para escuchar la brisa que se escurre entre las palmeras, las olas que rugen en la orilla, el agua cristalina, la arena blanca, la luz del sol y la lluvia que no falta.

Somos equipo, no es la primera vez que vamos juntos. Unos instalan la tolda, otros hacen el desayuno, se amarran las hamacas desde donde se mira el cielo y la luz del sol entre las hojas, no hay prisas ni horarios, los días transcurren entre cuentos y risas.  No faltan las fotos que inmortalizan esos días, testigos de lo afortunados que somos de vivir esos momentos. 

Los tórtolos se alejan  para dejar en imágenes la complicidad que comparten, la felicidad que los envuelve, tienen poco tiempo de estar juntos y viven una permanente luna de miel, la vida cruzó sus caminos y entrelazó su historia con la nuestra. 

Mi hermana La bruja, le digo así porque se llama Maruja, por ratos se pierde entre las letras y páginas de un libro recostada sobre una toalla en la arena.  Katy y Elias también buscan su espacio, se alejan en el bote con la excusa de ir a pescar.

Cada uno busca su momento de soledad, ¿será que quieren guardar en la memoria cada instante?, los miro y me pregunto: ¿Qué gira en su mente?, ¿cómo valoran lo que vivimos?, ¿qué representa para ellos este viaje?, ¿cómo queda guardada en la memoria de la nena esta experiencia? 

Este viaje fue distinto, me siento libre, las murallas que detenían mis pasos han caído, puedo cruzarlas y entrar en nuevos escenarios.  Miro alrededor y es como un borrón y cuenta nueva, sal al mundo me dice la vida, descubre sus tesoros, crea dentro tuyo lo que quieres ver afuera, eres libre, vive esa libertad. 

Cada final es un inicio, volvemos a la rutina diaria pero estoy segura que todos llevan algo distinto, otra página escrita en el libro de la vida, una nueva emoción guardada en la biblioteca de la existencia, nuevos pasos y nuevos destinos.  Estamos recargados de caminar descalzos sobre la tierra mojada, de la vibración del agua, de la brisa y sus sensaciones en la piel, los pulmones llenos de oxígeno con sabor a sal, grabamos nuestros pasos en la playa fresca, dejamos huellas al andar, queda el regalo de cada uno y el ambiente imprime el suyo en cada cual. 

Volvemos al punto de inicio, el puerto que nos unió en esta aventura ahora nos separa, cada uno sigue su camino con el recuerdo de la experiencia y sin duda con  un nuevo sentimiento en su corazón.

PALABRA GUARDADA

Palabra Guardada

Vagalume

Pegado a la roca

La sensación es rústica

Las manos se resecan

El miedo se adelanta y susurra

—Puedes caer — me dice

—Podría, si te hiciera caso— le respondo

Pegado a la roca

Se abre una oportunidad

Acallar la voz incómoda

   que quiere impedirme

                                    Avanzar

Un pie aquí,

las manos bien sujetas

El otro allá

Un impulso

No mires hacia abajo

Aunque no sientas vértigo

Cada movimiento

Es un nuevo paso

Uno menos para llegar a la cúspide

Respira el aire de la montaña

Y adhiérete en ella

PALABRA SECRETA

El lápiz

Guadalupe

Salió muy orondo a lucir su bonito color amarillo tostado. Estaba orgulloso porque los otros le habían dicho que era uno de los nuevos. Le dijeron que con su mina a estrenar podría escribir cualquier cosa, quiso probarse. A lo lejos vio a la hoja de papel y muy contento se acercó. Ella lo dejó hacer, él fue delicado y trazó en ella rayas y corazones. La hoja estaba encantada con tanta consideración por eso le dijo que quería que escribiera en ella siempre, era un compañero ideal. El lápiz se sintió contento y al trazar los corazones se olvidó de todo lo demás, así estuvieron mucho rato entre charlas y trazos hasta que se apareció por ahí un borrador, muy sucio, flacucho, y gastado que venía con malos modos

—Señor, ¿Qué le sucede? —preguntó la hoja en tono de enamorada

—Yo vengo a borrar todo lo que esté mal —gruñó el pedazo de goma blanco

—Pues aquí no es… —dijo el lápiz con voz suave —Aquí todo está muy bien— y el borrador le dijo con aires de entendido

—No, te equivocas, esta es una hoja de cuaderno, está prohibido dibujar corazones en las hojas donde los muchachos hacen la tarea, el amor está prohibido en la escuela, así que permiso tengo que trabajar y sin más se puso a borrar y a borrar todos los corazones que el lápiz había escrito. El lápiz se molestó y lo enfrentó

—¡Eso no puede ser así! Ella es mi hoja y yo puedo escribir lo que quiera

—Así es, yo apoyo lo que dice, tú eres un entrometido y nadie te ha llamado para borrar nada

—Ja, ja, ja, pues borraré y borraré hasta que ya no quede nada de lo que Lápiz escribió

El lápiz y la hoja se miraron, estaban decididos a no dejar que el borrador desapareciera las huellas de esos bonitos trazos que evocaban el amor… la hoja se puso livianita y el lápiz con un movimiento de gimnasta hizo que esta se levantara, el borrador salió disparado y por un momento dio vueltas en el aire hasta que los dos lo contemplaron en el suelo del salón con su cara de pocos amigos… seguro que alguien lo recogería pero para ese pupitre no volvía. Ellos volvieron a lo suyo,  antes de que tocaran el timbre y el lápiz tuviera que irse a su cartuchera.

CONTACTO

Tecla y letra 43

Narrar es construir  mundos ajenos y también cercanos al de una. Para narrar hay que observar alrededor. Algunas personas caminan de un modo especial cuando piensan, se preocupan o son felices. Los que escribimos solemos ponerle voz a esos pasos.  Una fecha especial de alguien que ya no está, una lata de diablitos, los recuerdos, todos  forman historias o versos, construimos mundos en el papel y en tu cabeza… las bases son como siempre las palabras, infinitas

Nuestra sección Palabra Incógnita recibe con gran placer a la poeta Vielsi Arias, a quien agradecemos su receptividad al aceptar nuestra invitación para publicar un pedacito de su obra en nuestro blog.

De igual modo, en esta entrega damos la bienvenida a Renzo Rivera, Artista plástico, quien amablemente aceptó la invitación a prestar sus obras como imágenes para  nuestras secciones.

Para conocer más  de Renzo Rivera visita nuestra sección Invitados Letra dibujada. Allí podrás disfrutar de toda la galería de arte visual del que en vida fue nuestro artista digital: Dióscoro Monasterio y de todas las obras de otros artistas plásticos y fotógrafos que como Renzo Rivera  gusten acompañarnos en esta aventura.

Si estás entrando a PALABRA INFINITA  desde tu teléfono inteligente, no olvides pulsar MENÚ para acceder a todas las secciones del Blog. Disfruta de la palabra. Lecturas deliciosas para disfrutar con el café. GRACIAS POR VISITARNOS.

Mundos ajenos

INVITADOS LETRA DIBUJADA

Renzo Rivera

Valencia, 1992,

Su formación inicia en  la serenidad de San Joaquín Edo Carabobo, bajo el ala de una familia cálida y con inclinación sensibilidad hacia el arte de la música, de modo que  el  entorno fomentó el impulso a dedicar mucho tiempo a la recreación de la imagen, dibujar imágenes pop del momento, caricaturas de la tv, entre otras. Con el tiempo el interés cambió y dio paso a verdadera curiosidad por las  ilustraciones  de Da Vinci y Arturo Michelena. Desde chico sintió fascinación por la obra de arte ajena y en un intento de hacerlas parte de sí mismo se las apropiaba con afán de aprender a dibujar. La pintura hace su entrada una vez que inicia sus  Escuela de Artes Plásticas Arturo Michelena y en la Universidad de Carabobo en el 2011 y de las cuales egresó en 2017.

A los 19 años su apetito insaciable por el dibujo y la pintura y el deseo de hacerlo mejor cada vez,  hacen que incursione en proyectos murales, exposiciones, ferias de arte y concursos entre los que se encuentran:  Los murales realizados en la Universidad de Carabobo auditorio Ninoska Maneiro, Pabellón DIGAE UC, los concursos de pintura Festival del Samán (2014), La figura y el lugar de la Escuela de artes plásticas  Arturo Michelena (2011-2015),  Salón de Arte Elsa Gramcko (2012-2013), Bienal Arturo Michelena (2017), Bienal Gabinete del Dibujo y la Estampa (2018), Salón Jóvenes con FIA (2019) entre otros,  recibiendo el tercer galardón en este último. Igualmente en varias exposiciones colectivas entre ellas Emergentes, Valencia(2015), “Bleu, Blanc, Rouge”, Valencia (2015) Generación Emergente FILUC (2016), Desconfinemos al arte, Valencia (2020), Apertura Galería PlusArte (2021), Exposiciones individuales como Microcosmos, San Diego (2014), Apropiaciones, Valencia (2018), Memento Mori, Valencia (2019) y [Re]Conocimiento, Caracas (2021), además de exposiciones internacionales como Quorum: A Human Extravaganza en Miami – EEUU (2018) y Diálogos en Treviso, Salzano y Venecia – Italia (2016-2017), El camino de la Seda en Santa María Di Sala, Villa Farsetti – Italia (2019), así mismo he participado en subastas de arte a través de la Galería de arte Se Habla Arte, Venezuela (2020-2021) y AHFineArt Colombia (2020).

Su obra ha pasado por varias etapas de investigación sobre la apropiación de obras maestras, desde la incógnita de la identidad a través diálogos pictóricos en Microcosmos, transitando por la imagen revelada, estigmatizada y la decadencia en Memento Mori, hasta la Poética del horror en las cuales se ha ido diluyendo la imagen en la sensualidad del enigma y se traduce en una especie de poesía visual cual penumbra, vacío y horror latente y resonante de las obras de los grandes maestros clásicos y que encuentra su nexo con una Venezuela contemporánea.

HORROR CORPORIS

Aproximaciones a la imagen poética en el cuerpo del horror

Renzo Rivera

Oriundo de Valencia (Venezuela), Renzo Rivera es un artista que trabaja la imagen bajo la idea de lo identitario desde las apropiaciones o re-interpretaciones de las obras maestras del arte clásico, recurre con frecuencia al estudio pictórico de los maestros Arturo Michelena, Cristóbal Rojas, Herrera Toro, Diego de Velázquez, George De La Tour, Rembrandt, Veermer, Thomas Eakins, entre otros para generar conexiones desde sus obras con la investigación que va realizando, aunque sus primeras obras fueron trabajando sobre el proceso fotográfico de doble exposición desde la pintura, para este caso es el estudio de la imagen poética y el cuerpo del horror que está latente en las obras de los grandes maestros y su relación con el entorno donde se desenvuelve como persona, desdibujando los horizontes de la obra maestra, excusandola de su carga histórica por un encuentro con el misterio de la poesía.

La imagen poética

En todo recurso expresivo que ha labrado el hombre para explicar ( y explicarse) su contexto y su tiempo ha encontrado la posibilidad de habitar en ella la poesía, como un misterio, como algo inefable, algo que decanta el interés inmediato en lo incontenible, se trata del misterio que colinda entre el tiempo y espacio, estado de pasado a presente e inevitable presencia futura, la presencia del ente adimensional. Como fantasmas quizás, el misterio de lo ilimitado, lo infinito, lo eterno, lo inmortal.

La poesía es inalcanzable porque es inexplicable, busca en los canales de la poética los elementos que le son afines, precisos pero no exactos, en ese momento la obra “orfica” de la cual habla Casanueva llega al borde de su existencia, pues si revela el misterio que subyace en su esencia aniquilaría la obra, sin motivo aparente, en este punto la imagen es como un corno que grita la tremebunda noticia de la guerra, el temor es una sustancia que palpita con cada vibración del aire, y de pronto nos encontramos a merced de la muerte, no hay una anticipación al suceso, la circunstancia propone un juego indefinido en la balanza, la vida, la muerte, el ser y estar, no ser y no estar en la obra del Juicio Final de Miguel Angel Buonarroti. He aquí el misterio de la poesía, solo es relevante en cuanto a la presencia de una imagen poética que le es común.

El Cuerpo del Horror

El horror es una de las manifestaciones de miedo devenido en la relación indirecta con lo desconocido y anormal generalmente asociado con entes o sucesos, ficciones o realidades sensibles que trastornan la percepción del individuo, el horror a diferencia del terror no necesita presencia física de un cuerpo de miedo, no remite a lo grotesco, sin embargo, produce miedo porque su cuerpo es imaginario, se trata de la presencia, del misterio del ente en cuanto a no ser de las cosas físicas, lo no natural, en ello conocemos al fantasma que no vemos pero sin duda está al asecho, amenazando la existencia del hombre, como citar textualmente un fragmento del poema Ocaso familiar de Nicolás Suescún:

Aquí estamos,

durmiendo, hablando

y hasta contradiciendo a mamá,

mientras las moscas tapan

el sucio mantel sobre la mesa

y los fantasmas de la familia nos despiertan de noche,

con despiadadas intenciones de exterminio…

En este sentido, Renzo Rivera a través de sus pinturas Ocaso Familiar y Fantasma V, se aproxima a esta imagen poética al transmutar los personajes y el entorno en una estancia frívola y decadente, personajes que se desdibujan en el espacio donde la ingenuidad de los infantes se ve alterada por el pasado, la tragedia de la perdida y la distancia, la ausencia de las figuras que velan por su bienestar y la presencia de la memoria que afecta en detrimento del individuo.

En De Mortuis, el pintor nos muestra un jinete y su caballo fantasmal, que se detienen sobre un pantano de sangre a la luz de la luna, están detenidos en el tiempo como si de repente diera de cuenta sobre la presencia de un observador, un curioso invasor de su territorio, aunque se trata de un Libertador ecuestre de A. Michelena, la obra suscita un juego de identidad horroroso al que se somete la futura generación de Venezuela, una mutación que por desgracia está latente y sigue creciendo, como si las memorias de otros testigos palpitaran en el fango carmesí durante un nocturno perpetuo.

Noche Silente y Cazadores, por su lado coexiste dos figuras horrorosas, el fuego y los individuos fantasmales, con la atmósfera perturbadora, entre aires pesados y friolentos la amenaza de lo irreconocible y la posible desgracia de un incendio inesperado, ambos cuerpos de horror atentan contra la vitalidad y mientras el fantasma tremendo observa despiadadamente y obliga a guardar silencio al mismo tiempo sus secuaces van dar por hecho la obra de un infierno terrenal.

Sin embargo, en Parálisis de sueño un hombre se ve privado de la libertad durante una aparente pesadilla, la inamovilidad de su cuerpo sometido por el doppelganger remite a la angustia que muchas veces es ineludible, aquí la figura del horror son los sueños y la imposibilidad de controlarlos.

NUEVA PALABRA

Una lata de recuerdos

Miguelino

He visto muchísimas cosas a través de los años y jamás había comprendido lo que representaba la depresión del inmigrante. La añoranza de la que hablan mis compatriotas,  que se aferra a tus entrañas y te hace sentir tan ajeno a tu entorno, para mí, era mentira, no puedo decir que la había sentido, no tan fuerte como dicen.

Pero hoy…

Hoy he probado en carne propia lo dolorosa y real que es. Increíble que una lata 120 gramos de contenido  fuese capaz de desembocar un maremoto de sentimientos y recuerdos, 120 gramos fueron capaces de hacerme marear entre imágenes de risas y calor hogareño,  tras 5 años lo recuerdo vívidamente, gracias a esa lata de aluminio me encontré en mi hogar. El momento de la cena, luminoso, las tardes de juegos y risas de los que están y ya no llegaron con claridad a  mis oídos mientras seguí allí apoyado en la encimera.

Algunas gotas resbalaron por mis pómulos, 4 océanos de añoranza familiar, tantas cosas se me cruzaron por la mente, una inmensa variedad de recuerdos dulces, agrios y de todo tipo resbalaban por mis mejillas.  Más que sabor a diablitos,

Fue sabor a familia.

PALABRA INCÓGNITA

Palabra incógnita

Vielsi Arias

Valencia, Venezuela 1982

Poeta. Egresada de la Universidad de Carabobo En Educación Mención Artes Plásticas, Arias Peraza se ha especalizado en la promoción y difusión de la lectura y escritura en niños y jóvenes.

Ha publicado los libros de poesía Transeúnte (2005) y Los difuntos (2010, mención de honor del Premio de Literatura Stefanía Mosca), y el libro en prosa La luna es mi pueblo: memorias del pintor Cristóbal Ruiz (2012). Parte de su obra poética aparece reseñada en antologías y  revistas especializadas. Los poemas que presentamos a continuación son parte de su libro: Luto de los árboles (2021) El taller Blanco Ediciones. Si quieres conocer más de la obra de esta autora, visita: vielsiarias.worpress.com

TAMBIÉN NOS MIRA EN TI

                                       a mi padre, Víctor Arias Colón

Bajo el alcohol,

eras el mismo niño, desvalido y hambriento

 a los pies de mi abuelo.

Mi abuelo Pedro, el que te obligaba a ir con él

a beber con su soledad.

Mi abuelo, el que no conocí,

.

el que te tenía durmiendo en el piso.

 El que se ahogó con una espina de pescado

frente a todos, mientras comían.

.

Mi abuelo,

el que está sentado en el sillón rojo

con su dureza y su culpa.

También nos mira en ti

que terminaste siendo

su sombra.

.

SOMBRA

Yo le tenía miedo a las noches.

A los grillos ahogándose

en el pozo de atrás,

a ese goteo misterioso de la pila.

.

Temía aquella humedad

recurrente de las mañanas.

.

Un silencio

y nadie estaba,

no era nadie

detrás de la casa.

.

Pero el ruido volvía,

volvía la sombra

junto al bombillo.

Una pequeña sombra

en el copete de mi cama.

PALABRA GUARDADA

Palabra Guardada

Vagalume

Que suenen las guitarras hoy

.

Que suenen

Como los besos que quisiera darte

Como ese abrazo de corazón a corazón

                                        que tanto extraño

Como los golpes que te daría

  para saldar la apuesta

    que soñara haber ganado

.

Hoy

  que si estuvieras acá

celebraríamos tu tercera década

.

Hoy solo baila conmigo

y deja que este baile

nos una, una vez más.

PALABRA SECRETA

La travesía

Guadalupe

El cobertizo tenía muchos años sin luz. Del techo podía verse que colgaba un polvoriento y enorme bombillo que nadie se había molestado en cambiar nunca. Había también un vehículo abandonado como desde los años cincuenta. El polvo no permitía ver bien su color y los vidrios estaban sucios y misteriosos. Justo delante del vehículo, había una pequeña puerta donde se guardaban muchos cachivaches, muy poca gente entraba a buscar algo allí.

Cuando las puertas exteriores se abrían y el descuidado lugar quedaba iluminado podía verse como hervían las paredes, muchas y horribles alimañas corrían espantadas a ocultarse de la luz y los cuellos de los más osados se espelucaban.

Los muchachos se retaban entre sí a pasar caminando desde la puerta del garaje hasta la que daba acceso a la cocina de la casa. Si lograbas hacer esa travesía serías un gran héroe hasta que otro más se atreviera a hacerlo. Aquello tenía sus niveles de dificultad, era posible que al poner la mano en la pared sintieras algún exoesqueleto lleno de peludas patas arácnidas, también podrías sentir horribles sonidos de bichos voladores al chocar contra el concreto, todo eso  te haría dudar de seguir adelante.

Un día los muchachos dispusieron todo para retarse, el momento de la gran prueba. Todo listo para dejar pasar al atrevido. Las puertas chirriaron en un ruidoso anuncio de lo que le esperaba y dejaron pasar al valiente, una vez dentro se quedó a oscuras, sin tocar ninguna superficie y sudando frío comenzó a avanzar  a tientas por el pequeño corredor entre la pared y el vehículo. De pronto escuchó un ruido sordo, parecía el de una puerta pero no asomaba ninguna luz donde se suponía que estaba la que daba a la cocina, otro golpe más, su respiración comenzó a entrecortarse y ya no supo si avanzar o devolverse, ahí dentro todo estaba muy oscuro, no había manera de ver que era lo que se movía o hacía ruido, decidió que era mejor devolverse y comenzó a golpear a la desesperada la puerta del garaje a la que los muchachos habían echado el pasador, finalmente entró la luz, el atrevido corrió y espantó a los otros lleno del polvo y las telarañas que le habían caído encima por darle patadas a las puertas, todos empezaron a correr y a gritar

—¡Aborten la misión!

Detrás de mi primo el valiente volaba una escoba y más atrás un rostro lleno de arrugas y desdentado ofreciendo pellizcos. Los muchachos decidieron que estaba bueno por ese día. Cualquier bichajo de cuerpo duro, patas peludas y antenas horribles, era nada comparado con los pellizcos que ofrecía mi abuela. Las carcajadas por el susto de todos los interpelados pudieron oírse por un buen rato.

Entre tanto, los muchachos dejaban pasar el tiempo, sabían que cuando entraran mi abuela los recibiría como siempre a la hora de la cena, con una buena provisión de pan andino,  mantequilla y sendos vasos de leche con frescolita. 

LETRA MÁGICA

Tecla y Letra 42

Existen días muy raros que inspiran, o momentos de los que surgen poemas. Intimidades, oquedades, usamos las palabras para poder dejar salir todo lo que llevamos dentro, no siempre con la intención de que sean leídas por otros pero siempre con la necesidad de adueñarnos de ellas, la siguiente frase nos sirve de marco a esta entrega, no puede ser más oportuna: “Las palabras son de todos hasta que uno demuestra que es capaz de apropiarse de ellas”. Joel Dicker
Nuestra sección Palabra Incógnita recibe con gran placer al novel escritor Livio Lisio, a quien agradecemos su receptividad al aceptar nuestra invitación para publicar un pedacito de su obra en nuestro blog.

En esta entrega damos la bienvenida a Cristina Abreu, estudiante de Arte, quien amablemente aceptó la invitación a prestar sus obras como imágenes para  nuestras secciones.

Para conocer más  de los primeros pasos de Cristina Abreu visita nuestra sección Invitados Letra dibujada. Allí podrás disfrutar de toda la galería de arte visual del que en vida fue nuestro artista digital: Dióscoro Monasterio y de todas las obras de otros artistas plásticos y fotógrafos que como Cristina Abreu  gusten acompañarnos en esta aventura.

Si estás entrando a PALABRA INFINITA  desde tu teléfono inteligente, no olvides pulsar MENÚ para acceder a todas las secciones del Blog. Disfruta de la palabra. Lecturas deliciosas para disfrutar con el café. GRACIAS POR VISITARNOS.

Bienvenida
INVITADOS LETRA DIBUJADA

CRISTINA RORAIMA ABREU P.

Cristina R. Abreu

Valencia, Venezuela, 2004 Desde muy pequeña mostró inclinación por el dibujo, la pintura  y la creación visual, expresarse a través del lápiz ha sido una constante en su vida. La curiosidad y el empeño por perfeccionar sus dibujos la ha llevado a realizar  diversos talleres online y de manera presencial sobre caricaturas, carboncillo, acuarela, gama cromática y pintura. Entre sus aficiones más importantes se encuentra la lectura. Imaginar lo que lee es lo que la ha llevado a realizar sus primeras incursiones en el hermoso campo de la ilustración. Recientemente inició sus estudios como artista plástico en la Escuela de Arte Arturo Michelena de Valencia Venezuela.

Serie Miradas

Los ojos son capaces de expresar hasta lo que no se quiere decir, es por eso que llaman poderosamente mi atención, me gusta dibujarlos más que cualquier otra parte de la cara, porque en ellos se refleja lo que las personas ven.

NUEVA PALABRA

En pocas palabras

Miguelino

—Me estoy empezando a preocupar un poco por la forma en la que te veo… Antes no eras tan especial para mí, te veía con todos tus problemas y me daba pereza. Compartía contigo mis vivencias porque me gustaba mucho hablar de mis idioteces, era tan fácil hablar contigo que siempre perdía la noción del tiempo. Me diste un regalo inesperado, a mí que  veía al amor desde mi pedestal de indiferencia, ¡siempre escéptico ante la idea de tener a alguien que me removiera las células del cuerpo con solo oírle la voz! Hablábamos siempre, te daba consejos que nunca pensé que seguirías. Conseguiste volverte  aquello a lo que juré no voltear a ver, mi pesadilla nocturna y hoy aquí mismo te lo confieso, me he enamorado.»

«Escribiendo…»

—¿Que dices? ¿Cómo es posible que te hayas enamorado…? Si me prometiste jamás sentirte así

«Escribiendo…»

—Aaah…. Lo sé, Lo sé. Creí que era inmune pero por lo que veo mientras te hacía levantar cabeza reparabas los trozos de hielo que tenía mi corazón. Pero no te preocupes…

«Escribiendo…»

—¿¡Como que no me preocupe!? Si tu.. si tú te sientes así ¿Cómo quedaremos?  Todo va a cambiar…-

«Escribiendo…»

—¡Qué va! Te digo que no te preocupes porque no me he enamorado de ti…, sino… de la forma en la que me haces sentir…

«Escribie…

“Es…

“Escribien…

—¿De cómo te hago sentir…? Lo siento pero… Yo sí me enamore de ti

PALABRA INCÓGNITA
Livio Lisio

Venezolano, con raíces italianas. Psicologo graduado de la Universidad Arturo Michelena. La lectura es su ancla a tierra y el arte de escribir forma parte de su vida diaria. Es cuentista y poeta. Participó en el taller de Narrativa de la Universidad de Carabobo coordinado por el Profesor Héctor Espinoza. Es coautor de Urgencia del Relato II.

Livio Lisio

Yo también quise, como todos los que conozco 

fundirme definitivamente en algo o alguien. A ratos 

 la quimera era Dios, el amor, la familia o la amistad. 

La quimera eras tú, esa cosa que tantas cosas fuiste 

cuando te veía con los ojos ardidos de esperanza. 

Pero nada más recíproco que yo conmigo 

y ni tú ni yo ni nadie somos culpables, tan solo 

somos como gatos que un día se van a otra casa. 

Sí, todos los caminos llegan irremediablemente a mí, 

a mí que me pensaba (pobre) 

como el destino de una calle ciega… 

A mí que en realidad soy 

El centro del laberinto, 

ese centro y centro, 

raíz cuadrada de centro, 

hombre en el hombre. 

Qué coraje el de los Budas y unos cuantos poetas. 

Todos los caminos son sueños 

y nada más soluble que la soledad. 

PALABRA GUARDADA

Palabra Guardada

Vagalume

Ahora escribo poco

Aunque antes ya lo hacía

.

Quizás las palabras se atoran

O es algo del sentir

.

Sentir poco

Para evadir

.

Escribir poco

Para olvidar

                      más rápido

Dedicarme a vivir

Y que no queden huellas

.

Vivir lo efímero

Sin aferrarme

_._

.

Apuro una cerveza

Para amenizar la reunión

.

Tomo vino

Para ahogar un dolor pasajero

y termino ahogado

.

Tiro un chupito de patxaran

Para que el frío no me corroa

.

Y en el clima de la embriaguez

veo la nieve de las montañas

Sintiendo la que se me queda

                    en el esternón

PALABRA SECRETA

Un día raro

Guadalupe

Abrí los ojos más o menos a las seis. Hace calor y enseguida me entran unas ganas casi absurdas de tomar café, así que con ese pensamiento me levanto a disponerlo todo para poder dar un trago al perfumado líquido antioxidante y delicioso. Me dirijo como todas las mañanas a abrir mi ventanal para dejar pasar la brisita que acompaña el inicio del día pero  advierto  a una polilla inmensa que parece mirarme con sus formas raras… nunca me han gustado esas tipejas, así que retrocedo, ella parece darse cuenta de que ya la vi y comienza a moverse buscando la libertad que le impide el vidrio, aletea y yo corro porque odio ese sonido, intento echarle baygon pero está lejos y eso parece alborotarla más comienza a revolotear por el espacio, la perra ladra anunciando que el bicho irrumpe el lugar,  brinca tratando de alcanzarla y mi grito  hiere el silencio y la paz mañanera. Cobardemente me refugio en el cuarto, desde ahí mando a callar a la perra.  Me infundo valor y salgo armada con un haragán para espantarla pero no es necesario porque logra conseguir la rendija de la ventana por donde entró, la veo volar hacia otra ventana. Respiro de nuevo, paz.

Al fin voy a colar mi café. Dispongo todo para el importante hecho.  Mientras el agua comienza a hervir, me estiro, ¡aaahhh que sabroso! bajo mis manos lentamente y…  MI DEDO ¡Se engancha con el mango del colador! El café molido hace un arco en el aire, un poco cae en mi brazo antes de quedar regado en el piso.

Intento respirar. NO PASA NADA,  le digo a mi mente, voy por escoba y pala y recojo el reguero, toca echar café de nuevo en el colador. Mientras pongo la escoba en el lavadero pienso que es buena idea lavar las  sábanas sucias, «mejor temprano para poder salir y dejar eso listo» pongo la carga, de nuevo en la cocina al fin cuelo el café,  le echo un poco de leche y lo pongo a calentar de nuevo. Voy al cuarto  para atender un mensaje que me llegó por el celular, al salir  me recibe un gran charco jabonoso en el suelo, ¡casi me caigo! entre malabares descubro que ¡el agua se está devolviendo! En cuestión de minutos se ha apoderado del apartamento, de nuevo intento respirar… ¡no me quiero alterar!, comienzo a recoger agua con tobo y trapo, mientras huelo que el café se botó pero no me atrevo a acercarme a la cocina eléctrica con los pies mojados, huele a  quemado. Me seco los pies, apago la cocina. Suspiro y enjugo el sudor, logré recoger el agua, ha pasado media hora. Al exhalar  hace su entrada magistral un dolorcito de espaldas que había logrado controlar a punta de estirones y agua caliente…

Debo llamar al señor Juan, que venga a destapar la cañería. Agarro el café, no me sabe como siempre, tengo ganas de chillar pero no voy a darle el gusto al diablo, Hoy tengo mucho que hacer… este inicio de día ha estado tan raro que creo que voy a escribirlo. Enciendo mi computadora de escritorio, me dispongo a escribir, el cursor espera ansioso las primeras palabras, pero justo cuando voy a comenzar la pantalla se ha quedado en negro, ¡La electricidad se ha ido para otro lado! Primero pensé que mejor no salía, ahora creo que lo mejor es volver a la cama,  este inicio de día está tan pero tan raro que ya parece un comienzo de película mala,  una de esas tantas siguientes partes de Destino Final…

LETRA MÁGICA

Tecla y letra 41

Existe un universo dentro de cada artista. Y la inspiración puede ser algo cotidiano, alguna vivencia, conversación o sinsabor; El tiempo que nunca pasa en vano, un fetiche o una nube en forma de rayo hiriendo el cielo. La inspiración puede encontrarse en una canción o en recuerdo o ser simplemente un juego de ficción para dar uso a las teclas de una máquina vieja. El hecho es que dentro de cada uno existe el impulso de escribir, de transformar lo cotidiano en palabras…, eternas…, infinitas…
En esta entrega rendimos homenaje póstumo a Santos Abreu Olivero. Fiel y gran lector y Poeta, sus escritos retrataron sus vivencias y la huella dejada en su andar por este plano. Definitivamente su estilo particular inspira y llama a la reflexión desde lo jocoso de ciertas situaciones muy parecidas a la realidad.

En esta entrega damos la bienvenida a Astolfo Funes artista plástico, quien amablemente aceptó la invitación a prestar sus obras como apoyo visual para  nuestras secciones.

Para conocer más  de la obra de Astolfo Funes visita nuestra sección Invitados Letra dibujada. Allí podrás disfrutar de toda la galería de arte visual del que en vida fue nuestro artista digital: Dióscoro Monasterio y de todas las obras de otros artistas plásticos y fotógrafos que como Astolfo Funes gusten acompañarnos en esta aventura.

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Bienvenido
INVITADOS LETRA DIBUJADA

Invitados Letra Dibujada

ASTOLFO FUNES

Maracay, 1973

Astolfo Funes nació en un pequeño pueblo de Venezuela. A temprana edad, su familia se mudó a Los Llanos, Los Llanos de Venezuela, donde estableció una estrecha conexión con la naturaleza. Habiendo migrado a los EE. UU. en 2011, ahora trabaja desde un estudio en el Artisan Lounge en el centro de Miami. Ejerce varias artes como la pintura y la escultura. Sus obras se han expuesto tanto en Venezuela como en gran parte del mundo. El tema por excelencia de este expresionista son las  “mujeres”. “Pero es, en realidad, lo “femenino” como expresión de un universo que pertenece al ser humano, lo que le apasiona. Ese “femenino-paisaje-humano” viene a él, humilde, provocador y provocativo, desafiante, como lo ha sido siempre”. Bélgica Rodríguez.

Para conocer más de Astolfo Funes puedes acceder a su página web: www.astolfofunesofficial.com y su página de instagram: @astolfofunes

NUEVA PALABRA

Musa fugaz

Miguelino

Otra vez me encuentro  en el suelo frío mirando el desabrido techo mientras la música de la televisión golpea mi sensación de vacío…

 Esa sensación que solo  embriagado consigo llenar. Increíble como la mente puede jugarnos tan mal y tan bien a la vez, tú llegaste de la nada e hiciste un desastre de mi cabeza. Diste mucha luz a mi vida y ahora  parece irreal que la habitación que compartíamos  sea un lugar tan oscuro  y que mi única compañía sea aquel cachorro que me hiciste recoger en medio de la carretera.

Fuiste un rayo de esperanza, una fuente de sabiduría y a la vez una completa estúpida. Gracias a ti comencé a creer más en mí y sé que me dejaste para que entendiera que estaba mejor sin ti.

¿No es así?

Por cierto, el cachorro te espera, yo ya no.

PALABRA INCÓGNITA

Santos Abreu Olivero. Venezolano. Fue abogado y se desempeñó como Juez de Morón durante 30 años. Desde muy temprana edad mostró inclinación e interés por la lectura y más tarde por la escritura, ambos procesos le acompañaron a lo largo de su vida. Se refería a la lectura como una manera de viajar sin pasaporte, era aficionado a leer y comentar cuanto libro caía en sus manos. En cuanto a la escritura, gustaba de hacer análisis escritos de sus lecturas, también sus propias creaciones que luego guardaba para sí y mostraba con algo de precaución. Accedió durante los últimos años de su vida a compartir sus escritos para este blog y es por ello que en esta entrega le honramos con la publicación de dos sus poemas de más reciente data.

Santos Abreu O.

Ahora estoy pensando en ti, en tu mirada.

Si me encuentro sin tu ser, estoy muerto.

Sin tu boca, sin tus manos, sin tu aliento,

Sin el calor de tu cuerpo con m cuerpo.

.

Sin tu vida, me despido de esta vida

Y me muero sin morir y estoy vivo sin vivir

Porque espero la caricia de tus besos y reclamo a tu clemencia, redención.

.

Yo el esclavo, tu mi sueño.

Tú mi norte, tú me rigues, tú me ordenas.

Tuú me acoges, tú me echas.

Cual culpable impenitente, me declaro

A seguirte impreturbalble hasta mi muerte.

.

Si eres edén, seré salvo.

Si eres infierno, tu réprobo

Si eres ángle, tu devoto

Si eres demonio, tu abyecto.

.

Para mi bien, tú me exaltas,

Par mi mal me condenas.

Tu splicio me enternece,

Tu silencio me fulmina.

En tus llamas me consumo

Y de tus ardores resurjo.

.

Yo quisiera continuar

Escribiendo hasta lo eterno;

Pero mi vida no puedo;

Porque se agotan mis versos…

.

La trampa tendida

¡Qué linda la viera!

Cuerpo cimbreante, blonda cabellera

 y boca entreabierta que a mí me sonriera.

cómo no adivertiera que así me tendiera

su trampa certera, la naturaleza.

.

Y la tuve entera

¡Dios mío qué belleza!

Que tetas tan firmes

Que brazos, que piernas

Que fina cintura, que lindas caderas

Que nalgas tan tiernas

Pero, no creyera que allí me tendiera

Su trampa certera la naturaleza.

.

Pasaron los años…

Y hoy su boca fiera

Solamente expresa

Reclamos y quejas.

Porque no supiera que así me tendiera

Su trampa certera, la naturaleza.

.

Y a mí, quien me viera

De jovern garboso, de voz lisonjera, gallardo y airoso.

A viejo canoso, sin fuerza, siquiera.

Tembleque, enclenque, cascorro y gangoso.

Y ella tan ingenua, ni cuenta se diera que en sí le tendiera su trampa la naturaleza.

.

¡Oh! ¡vida! sublime y hermosa quimera

Fugaz y aviesa. Veraz y embustera.

Yo también quisiera

Que alguien comprendiera

La trampa certera con que nos jodiera

La naturaleza.

PALABRA GUARDADA

Palabra Guardada

Vagalume

Estos aviones

que expeliendo aire condensado

                                     a su paso

Marcan el camino recorrido

.

Me hacen pensar

En las cosas que dejamos

                         al pasar

.

Las sonrisas que causamos

Las lágrimas que provocamos

.

Los recuerdos que nos mantendrán

                                            Vivos.

PALABRA SECRETA

Obsesión

Guadalupe

Tengo una extraña afición.  Es desagradable para muchos. Sin embargo a mí, la mayor parte del tiempo me causa un placer goloso e indecible. Me gustan las orejas.

Por supuesto, esta especie de fetiche me ha traído unos cuantos inconvenientes, aunque en otros momentos es más bien una novedad bien recibida. La mayoría de mis amigos que conoce esta locura, la acepta con algo de aprensión. Es un placentero juego en que le hago el amor a la oreja. Le susurro, la masajeo, la muerdo, la toco con verdadero deseo, no quiero hacer más que eso, el resto de la persona no me interesa y ahí ocurre el inconveniente, quieren que avance pero para mí es suficiente.

No sé cómo me empezaron a gustar las orejas, pero me resultan irresistibles. Tengo mis favoritas. Entre las que me causan más deseo están las pequeñas, a esas las quiero de inmediato. Si el lóbulo es delgado mucho mejor. También hay otras muy provocativas, son rellenas y terminan con un tímido bultito. Hay unas que tienen unos vellos cortos y transparentes que al tocarlas es como sentir terciopelo, voluptuosas, sensuales. Entre las que me causan aversión están las grandes que tienen unos horrendos pelos por los lados.

Me he dado cuenta que las orejas van con la personalidad de la gente. Las pequeñas, generalmente ocultan a una persona tímida, en ocasiones retraída,  pero que en realidad es amable y gentil. Las voluptuosas adornan las cabezas de personas intrépidas y risueñas, que se dejan llevar por los retos. Las personas con orejas muy grandes, se dividen en dos clases, algunas son malhumoradas y otras  suelen ser un poco toscas, aunque jamás malas personas.

                Cuando converso con alguien me fijo en sus orejas, imagino como sería tocarla desde su hélix, sentir su suave tacto. Si la persona advierte mi curiosa mirada, suele revisarse a ver si tiene algo malo, incluso han llegado a preguntármelo, entonces debo disimular. A veces nada más llegar a un sitio visualizo un hermoso lóbulo que me llama, me pide que lo toque, que satisfaga mi deseo. Hago mil peripecias para complacer mi compulsión, soy capaz de volcar tragos en la cabeza de la gente y con la excusa de limpiarlo hago realidad mi verdadero deseo, tocar la bella prominencia  que me llamó la atención.

                En otros momentos soy más directa y abordo al portador de mi deseo, ahí comienza una extraña danza. Yo toco la oreja y evito mirar al dueño, este ríe si le gusta lo que hago, o su cara se vuelve embarazosa. Pasado un rato si puedo seguir adelante, estaré pegada  a su cuello  chupando con fruición ese divino pedacito de carne. Cuando pasa el momento miro alrededor  y me disculpo, en ocasiones he tenido que correr cuando me reclaman algo más.

                En algunos casos finjo que conozco a la persona, pero en vez de tapar sus ojos y preguntar “¿Quién soy?” toco sus orejas, las masajeo y hago la tonta pregunta, luego me disculpo y me alejo para repetir lo mismo con otra persona.

                Algunas veces las orejas son lindas y la persona enojosamente poco agraciada, en este caso no me preocupo mucho, invento algunas de mis peripecias mencionadas con anterioridad y me complazco unos minutos.

                Cuando el dueño de mi curiosa obsesión además es un buen ejemplar, desarrollo  todo un despliegue de ingenio para terminar una buenísima noche, aunque esto muy pocas veces sucede…

*

  Las cosas se ponen divertidas en cuanto aparece por la puerta y comienza su cacería. Es tan absurda, toca las orejas de la gente y luego huye. La he tenido cerca un par de veces. Siente curiosidad por mí, sé que quiere verme, pero mis orejas van siempre tapadas por una capucha. No ver mi cara y que me retire antes de que pueda hacer algo, hacen que se enoje. Disfruto este juego.

Hoy no ha tenido suerte. Está enfurruñada. Bebe sin ganas una cerveza.  En forma distraída toca su propia oreja, en su caso es casi un acto masturbatorio. Estoy a su lado pero aún no me advierte. Sus piernas me parecen deliciosas. Están cruzadas en forma bien provocativa, hace un movimiento en su banco giratorio y da un recorrido con la vista. Yo finjo estar concentrado en mi bebida y arreglo mi capucha. En forma casi imperceptible su rodilla tropieza con mi pierna al girar de nuevo hacia la barra, el roce ha despertado su interés, lo advierto por un movimiento muy sutil de su nariz, creo que reconoce mi olor. Entorno los ojos y advierto que en forma disimulada me observa. Su examen tiene un interés profesional. Se inclina hacia su vaso y vuelve a mirarme. Esta a punto de atacar

—¿Hace calor esta noche verdad? —dice en forma casual, creo que quiere que me baje la capucha y yo lo deseo tanto como ella, solo que no se si le guste lo que verá. Me toma un tiempo responder

—Un poco —sabe quién soy. Por la forma en que me mira, me doy cuenta que está decidida a no dejar que me escape esta vez

—Bien, creo que podemos saltarnos todas estas tonterías —me sorprende al decir—, quítate la capucha, tú sabes lo que busco… —obedezco ante su autoridad.

*

Ahí están ese par de orejas espléndidas, sin perder tiempo me he abalanzado sobre ellas. ¡Ah que tramposo!,  sabe que he estado esperando este momento. Estamos muy juntos. Yo tengo mi barbilla sobre su hombro como si me dijera algo muy importante, pero él no me habla, escucho su fuerte respiración. Mis manos envuelven sus orejas, sienten todas sus cavidades,  se mueven con mucha lentitud, es como un beso. Dirijo mi mirada a su cara, estoy muy cerca. Él mira hacia cualquier lado, sus ojos  no se están quietos,  creo que está nervioso. Ahora me fijo en los detalles; mi fetiche enmarca un rostro algo cuadrado y fuerte que se hunde hacia las mejillas, la poca luz parece dibujar ciertas imperfecciones. Su cabello cortado a rape deja ver sus entradas y una frente amplia, sin arrugas. Sabe que lo examino y me da placer, en forma calculada mira hacia un lado y luego hacia otro. Mis manos tienen vida propia, una toca con suavidad su oreja, la otra se posa  en  un rugoso camino que interrumpe la mitad de su cara, mis dedos recorren una y otra vez con creciente curiosidad la mejilla del desconocido, debe haberle dolido mucho, no parece molestarle que lo toque.  Mientras hago esto encuentro por fin su mirada.

De pronto siento mucho calor y me doy cuenta que no soy yo quién domina la situación. Intento alejar mi mano y él toma mi muñeca con fuerza, mantiene mis ojos presos en su atrevida mirada y…

¿Qué ha estado haciendo?

Sus dedos expertos recorren mi piel con suavidad. Su mano tibia se ahueca perfectamente a la forma de mi seno, miro con disimulo a mi alrededor, creo que estamos dando un espectáculo. Que va, nadie nos advierte, somos solo dos cuerpos que danzan a capricho de sus obsesiones.

Su contacto ha dejado una huella magnética en mi piel, ahí donde me ha tocado late un desvergonzado cosquilleo. Me sorprende lo que pienso,  quiero que me toque los senos a placer, que me recorra entera, me estremezco solo de imaginarlo. De pronto retira su mano, no quiero que lo haga así que me acerco y le muerdo la oreja, él me separa de nuevo. Incrédula noto que se dispone a marcharse, su mirada se posa vagamente en mí, es como una invitación. Quiero irme con  él, sin embargo no se que me mantiene pegada a mi asiento. Cubre su rostro con la capucha, no puedo verle. Atraviesa la estancia y se detiene unos minutos en la puerta. Me ha dejado helada, sé que esa es su despedida.

Desde entonces, estoy obsesionada con las cicatrices…

LETRA MÁGICA

Tecla y Letra 40

Hay ausencias que no se llenan con palabras, despedidas en las que sobran o faltan. También hay viajes en los que la vida se vuelve palabra y sonrisa. Hay palabras que conforman cartas y otras que  no se dicen pero se piensan a todo volumen. Para todo eso está la escritura, la bendita escritura que cose almas rotas, une, acaricia, dice. Menos mal que existe, menos mal que atrapa en cada letra lo que necesitamos decir (o no). Gracias a ella la palabra es infinita.

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Ausencias
NUEVA PALABRA

Carta Anónima

Miguelito

Para ti

No quiero aceptar que estoy al borde de un abismo del cual no vería el fondo nunca. Solo verte hace que mis pulmones dejen de funcionar, el solo hecho de estar cerca hace que tú seas mi único interés. Jamás lo sabrás, mi pesar nocturno es ver esos carnosos labios y no poder besarlos…

Me tienes jodido a un nivel demencial, porque cuando te veo mi mente  me recuerda que es un vuelo prohibido. Si vas de copiloto me siento eufórico y al mismo tiempo triste de no poder salvar la corta distancia entre los dos.

Eres mi más grande pesar y mi primer pensamiento al abrir los ojos.

PALABRA INCÓGNITA

La Carta

Hannakarina Añanguren Castillo

Venezolana. Profesional de la educación mención Lengua y Literatura, con una especialización en Educación Básica. Ejerce la docencia con creatividad e integralidad. Es una joven inquieta intelectualmente, con evidente sensibilidad para las relaciones interculturales. En cuanto a la lectura comenta:  “La lectura es como un manantial que fluye de forma natural, sencilla y hermosa. Las palabras tienen el poder de cambiar mundos, vivencias, de matar, dar vida, rememorar y olvidar siendo los magos de nuestra existencia”.  En referencia a la escritura nos señala: “la palabra escrita representa el alma de quien  escribe, la huella imborrable que dejamos en el mundo, la comunicación con personas que jamás conocerás, pero con las que compartirás emociones”. Es una novel escritora, su primera novela publicada llamada: La Burka está siendo considerada para ser convertida en una serie televisiva. Esta es su segunda colaboración con Palabra Infinita.

La carta

Hannakarina Añanguren Castillo

Estimado amigo:

He recibido la noticia de tu matrimonio. ¡Qué feliz me siento al saber que encontraste al amor de tu vida! Puedo compararlo a salir un día de verano, caminar lentamente por el parque, ver parejas tomadas de la mano alegres y seguras, el sol en pleno esplendor que te hace sentir su sopor y sentarte en la primera banca disponible, descansar, adaptar los ojos a la sombra y sacar el librito del bolsillo para distraerte mientras otras personas conversan entre sí.

Es motivante imaginar que también te sentirás seguro con la persona que caminará mañana a tu lado, me alegra la dicha que tendrás al fantasear tu  cama llena de amor y pasión entre los muslos de tu pareja, esa quemadita en el corazón que te explique aquella noche cuando estaba en plena lectura en el parque y la persona que tenía a mi lado me interrumpió para preguntarme que estaba leyendo, sin darme cuenta se hizo tardísimo, pero seguimos hablando de cualquier otra cosa menos del librito.

Emocionante debe ser para ti almidonar tu traje, así como lo fue para mí contarte hace dos semanas que me había enamorado y presentarte a la mujer de mi vida con la que mañana contraerás nupcias.

Atentamente

El pendejo que creyó en tu amistad.

CONTACTO, PALABRA GUARDADA

Palabra Guardada

Vagalume

Estos viajes
Contienen la vida
Mostrándose ante mí
En pequeños momentos

Como al visitar la playa
que caminé con mamá
O los tambores resonando
en las noches de Cuyagua
Y las risas de las guaras

El nacimiento de las tortugas
que me dejó ver la noche
Los besos con agua salada
La poesía que fuimos
bajo el cielo estrellado
La voz suave de la tejedora
Los abrazos de amistad
Y las tonadas con son de mar

Así también la hallé
al besar a mi hermano
después de tanta espera
Y al mirar las sonrisas de la familia en torno

Me sonrió
Al despedirme abrazado al llanto
de ese amigo que nunca lloraba
En esos humos que exhalábamos
caminando Medellín
En la hospitalidad del camino
En los consejos amistosos
Y las reflexiones
Que respiré
en el cerro del Monserrate

La vida se manifestó
en las sorpresas de un continente
desconocido
Visto por la ventanilla del avión

En nuevos amigos
que se conmovieron al escuchar historias
En la sonrisa de la chica francesa
que se hizo eterna
al perdernos en los callejones de Madrid
En los acordes del Irlandés
que conocí por casualidad
Y que notó que detrás de mis ojos
habitaba un alma
En el trabajo en equipo
Y en las ayudas desinteresadas

Lloré al ver a Silvio puntear la guitarra
Al igual que lo he hecho en infinidad
de momentos
al escuchar
La voz cantora
que ya no me habla

Me hallé sin buscarme
En las anécdotas de una anciana
Y las conversaciones
Que compartimos
con marihuana y salvia

En esa emoción inexplicable
Que sentí cuando los estorninos
me envolvieron el cielo
y me hicieron llorar

En el intercambio
En el reír con desconocidos
En los bailes
Y en el Cantábrico enfriándome
Las tristezas pegadas al cuerpo

La vida también me habló
desde la mirada de una desconocida
Que me contó sobre un susurro
de mi madre en su oído

O en esa pareja que me mostró
Que el amor se construye de
decisiones y perseverancia
Mientras brindábamos en
San Valentín

Me hizo sonreír en los abrazos
De amigos que reencontré
Me hace aprender cada día
de los errores
Y de las desantenciones

Me siento a ver el Mediterráneo
Brillando
Mientras el tren acelera
Y todo se resume
en la marea calmada
y la velocidad con que todo pasa
por la ventana

Así pues confío
en el movimiento que mantengo
y en que el camino
me seguirá mostrando formas
Que contienen el
Todo

PALABRA SECRETA

Palabra Secreta

Guadalupe

Paciente

Confía en que pronto será su turno. Hoy quiere vivir un poco, mientras desde su asiento, en esa sala llena de ojos lagañosos, toca el lomo de ese gato rayado que, un día apareció por la ventana de la residencia, de los que ya no tienen más remedio que esperar.

Vaivén

A mi hermano

—¡Allá voy!

Gritaba y perseguía las olas.  Hasta que ellas espumosas y transparentes, fueron también por él.

Despedida

A mi padre

Desde que lo conocí admiré su capacidad de reír. Pero un  día su boca no se curvó más para dejar ver sus grandes y bonitos dientes. Pasaba el tiempo entre la tristeza de saberse vivo y una piquiña que no era de este mundo. Por las noches cuando lo acompañaba me decía que ya había conversado con Dios y estaba listo para “desintegrarse”. Cuando pensaba que no lo veía levantaba las manos sentado en la cama y decía:

—Ven, tú más que nadie sabes que ya está bueno…— la verdad es que no vino nadie, quien se marchó fue él. Y sabiendo que se iba se dejó afeitar, tomó la sopa que le hizo su esposa y bebió malta con nosotras. Ese lunes parecía que le costaba respirar pero él no decía nada. Solo me echó la bendición cuando se la pedí, solo tosió, cerró los ojos y perdió las fuerzas. Finalmente a minutos de haber entrado a su cuarto acompañada del ocaso y la oscuridad…, se despidió de mí con un suspiro.

LETRA MÁGICA

Tecla y letra 39

Hoy volvemos luego de muchos días intentando encontrar el camino… puede que nos detengamos por momentos pero nunca por completo. Puede que la vida golpee y nos llene de pesar, pero algo es seguro, las  palabras a veces causan dolor, te enredan en espirales desconocidos pero también son las que te hacen levantarte y seguir, hay palabras que aleccionan, palabras que no se dicen pero que se piensan y permiten trazar el camino ante cualquier preocupación, palabras que se guardan en un diario y son preciosas y dignas de compartirse, palabras que expresan amor. Hoy más que nunca comprobamos que la palabra es una fuente inagotable de vida incluso después de la vida, hoy más que nunca comprobamos que la palabra es infinita…

Gracias por leer

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Vida
NUEVA PALABRA

Astronauta del vacío

Miguelino

En memoria de mis abuelos

Entre más lo pienso más extraño me parece

¿Cómo es posible que tan cataclísmica noticia no me haya derrumbado? 

¿Cómo es posible que aún no quiera llorar?

 En mis ojos están sus sonrisas y en mis oídos sus enseñanzas.  Jamás esperé perderlos estando tan lejos.

En esas dos noches solitarias el frío nocturno  no me afectaba, no sentía nada…

Como astronauta varado en las constelaciones no sabía ni que era arriba ni que era abajo.  Simplemente no estaba. Hoy una simple canción rompió el espacio.

De mi brotó aquel niño que los veía tan grandes, aquel chiquillo que corría por sus casas como si fuesen un bosque. O en momentos más tranquilos  se sentaba a devorar las hojas de un libro. Mientras más claros y  audibles esos recuerdos menos me sentía vacío.

Gratitud. Eso es todo lo que siento por ustedes amados abuelos, adiós viejo juglar y hasta siempre as del dominó.

PALABRA INCÓGNITA

EL SEÑOR DE SU CIELO

Sonia Castellano Mago

Venezolana, oriunda de Valencia. Egresada de la Universidad de Carabobo como Licenciada en Educación Inicial y Primera Etapa de Educación Básica. Especialista en Educación e Intervención Temprana del Instituto Mexicano del Intervención Temprana y Desarrollo Humano, Msc. en Psicología del Desarrollo Humano de la Universidad Central de Venezuela.

Gran lectora, siempre afanada por leer cuentos a sus pequeños estudiantes. Posee gran interés por las artes, como la música y la literatura, lo que la llevó a participar en Palabra Escrita, taller virtual  dictado por  la escritora Danibia Abreu, donde exploró a flor de piel cada una de las posibilidades que brinda el arte de escribir. Sonia, continúa su incursión en la escritura orientada hacia la Literatura Infantil donde encuentra gran alegría al crear.  Esta es su primera colaboración con el blog.

EL SEÑOR DE SU CIELO

Sonia Castellano Mago

A través de la ventana se observa el atardecer. Un cielo mejor que cualquier cuadro de Monet, una combinación de blancos, grises, rosados y azules que logran algunas nubes noctámbulas; otras ya somnolientas, cansadas del recorrido del día, se han puesto su pijama blanquísimo y se han recostado plácidamente sobre las montañas del valle. Por si algún temor nocturno quisiera interrumpir su sueño, el Señor de los cielos ha colocado unas lamparitas al pie de la cama para recordarles que la luz siempre regresará confiable y certera.

Desde la puerta de la habitación, a través de la penumbra, observa conmovido Manuel la imagen de ese cuadro perfecto: su esposa en una bata que llega al piso, de pie frente a la ventana, con su recién nacida vestida de blanco recostada sobre su hombro, como aquellas nubes, dormida sobre la montaña maternal.

Mientras contempla, Manuel comienza a sentir una espina punzando su corazón, despacio pero profundo, le dificulta cada vez más la respiración.  La oscuridad comienza a avanzar también en su ánimo mientras piensa que toda esa candidez sublime será tocada por el vicio y la malicia que inevitablemente cohabitan con la vida.

Manuel respira hondo, observa de nuevo el atardecer, se fija en aquellas lamparitas lejanas… entonces comprende que, como el Señor de los cielos, está en él velar el recorrido de su nube y confiar en la fuerza de su montaña. Vuelve a respirar y sonríe. Decide entonces encender una lamparita de noche a los pies de su amada para guiar sus pasos hacia él y abrazarla, como la nube a la montaña.

PALABRA GUARDADA

Palabra Guardada

Vagalume

Esta libreta

Guarda mis intimidades

Las que quisiera compartirte

Si estuvieras

.

Me escondo entre lo blanco

Asemejándome al pájaro

Que vuela entre la niebla

.

Aunque más que pájaro

Me siento luciérnaga

Volátil, pequeña, vulnerable

.

Y el frío de la blanca neblina

Me arropa

Me complica el vuelo

Pero también me contiene

Me deja escapar al calor del sol

A eso que quema mis alas

A eso que no me deja volar a ti.

PALABRA SECRETA

Lección de amor

Danibia Abreu González.

Son como las dos de la tarde, tengo un hambre cavernícola y hace un calor de mil demonios. Mi hijo juega en el asiento trasero del vehículo mientras que yo peleo con el bochorno en la cola del semáforo. De pronto se me acerca un tipo, me mira a través de la ventanilla con la mano extendida. Al principio me hago la desentendida, no quiero mirarlo, me volteo, simulo que estoy en algo muy importante hacia el otro lado. El hombre insiste y golpea la ventana, yo me asusto un poco y mi hijo interrumpe su juego y me pregunta qué pasa.

Entonces yo bajo la ventanilla y le doy al hombre una moneda. El tipo mira la moneda y murmura algo que yo por estar apurada en volver a cerrar la ventana no logro escuchar. Inmediatamente me alegro de que puedo avanzar pues la luz del semáforo así lo indica. Mientras adelantamos a otros carros  mi hijo coloca una mano en mi hombro y me pregunta muy serio.

—Mami ¿le diste una moneda?- yo lo miro de reojo  y le contesto.

—Si miamor —mi hijo me mira sonriente y me dice a su vez.

—¡Qué linda mami!… y “Él” te dio las gracias. Las palabras del niño han hecho que mi pecho salte. Ya no siento bochorno por el calor o el cansancio, es otro hormigueo el que me recorre el cuerpo, creo que estoy avergonzada, miro a mi pequeño copiloto por el espejo retrovisor, él a su vez observa al hombre que ya se ve lejano en el semáforo, se adueña de mí un pensamiento, este niño tan pequeño sin proponérselo me ha dado una lección.

LETRA MÁGICA

Tecla y Letra 38

Aquí estamos. La vida nos hace ralentizar y tomarnos momentos para reflexionar sobre el camino andado, pero siempre nos da una nueva oportunidad para continuar. Por eso aquí estamos de nuevo con una nueva entrega, la número 38 luego de algunas vueltas situaciones nuevas y algunas despedidas que no hacen más que ratificar nuestro deseo de seguir escribiendo. Continuamos en este viaje, la palabra es infinita.

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Continuamos
NUEVA PALABRA

Nocturnia

Miguelino

En la soledad de la casa vacía retumban en las paredes el antiguo eco de risas y alegrías pasajeras, en cada esquina vestigios de mí y de mi antigua vida. Crecer representa encapsular en historias todo aquello que te jodió y te ayudó.

Recordar con aversión o alivio mis desventuras, esas por las cuales soy lo que soy, se vuelve un rato entretenido en esta noche gélida y gentil. Miro la calle iluminada de farolas.

Recuerdo estar en mi ventana, echado en la reja tipo pecho de paloma, contemplando las mismas nubes que ahora y me emociona saber que allá donde vaya, el cielo que vi y sentí con mis más amados seres estará siempre ahí, para conectar mi nuevo mundo con el que dejé.

PALABRA INCÓGNITA

Aromas y Bistrea, diosa

Freija Ortega

Venezolana, Maracayera enamorada de su ciudad jardín. Egresada de la Universidad de Carabobo como Licenciada en Educación Inicial y Primera Etapa de Educación Básica. Magíster en Educación Infantil. Vicepresidenta de la OMEP (Organizacion Mundial para la Educación Preescolar) capítulo Venezuela. Eternamente «Mae» trabajando en y para nuestras infancias. Creció bajo el cobijo de una abuela que le enseñó a amar los cuentos llenos de magia y la posibilidad de viajar a través de las palabras. Sus primeros textos aparecieron en el diario El Correo del Orinoco va a la Escuela. Aprendiz de todos y cada uno de los integrantes del grupo de literatura Antonia Palacios.

«Al escribir me conecto con ella, de alguna manera las palabras de mi abuela dan sentido a mis textos»

Aromas

Huele a sol…  mezcla de flores silvestres, café recién colado y el olor de su piel esta mañana.

Despertar a su lado es un sueño recurrente, fueron tantas las veces que anhelé este instante, que no logro descifrarlo ¿Sigo dormida?

Observo su silueta entre las sábanas, aún descansa, la noche no alcanzó para realizar tantos deseos.

En la penumbra, tomo el primer sorbo de café mientras dibujo en mi memoria el recorrido de sus  besos buscando mi sur.

Sí, huele a piel, a plenitud, a deseo, a humedad. En mis sueños felices siempre me acompaña el sol.

Me da temor que, al abrir sus ojos, despertemos los dos.

Bistrea, diosa

Piel y ojos café, negra cabellera, dulce y amarga… el cielo me bendice con ella, llevo sangre de Bistrea. Amo el café.

Me observa y sigue mis pasos. Cada mañana me reconforta. Tomo una taza en su honor, aclaro el pensamiento, salgo del sueño o, tal vez, me adentro más en él.

Bálsamo cálido, hoguera, sorbo que orquesta cada segundo de placer.

«Llevo sangre de Bistrea»,  me digo, para justificar mi adicción al café.

PALABRA GUARDADA

Palabra Guardada

Vagalume

Mis pasos me trajeron aquí

Aunque el recorrido no lo hice caminando

aunque anduve en autobuses

aunque volé en dos aviones

.

Pero aquí y ahora

                sentado en una banca

Veo a la gente caminar

Observo su movimiento

La belleza de sus pasos

que se asemejan a

                       los míos

al venir aquí

.

A esta ciudad de bancas de madera

de estatuas, fuentes y ventanas.

PALABRA SECRETA

Complacencias

Danibia Guadalupe Abreu

Uno

Camino a casa estaba todo muy callado. Mi mujer miraba por la ventana mientras yo tarareaba distraído alguna canción que escuché en la radio cuando era más temprano. Terminó la cena de nuestro aniversario y nos miramos sin saber qué hacer. En años anteriores nos íbamos a nuestro hotel favorito a disfrutar de una noche serena, llena de ese tranquilo amor que ella siempre me supo dar. Pero esta noche fue todo muy distinto. Aún no logro descubrir  que la hizo decirme, terminado el postre, su deseo de ir directo a casa. Intenté tomarle la mano, pero luego de sostener la mía por un momento se alejó, su frialdad me hirió, pero no  quise hacerle preguntas.

Estacioné  y se bajó con una rapidez poco predecible. Su actitud comenzaba a molestarme, mejor que ella estuviera lejos. Tecleé algunas palabras en el celular y terminé de bajar del auto.

Cuando llegué a la cama, ella ya estaba allí. Brillaba tenue en la oscuridad con su camisón de satén y hacía ruiditos como de gata con su garganta. Quise tomarla, busqué sus besos, pero me supieron a lejanía. Miré sus ojos llenos de una certeza exasperante. Definitivamente la noche no resultó como la imaginaba. Teresa se quedó dormida.

Me levanté y me vestí, mis instintos querían algo más. No conduje mucho tiempo, la casa de Brizeida está tan cerca que asusta. Ella me recibió cariñosa, transparente y traviesa. Me hizo sentir como un adolescente que juguetea en brazos de una mujer mayor y descubre el amor. Toqué sus pechos aún  firmes y me deleité con sus pezones. Hicimos lo de costumbre.

Antes del amanecer me vestí y corrí a mi casa. Era preciso estar ahí cuando  los niños se vistieran y alistaran para el colegio con la precisión militar con la que mi esposa  organizaba sus vidas.

Cuando salí del baño de nuevo me encontré con la mirada de Teresa, pero esta vez estaba distinta, parecía una niña traviesa. Creo que estaba algo arrepentida del silencio y la frialdad con que acabó nuestra noche, no era usual en nuestro aniversario, con este era  un año más para sumar   quince años juntos.

No me apasiona como antes aunque no me gustaría herirla nunca, tampoco me gustaría dejar lo que con tanto trabajo construí, pero tampoco puedo abandonar a Brizeida, creo que las dos me dan lo que necesito y no podría vivir si me faltara alguna. Me senté al borde de la cama, la mirada de esos  ojos de gata tan llenos de alegría encendieron una serena y agradable chispa. Teresa me sorprendió.  Sin que yo lo esperara se me abalanzó y me besó con pasión mientras yo dejaba sin hacer el nudo de mi corbata. Terminamos retozando en la cama, ella luego recogió mi ropa y me ayudó a vestirme. Sus palabras me sonaron extrañas pero fueron agradables.

—Anoche me sentí algo mal… espero haberme disculpado en forma convincente —Yo me paseé por su cuerpo desnudo mientras terminaba de vestirme y ella desapareció en la ducha. El encuentro terminó.

En la sala estaban los cuatro chicos listos, a tiempo para llevarlos a la escuela. Asumí mi papel de padre y repasé con algunos los trabajos y tareas del día. Los despedí con alivio. Hoy quizá llegaría temprano a la oficina.

El Otro

 —Enrique se fue… —Dije bajito ya sintiendo el sabor de la aventura. No tardé en abrirle la puerta a Ricardo. Con los pies descalzos atravesamos la sala mientras nos íbamos besando cada parte del cuerpo. Ricardo voló a esconderse tras el mueble cuando nos topamos con uno de los niños que entró como sonámbulo a la cocina con la intención de beber agua. Lo reprendí y él subió las escaleras y volvió a su habitación. Mientras esperábamos que el chico durmiera, Ricardo me llenaba de besos. Me hacían sentir divina su juventud, su lozanía, su desparpajo. ¡Cómo me gusta su sexo! Coqueta le toqué la entrepierna y lo sentí duro, listo. Él emitió un rugido y lo hice callar con autoridad.

Subimos a la habitación no sé cuánto tiempo estuvimos ahí navegando en esas aguas turbulentas. Esa energía vigorosa me hace sentir liviana, a la deriva en medio de un río agitado. De pronto me miró con esos ojitos de niño, siempre tan dulce:

—Teresa, Teresa, vámonos juntos, hay tanto que me gustaría enseñarte, te has perdido tantas cosas por ser esta señora que no eres —Me aparté el cabello con suavidad, creo que hice una mueca mientras lo miraba con exasperación.

Mi cabello volvió a su posición original y lo aparté molesta, recordé que el miércoles de esta misma semana sería la cita con la estilista para un cambio de color, pero sobre todo para tapar esas odiosas canas que afean mi cabello color chocolate.

Ricardo debe haber advertido que me molesté así que me besó con suavidad los hombros, de nuevo en plan seductor. Lo aparté, no me molestó lo que me dijo. Hace tiempo que me di cuenta que dijera lo que dijese no podría molestarme, todo queda compensado solo con sentir su cuerpo perfecto.  Pasado el momento lo ayudé a  vestirse. Luego  lo empujé fuera de casa, mi marido debía estar por llegar.

Mientras subía la escalera me acordé otra vez de Enrique. Creo que  me acercaré a él dentro de un rato, mientras tanto activaré mis sentidos para recordar ese  olor enloquecedor que acabo de dejar ir, ese tacto delicioso y  esas manos viriles tatuadas en mis sentidos  mientras me acerco a mi marido. 

Enrique, pobre Enrique, ¡No sabe cuánto me hizo sufrir con su amorío ridículo de años! Fue patético enterarme de esa traición, pensar que estuve a punto de acabar mi matrimonio por esa entrometida,

¡Ja!

Pero no lo hice, yo soy más fuerte que ellos dos, más inteligente y mientras ellos juegan a que me engañan yo subo a los cielos  con mi adonis perfecto. 

Sé que falta poco para el amanecer, pero lejos de acostarme me dio por pasearme ufana por la casa, con unas ganas inmensas de dar brinquitos  como siempre que vuelvo de los  maravillosos encuentros con Ricardo. Cada vez me cuesta más dejarlo ir, pero al mismo tiempo siento ese placer malvado en hacer que quiera más y no complacerlo, creo que me gusta más  allá del placer en la cama, ¡Ay no sé qué creo! pero me gusta. Recordar a Ricardo me hace sentir como una colegiala. Quizá algún día le diga otras palabras que no sean “tómame” o “Cuidado que ahí viene Enrique” por cierto ahí viene, faltó poco, muy poco.

Apenas puse la cabeza en la almohada me sentí cansada, tengo sueño, pero Enrique ha encendido la luz, creo que viene de tomar  un baño. Abrí los ojos perezosamente para verlo   mientras jueguetea con el  nudo de la corbata. No pude evitarlo sonreí al ver a Enrique, el pobre no se parece en nada a mi Adonis. Se ha sentado al borde de la cama para ponerse los pantalones, así que lo abordé por detrás,  no lo dejé pensar, yo tampoco pienso  en él, es Ricardo el que me toca, son sus manos las que me complacen…

LETRA MÁGICA

Tecla y Letra 37

Las despedidas forman parte de nuestro andar por este mundo. Tal y como expresa Vagalume muy pronto “Entendemos que eternamente estaremos diciendo adiós”, pero aun así la despedida nos sorprende y nos obliga a tomar pausa para estabilizar el alma.

Esta entrega postergada durante un largo tiempo, está dedicada por entero a Dioscoro José Monasterios León, nuestro artista digital desde la concepción de este blog literario participante entusiasta de cada una de las ideas propuestas aquí y siempre dispuesto a enseñar a otros cuanto aprendía.

Hoy queremos despedirlo con lo que sabemos hacer, con historias, con poemas y con una muestra de sus pinturas digitales. Esta y las siguientes dos entregas seguirán siendo ilustradas por sus obras y quedarán expuestas de forma permanente en Letra dibujada, nuestra galería digital. Dioscoro y sus obras han trascendido y seguirán siendo infinitos, como la palabra.

Si estás entrando a PALABRA INFINITA  desde tu teléfono inteligente, no olvides pulsar MENÚ para acceder a todas las secciones del Blog. Disfruta de la palabra. Lecturas deliciosas para disfrutar con el café. GRACIAS POR VISITARNOS.


Las despedidas forman parte de nuestro andar por este mundo. Tal y como expresa Vagalume muy pronto “Entendemos que eternamente estaremos diciendo adiós”, pero aun así la despedida nos sorprende y nos obliga a tomar pausa para estabilizar el alma.

Esta entrega postergada durante un largo tiempo, está dedicada por entero a Dioscoro José Monasterios León, nuestro artista digital desde la concepción de este blog literario participante entusiasta de cada una de las ideas propuestas aquí y siempre dispuesto a enseñar a otros cuanto aprendía.

Hoy queremos despedirlo con lo que sabemos hacer, con historias, con poemas y con una muestra de sus pinturas digitales. Esta y las siguientes dos entregas seguirán siendo ilustradas por sus obras y quedarán expuestas de forma permanente en Letra dibujada, nuestra galería digital. Dioscoro y sus obras han trascendido y seguirán siendo infinitos, como la palabra.

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Vuela Alto Dioscoro
NUEVA PALABRA

Bola 8

Todavía recuerdo un día en específico, la familia reunida y gran algarabía. Había por allí una pequeña mesa de billar, me provocó jugar y cuando él me vio se unió al juego. Al principio me dejó ganar, lo recuerdo y me causa mucha gracia

— Ja,ja, ja, ja —Me produce una carcajada

Es que después de verme con cara de felicidad empezó lo bueno. Aquella paliza jamás se me borrará de la memoria, como buen profesor que era entre risas y a pesar de mi poco espíritu deportivo, Dioscoro me explicaba lo que hacía y de regalo  me jodía en el juego.

Pasado un buen rato aquella risa burlona cada vez que su tiro salía bien en vez de molestarme me llenaba de diversión, podía verse cuanto le gustaba ese juego, a mí después de ese día también me gustó cada vez más.  

PALABRA INCÓGNITA

Los Caminos del Destino

Lo que leerán a continuación son algunos extractos de la autobiografía de Dioscoro Monasterios. Fue realizada hace algunos años atrás con la idea de que quedaran plasmados algunos aspectos de su vida para que sus nietos pudieran conocerlo cuando él ya no transitara por este mundo. La publicación de estos extractos fue autorizada por su hija y es un homenaje a quien en vida fuera nuestro artista digital y gran colaborador en este blog y su concepto.

Los Caminos del Destino

Dioscoro Monasterios

Autobiografía (Extracto)

Mi nombre es Dioscoro José  Monasterios Nací en Valencia, estado Carabobo en la popular parroquia llamada La Pastora, un veinticuatro de marzo de mil novecientos cuarenta y nueve, por decisión de mi madre pues sus hermanos médicos le prestarían el apoyo que necesitaba para mi venida al mundo. Luego nos trasladamos a vivir a la Vela de Coro, un pueblito pequeño del estado Falcón, en una modesta casa construida por mi abuelo Antonio Monasterios, frente al grupo escolar del pueblo. Mi madre María Teresa de Monasterios se  dedicaba al hogar y mi padre Dioscoro Antonio Monasterios trabajaba como conductor de autobuses.

Mi familia era numerosa, pues mi madre tuvo seis hijos. La primera, Maritza, fue adoptada por el temor de mis padres a que mi madre no pudiera embarazarse, luego nació Carmen, un tiempo después nací yo y mis hermanos Héctor Rafael, Hordener y Casta.

Mamá era la hija mayor de Inocencio Amaya y Carmen de León quién era doméstica en el hogar de Inocencio. Eran personas de pueblo con mentalidades distintas a las de hoy en día. Mi abuelo era comerciante, dueño de una bodega de la época.

Papá era hijo de  Antonio Monasterios y Carmen Cuaro, mis abuelos paternos. Ellos además tuvieron a Aquiles, Efrain, Lila, Tita, Carmen Guadalupe Carmen y Teofilo.

Luego de un tiempo regresé  a Valencia para estudiar. Mi  vida transcurrió tranquila y sosegada en la casa de mi abuela materna ubicada en La Pastora. Era una casa muy amplia y construida a la usanza española, con muchos árboles y espacio suficiente para no aburrirse. Tenía un cuarto amplio con suficiente lugar para mis inquietudes de juventud. Una persona que merece mención especial en esta época de mi vida es mi abuela adoptiva Josefa Guerire a quién llamábamos cariñosamente Fita. Ella vivía con nosotros en la referida casa.

El amor y nuevos retos

Los caminos en la vida de un hombre deben iniciarse con un acontecimiento que lo cambie todo.  El encuentro con una mujer puede ser ese acontecimiento y su vida quedará marcada y muchas de sus decisiones tomarán un rumbo, un destino.

Cuando dos personas se conocen es importante que se sientan en sintonía y que se acepten a primera vista para proseguir en una relación de búsqueda valores comunes entre ambos. Más sin embargo, es poco importante su fecha de nacimiento que por lo general se investiga posteriormente.  En mi caso ¡Ambos habíamos nacido el  mismo día!  Y nuestras madres también, quizá esta casualidad  dio a  nuestra relación en sentido favorable.

 Mi novia, Thais Rubio, se desempeñaba como maestra de preescolar y su sueldo era muy bajo comparativamente con el sueldo de otras profesiones, pero esto de ninguna manera impidió que  asumiéramos muchos retos y lográramos nuestras metas personales.

Mientras éramos novios observamos la construcción de un edificio para apartamentos prefabricados cerca de su casa y decidimos acercarnos para saber cómo eran, nos gustó y decidimos comprar para asegurarnos una vivienda. Llegar a acuerdos como pareja era muy fácil para nosotros y aprendimos a tomar decisiones como ésta a lo largo de  toda nuestra vida familiar,  factor clave para nuestro desarrollo futuro.  El apoyo económico de mi futura suegra fue esencial en este primer logro y se convertiría en la base para una convivencia futura.

En  esa época, yo todavía no estaba graduado, pero me comprometí económicamente a asumir la responsabilidad del pago de las cuotas mensuales con el banco financista que nos hizo el préstamo. Así lo hice y todo nos salió bien.

Mi matrimonio

Cuando decidimos casarnos hicimos una fiesta muy íntima.  Repartimos invitaciones para cada uno de nuestros familiares. Aproximadamente 50 personas asistieron a nuestra unión.

Nuestra boda fue  muy sencilla y planificada, tuvo lugar en la casa de la abuela de mi esposa. De esta manera iniciamos una vida familiar.

Los regalos se convirtieron en cómicas sorpresas que nos hicieron reír mucho. Resultó que la mayoría de los invitados nos obsequiaron enseres repetidos: ¡Alrededor de ocho ollas y ningún plato! Así que tuvimos que ir nosotros mismos a comprar platos y cubiertos para nuestra primera comida en el hogar.  Por eso, hoy por hoy  estoy de acuerdo con las listas de regalos.

No necesitamos viajar, como se acostumbra en la luna de miel. Éramos los flamantes propietarios de un apartamento con todas las comodidades: muebles, cocina, baño  y  viajar nos parecía un gasto innecesario.

Mi pasión por el dibujo

Cuando estudiaba bachillerato el sacerdote Ponciera, docente del colegio Don Bosco, inculcó en mi persona el aprecio por el arte. Años después cuando  visité a Madrid para supervisar a mis hijas en sus estudios y saber cómo vivían, me dediqué a visitar museos y salones de  bowling. Ahí despertó de nuevo mi deseo de pintar aunque conocía poco sobre la pintura. Dediqué tiempo a documentarme desde el punto de vista teórico. Empecé a realizar pinturas inspiradas en cuadros de Van Gogh y otros pintores que admiraba como Leonid Afremov. A pesar de mi bajo nivel considero que los resultados eran satisfactorios, pues experimentaba con el color y las formas y esto me llenaba de satisfacción.

Mi esposa me regaló una Tablet por mi cumpleaños y allí descubrí algo muy interesante:  un  software de pinturas, empecé a utilizarlo y he tenido un muy buen progreso. Hago buen uso del color y las técnicas y abrí una cuenta en Instagram para mostrar mis obras. A juicio de mis seguidores me quedan muy bien.

Al principio las imprimía y las regalaba a mis familiares, pero ahora por lo caro de las  Impresiones solo las muestro por Instagram. 

Esta pasión al mismo tiempo entretenimiento  ha ocupado lugar preponderante en estos últimos años de mi vida, y lo que más me gusta es que realizar esta actividad  me ha dado la posibilidad  de expresar mis ideas a través de la pintura y compartir con amigos esta gran pasión.

PALABRA GUARDADA

Palabra Guardada

A mí nadie me contó

que esto de vivir

es una eterna despedida

El Jose.

Juntamos caminos

            desde que nacemos

Nuestros pasos

  nos llevan de aquí para allá

.

Aprendemos a amar

Muy lentamente, a veces

Otras, no tanto

.

Nos apegamos

Nos aferramos

.

Eso fue lo que nos enseñaron

.

Hasta que las despedidas

       tocan nuestras puertas

.

Y nos reformamos

.

Deconstruimos

               el apego

.

Aprendemos cosas nuevas

.

Aprendemos que el amor

        trasciende la carne

.

Que la compañía

         existe solo en el ahora

.

Que el mañana es una imagen

                                                 fugaz

Construida en nuestras cabezas

Y que la verdad es que es una

                                                sorpresa

.

Aprendemos que cada persona

llega para darle algún tono

                            a nuestras vidas

.

Que no vienen para ser nuestras

Más allá del pedacito de sentimiento

                                que nos dejan

.

Aprendemos lo que nadie nos contó

Aprendemos a despedirnos

.

Y con cada despedida

Aprendemos a valorar cada momento

       a disfrutarlo

.

Porque entendemos que eternamente

Estaremos diciendo

                                         Adiós.

PALABRA SECRETA

Vacaciones en Barquisimeto

Guadalupe

Fue emocionante aquel viaje. Aunque dormimos durante casi todo el camino, estábamos muy emocionados porque iríamos a pasar unos días con nuestros primos de Barquisimeto.

Llegamos ya con el atardecer. Mi tía nos esperaba con almuerzo que ya casi se convertiría en cena, pero nosotros no teníamos hambre nuestro interés estaba dirigido a apoderarnos junto con los primos de aquél espacio nuevo. El apartamento de nuestros primos era muy grande y para mi hermano y para mí la novedad era el ascensor. Nosotros vivíamos en casa así que poco sabíamos de lo que era utilizar ese tipo de aparatos. Pronto papá se despidió porque él debía trabajar esa semana entre tanto mamá se instaló entre conversa y conversa con la mamá de mi prima Mariem.

Su papá no tardó mucho tiempo en llegar. ¡Era el primo mayor más divertido que recuerdo! Traía un maletín y un montón de papeles en las manos se dirigió al balcón y luego de colocarlos a un lado nos preguntó quién estaría listo para disfrutar de un rato de parque, por supuesto que mi hermano y yo nos animamos de inmediato, eso se convirtió durante esa semana de vacaciones en un paseo diario. Apenas llegaba Dioscoro de su trabajo nos íbamos a algún lugar de la ciudad, ya de por sí hermosa.

El Parque Ayacucho  quedaba muy cerca del edificio, así que siempre fue una de las visitas obligadas por su cercanía.

Un día mientras mi prima mayor y mi mamá hacían la compra pasó cerca un vendedor de papagayos, mi hermano quería uno así que mi mamá lo complació y tanto mi hermano como mi primo Arquímedes  regresaron a casa unos bellos  e inmensos pájaros de papel sin saber exactamente qué hacer con cada uno.

Mi mamá y mi prima mayor,  propusieron ponerle retazos de tela a la cola, además de agregarle metros de pabilo para cuando se elevaran por los aires. Mi hermano no parecía muy convencido de poder hacerlo volar muy lejos, tampoco estaba dispuesto a que eso sucediera, no quería perder su preciado juguete entre cables o árboles.

El primer intento de hacerlo volar sucedió en el Parque Ayacucho. Corrieron largo rato con los pájaros de papel detrás trazando cortos vuelos y cayendo en picada bastante seguido, todavía recuerdo el sonido que producía cada elevada, la alegría y luego las carreras para recuperar el papagayo cuando caía al piso. Dioscoro propuso entonces visitar el parque del Este De esa manera tendrían  más espacio para correr y más posibilidad de elevar los papagayos sin el riesgo de que se enredaran en los árboles tupidos del Ayacucho. Esta idea fue muy bien recibida por todos.

¡Esa tarde fue realmente maravillosa! Luego de varios intentos mi hermano logró elevar su juguete. El viento hacía de las suyas y lo llevaba de un lado al otro en el hermoso cielo barquisimetano. Poco a poco aprendió a soltar y recoger cuerda a medida que el papagayo lo necesitara y también que podía jugar a inclinarlo de un lado al otro. Parecía subir y bajar con cada templón. Yo pude sostenerlo en mis manos y hacer algunos movimientos mientras reíamos de gusto, lo dejó volar tan alto que pensamos que no podría recuperarlo y mientras se empeñaban en bajarlo llegó el atardecer. Así, mientras el cielo cambiaba de colores a medida que avanzaba la tarde mi hermano luchaba por recuperar el pájaro de papel. Cuando finalmente lo tuvo en las manos ya apenas había luz y teníamos que volver a casa.

Ese atardecer está grabado a fuego en mi memoria, esa maravillosa tarde de no rendirse hasta lograr el cometido, esas pocas palabras dichas mientras el cometa se elevaba en el cielo a la vista de todos los adultos, incluido mi papá que había llegado esa mañana para compartir el final de esas vacaciones. Ese sonido del papel cada vez que le daban cuerda o lo hacían bailar y adornar el cielo junto con tantos otros más,  forma parte de esos recuerdos que no se borran nunca y no puedo evitar repasarlo en mi memoria mientras digiero la noticia de que ese primo mayor, alegre, vivaz, siempre atento, se fue a dormir y no despertó más…

Volar papagayo seguro no era su afición favorita, a él le gustaba más marcar strikes en el bowling, pero esa tarde apartó su tiempo para que mis primos y mis papás pudiéramos cumplir un deseo, así era, así fue siempre.

Lo imagino ahora mientras marca ese strike: ligero, feliz,  libre del peso del cuerpo, con esa sonrisa amable que lo caracterizó siempre mientras atardece y él  se eleva a la hora del crepúsculo.

LETRA MÁGICA

Tecla y letra 36

Las palabras de Andrés Rendón nos llegaron hasta el alma, es por eso que hoy nos suscribimos a ellas:

Nada importa y nada define la vida de un escritor. Y si esto de verdad te importa, leerás tanto que sabrás de todos los casos que se han desarrollado en el mundo literario. Escritores que vivieron en la penumbra, escritores que jamás publicaron, escritores que vivieron en la miseria, otros que se quitaron la vida y otros que vivieron de la gloria de sus escritos. Los hay de todo tipo. Incluso los que no existen.

¿Cuál seré yo?

 ¿Cuál serás tú?

 ¡Carajo! Nadie lo sabe. Deja de pensar y ponte a escribir. Escribe cuando lo sientas, escribe cuando no lo sientas.

Espero ya entiendas lo sencillo que es esto. 

Por eso seguimos insistiendo, aquí estamos. Escribimos, sobre la primera vez que cobramos un sueldo, sobre la búsqueda de empleos, o sobre empleos que nos consumen de aburrimiento, escribimos del trabajo o en el trabajo, escribimos porque sí, porque al escribir nos adentramos por senderos infinitos, como la palabra.

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Solo escribe
NUEVA PALABRA

Dudas de niño

Miguelino

Recuerdo como creía ciegamente todo lo que veía yo pensaba que no era necesario preguntar más nada, infancia divino tesoro.

De pequeño me preguntaba cómo sería mi entrada a la madurez. Pues, crecer ha sido algo entretenido.

Me di cuenta que podía llegar a ser tan violento y tan apasionado que rozaba los parámetros de la locura. Experimenté la dulce sensación de poder que da el primer sueldo, el gozo que se genera al acceder a tu primer coche. Momentos épicos y otros más salvajes que se grabaron a fuego en mis retinas, las cuales han visto muchas bellezas y horrores.

Recuerdo ahora como hace años atrás me desvelaba al pensar  en la idea de  dónde acabaría de grande.

Pequeño yo, déjame decirte que tú versión de 21 aún no sabe que giro dará la rueda del molino, eso sigue siendo un enorme misterio, solo que ya perdió parte de la magia infantil.

PALABRA INCÓGNITA

LA BÚSQUEDA, ENCRUCIJADA Y ESPEJISMO

Geraudí González Olivares (Valencia, Venezuela). 

Investigadora de la minificción y los estudios del discurso. Magíster en Lingüística. Gestora cultural. Pertenece al comité organizador de la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo (FILUC). Coordinó la Jornada de Microficción durante siete ediciones de esta feria. Ejerció la docencia universitaria en las áreas de Poesía, Narrativa y Escritura Creativa. En 2019, publica su libro de ensayos Oficio de elipsis. Algunas de sus minificciones aparecen publicadas en el libro colectivo Urgencia del relato II (Venezuela, 2015) y en la antología A puerta cerrada. Antología de microficción de autor (Quarks Ediciones Digitales, Perú, 2020), así como en la antología Historias mínimas (Dendro Ediciones, 2020). Ha publicado reseñas en diversos medios impresos y digitales, Fundadora y editora de El Taller Blanco Ediciones. Pertenece a Minificcionistas Pandémicos, colectivo literario con quien publicó Microbios, (Dendro Ediciones, 2020). En esta oportunidad nos ofrece tres excelente muestras de su trabajo como minificcionista. Esta es su segunda colaboración con Palabra Infinita.

LA BÚSQUEDA

a Chela Palacios

Después del asalto el miedo cobró vida. Pero también la fuerza para arremeter en el combate. A ella la hirieron en una pierna y su marido fue capturado junto a otros compañeros de contienda. Finalmente, se los llevaron a todos como prisioneros a la residencia del señor Ávila. Aquí fueron “bautizados”. Ella: Juana Manaure de García; él: Fernán García. Pero nada de esto cambiaría el ánimo de la princesa guaricha.

Ni los vestidos a la usanza europea, ni la nueva lengua, ni la religión católica –   todas, costumbres instauradas sin su consentimiento- lograron atenuar el espíritu de lucha con el que Judibana defendió su etnia de aquella invasión de hombres.

Ahora, Judibana, heroína caquetía, deambula por los suelos de Paraguaná. Sabe que el hombre blanco le arrebató su nombre, su familia, su gente, pero no el amor a sus muertos, a quienes continúa buscando entre los huesos enterrados en tierras del occidente venezolano.

ENCRUCIJADA

Recorre toda la noche en su cabeza, la posibilidad de irse o quedarse. Dejarlo todo o seguir adelante. Quién sabe. Solo sabe que el amor está aquí, y los sueños también. Toma un sorbo de café y lee el relato del autor canario; sabe que, si empieza la primera línea, no podrá despegarse hasta terminar su lectura. G inicia así su rutina nocturna, se acostumbró a llevarla desde muy niña, cuando, íngrima, leía o veía películas de terror en la sala de su apartamento de infancia. Pero ya no es una niña. Y ve muy pocas veces películas de terror. La vida siempre es una encrucijada, piensa, mientras toma otro sorbo de café e intenta ordenar su cabeza para poder empezar a hacer maletas. ¿Irse es la solución? Quién sabe. Pero no tiene alternativas. Y ahora hay que decidir si seguir en el cambio doloroso o regresar al infierno. Toma el trago final de la taza, y aparece él, la besa suave y profundo. La única certeza posible es que este sea uno de los últimos besos.

ESPEJISMO

Aldonza Lorenzo entiende que su destino no va más allá de una aburrida y laboriosa vida, lavando ropa todo el día. Lo que no comprende es cómo la corteja un caballero andante que insiste en convertirla en una hermosa y fina dama.

Dulcinea del Toboso entiende que su vida es permanecer enclaustrada en medio de una élite respingada y sosa. Lo que no comprende es cómo su pretendiente, un simple hidalgo, pretende convertirla en una ordinaria lavandera con una vida trabajosa y monótona.

PALABRA GUARDADA

I

.

Otra jornada

en que se  agolpan

los papeles

.

Compras

Ventas

Gastos

Recibos

Facturas

Órdenes

.

Egos

.

.

II

Los audífonos

El teclado

.

Todo preparado

Para gastar otro día

Analizando cuentas

que no son mías

Y de las que no dispongo

.

Una música

Una danza entre cifras

.

Una música que vibra

A través de los audífonos

Me permite

Pasar el tiempo

.

Gastar el tiempo

.

.

III

Una nostalgia

Que se cruza

Y se cuela

entre papeles de trabajo

.

Nudo atravesado

.

Otro día más

borboteando

sobre el escritorio

.

La oficina tenue

No me distrae de tu imagen

PALABRA SECRETA

Ocurrencia circunstancial

Guadalupe

Era tarde. Se había entretenido casi toda la noche en una acometida sexual interminable. Se levantó del nido revuelto en que estaba convertida su cama después de besar la espalda masculina ahora quieta. Al alejarse pudo escuchar los leves ronquidos de la bestia en reposo. Sonrió.

Comenzó a bañarse con pereza. Pensaba en todo y en nada  mientras el hombre de la radio informaba que la tasa de desempleo del país había disminuido en un porcentaje que  le provocó mucha risa, ella era una desempleada, pero como era muy optimista se decía a sí misma que su trabajo era ese: buscar trabajo. Cerró los ojos y dejó que corrieran por todo su cuerpo unas frías gotas de agua. Intentó dar unos pasos de baile al ritmo de la canción que se escuchaba en la radio y  un poco de champú  cayó en su cara. ¡Qué contrariedad! Pensó, sus hermosos ojos ambarinos habían comenzado a escocerle por el efecto del químico. Trató de limpiarlos con agua pero se sintió peor, no podía abrirlos, buscó a tientas sobre el tanque del excusado algo con que frotarse, la invadía la desesperación. Finalmente pudo salir de la ducha con el largo cabello pegado a su espalda  y los ojos enrojecidos, casi amoratados de tanto frotarlos. Cuando miró el excusado se sintió fatal había tirado sin querer la última panty que le quedaba limpia, el pequeño pedazo de tela flotaba como diciendo adiós en el remolino de agua

“¡pero qué vergüenza! ¡Ahora tendría que llamar al plomero para que destapara la bendita poceta! y ni hablar de las pantaletas, tendría que vestirse así…  luego pensó con un poco de picardía mientras se miraba el ojo irritado en el espejo, “bueno de todos modos ya son casi las diez, es tarde para salir”. Mejor llamar de una vez al plomero, solía ser rápido y muy eficiente al destapar tubos, eso ya lo había averiguado hacía bastante tiempo.

Escuchó la puerta de la calle cerrarse suavemente, aún con la toalla alrededor de su cuerpo, solicitó el servicio y pensó que bastaba con un pequeño vestido para esperar a que el hombre hiciera su trabajo, en cuanto a la búsqueda de empleo, no tenía caso, era más importante destapar la cañería, una sonrisa pensativa invadió su cara… mañana, mañana se ocuparía de buscar alguna otra cosa para lo que fuera buena.

LETRA MÁGICA

Tecla y Letra 35

Escribimos por muchos motivos. Para no olvidar, para dejar recados y razones, para declarar amores y desamores. Escribimos para repararnos, para contar nuestra historia o la de alguien más. Para dejar por sentado que el sabor y la música se llevan en la sangre por generaciones, escribimos porque  somos uno y estamos hechos de lo mismo, o para imaginar finales distintos a los que nos ha tocado vivir. Como diría Eduardo Galeano “Para que escribe uno si no es para juntar sus pedazos”. Disfruten una vez más de la Palabra, incansable, resonante…  Infinita.

En esta entrega nos acompaña en la sección Palabra Incógnita una novel escritora: Hannakarina Añanguren, si quieren saber más de esta autora, visiten la sección. De igual modo, damos la bienvenida a la fotógrafa profesional: Yenny Foulston, quien amablemente aceptó la invitación a prestar sus fotografías para ilustrar  Tecla y letra 35 y nuestras secciones: Palabra Secreta, Palabra, Guardada, Palabra incógnita y Nueva Palabra.

Para disfrutar de la obra de Yenny Foulston visita nuestra sección Letra dibujada. Allí puedes disfrutar de toda la galería de arte visual que ofrecemos para ti, además de la nuestro artista digital Dioscoro Monasterio.

Si estás entrando a PALABRA INFINITA  desde tu teléfono inteligente, no olvides pulsar MENÚ para acceder a todas las secciones del Blog. Disfruta de la palabra. Lecturas deliciosas para disfrutar con el café. GRACIAS POR VISITARNOS.



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Escribimos
INVITADOS LETRA DIBUJADA

¡Hola! Mi nombre es Yenny y soy la fundadora de Valeca Studios. Como fotógrafa, mi  inspiración es la luz y mi pasión es capturar los detalles para crear memorias con cada imagen. 

Me especializo en fotografía artística, portarretratos y fotografía comercial. Estoy radicada  en Canadá pero trabajo a nivel internacional.

Información de Valeca Studios:

web site: https://www.valecastudios.com/

Instagram: valeca studios

pinterest: valeca studios

Facebook: valeca studios

En esta oportunidad les presento: «Bronce en las Montañas» el cual es el resultado de múltiples exploraciones en los alrededores de las montañas rocosas en Canadá. Bronce es un color de la familia de los marrones y es  asociado con madurez y la madre tierra. Es un color que exuda un aura de crecimiento, fuerza, seguridad y naturaleza, características que como fotógrafa siento que son parte de mí. A medida que pasan los años ejerciendo la carrera como fotógrafo, yo me siento más madura, segura y cada día más atraída a nuestra gentil madre tierra.  «Bronce en las montañas» tiene que ser vista en conjunto para observar cómo el color bronce te habla sin pronunciar una palabra.  Enjoy!

CONTACTO, NUEVA PALABRA

Final

Miguelino

            —Momentos antes de que mi luz se volviera lejana y cristalina me cuestioné por qué me había vuelto un animal de sombras… por qué cada palabra que decía sonaba más plástica y sin voz. Hablar sin realmente decir nada eso era lo que hacía. Lo curioso es que ahora todo se centra en «tiene depresión» «está pasando por esa etapa»  «quiere sobresalir». —Pensé en voz alta

—pero… Tu destacas por tu alegría- le escuché responder a ella.

Sin apartar la mirada pensé en mis oscuras memorias y encontré que la más grande de mis emociones era tan efímera como un estornudo. Le contesté

 —Deambular por la carretera con la vista en la nada y el cuerpo en piloto automático se ha vuelto mi adicción ¿sabes? A 140 me llegan recuerdos pasados, desteñidos como en películas de antaño y luego veo entre los personajes secundarios aquel que se supone es el principal, y me doy cuenta que nunca destaqué. Querida mía, siempre fui un faro, pero uno en el fin del mundo. Donde la luz es oscura y la noche es luminosa: ahí es.

—Siempre has sido así de dramático, José —me respondió ella.

Sonreí tímidamente haciéndome el aludido y  pensé:

—Te esperaré, hasta el final de mis días te estaré esperando en mi faro —y dentro de mis pensamientos escuché una respuesta:

—Y yo te buscaré para ser la llama que ilumina tu fin del mundo —Una cristalina gota recorrió mi mejilla. —Antes de conocerte ya te amé.

PALABRA INCÓGNITA

La tacita chueca

Hannakarina Añanguren Castillo

Venezolana. Profesional de la educación mención Lengua y Literatura, con una especialización en Educación Básica. Ejerce la docencia con creatividad e integralidad. Es una joven inquieta intelectualmente, con evidente sensibilidad para las relaciones interculturales. En cuanto a la lectura comenta:  “La lectura es como un manantial que fluye de forma natural, sencilla y hermosa. Las palabras tienen el poder de cambiar mundos, vivencias, de matar, dar vida, rememorar y olvidar siendo los magos de nuestra existencia”.  En referencia a la escritura nos señala: “la palabra escrita representa el alma de quien  escribe, la huella imborrable que dejamos en el mundo, la comunicación con personas que jamás conocerás, pero con las que compartirás emociones”. Es una novel escritora, su primera novela publicada llamada: La Burka está siendo considerada para ser convertida en una serie televisiva. Esta es su primera colaboración con Palabra Infinita.

La tacita chueca

Hannakarina  Añanguren Castillo

Desde las manos del alfarero trataba de observarse a sí misma, veía como el polvo que la conformaba tomaba forma, la técnica de moldeado que aplicaba su creador hacía que su visión al exterior fuese cada vez más nítida, el polvo desaparecía y ella triunfante se elevaba más según el empeño que le colocaban a tan ardua tarea. De repente, algo desvió su vista hacia la distancia, en la estantería que rozaba la mesa del alcaller, surgió un brillo estremecedor por la acaecida del sol que se abría espacio a la surgente noche cegándola por un momento y cuando logro fijar bien la mirada, la vio frente a ella, toda majestuosa, alta, hermosa, lisa, color hueso, parecía una reina ante todas las demás tazas que la rodeaban.

—¿Seré como ella?  —se preguntó

Una ansiedad empezó a recorrer su cuerpo de tacita y comenzó a odiar al alfarero, solo veía a la jarra que estaba frente a ella y pensó que jamás llegaría a ser igual, solo una más del montón. La jarra que tan solo tenía una semana de haber sido creada, observaba siempre con fascinación el trabajo del alfarero y sentía ternura por aquellas tazas que siendo más pequeñas que ella evocaban una infancia de juegos de té con una niña que reunía a sus muñecas para contar las noticias del día. La jarra se sentía confundida puesto que, a diferencia de las otras creaciones, veía como se le dificultaba el trabajo a aquel hombre por la resistencia que tenía la tacita en ser una tacita, trataba de darle forma, pero ella se erguía como si quisiera crecer. La jarra no había visto algo similar, todos estaban contentos con lo que el alfarero creaba y dejar de ser polvo era la maravilla más hermosa del mundo. Una vez terminada la elaboración de aquella tacita medio chueca por su terquedad la colocó al lado de la jarra para pintarla al día siguiente. La tacita al verse tan cerca de aquella imponente reina le dijo:

—¡Deseaba tanto ser como tú!  —Una lágrima resbalaba por una de las curvaturas laterales.

La jarra viendo aquella triste escena de su pequeña amiga le respondió:

—¡No te aflijas!  El tamaño es lo que menos importa, todos estamos hechos del mismo material —y le regaló una enorme sonrisa.

La tacita se sintió burlada por la jarra, se dio media vuelta y lloró amargamente toda la noche. Al día siguiente el alfarero entró puntualmente al local para agarrar a la tacita chueca y pintarla, no había pasado buena noche, le dolían las manos por todo el esfuerzo realizado el día anterior, pero era necesario terminar, la hora de abrir la tienda se acercaba y pintar la tacita era prioridad en ese momento. Se puso el delantal y con pasos descuidados comenzó a buscar los materiales, en un intento tosco de agarrar uno de los pinceles que necesitaba golpeó la jarra y esta comenzó a balancearse sobre sí misma, todas las tacitas la miraban con enorme preocupación, gritaban fuertemente que la ayudaran pero el alfarero no escuchaba, la jarra avistó que no tenía escapatoria y trató de girar sin tropezar a las demás, de repente se encontró con la mirada de la tacita chueca, le sonrió y se dejó caer aparatosamente al piso haciéndose pedazos, la tacita observó con asombro como la jarra quedó totalmente destruida, pero para su sorpresa distinguió restos del mismo polvo que llevaba en su interior, el alfarero molesto consigo mismo por su torpeza, exclamó:

—Te arreglaré y quedarás como nueva.

Y Mientras era pintada, entendió lo que le dijo la jarra la noche anterior y comenzó a observar al alfarero con gran admiración, al final se percató de  que realmente todos estamos hechos de  lo mismo.

PALABRA SECRETA

La elegida

Guadalupe

1

            El sol es una bola que deslumbra en lo alto del cielo. Conduzco a una velocidad constante aunque la carretera parece la versión gris de un queso suizo. Mientras manejo, a pesar del volumen del estéreo, vuelvo a escuchar la voz de Joaquín… Ya debe estar en la llamada número setenta, ¡qué patético! Lanzo el móvil al asiento del acompañante y se cuela en mi mente sin permiso nuestra última conversación:

—Joaquín…  ¿hasta cuándo, mi amor? Algo tenemos que hacer para arreglar las cosas, es que siento que…, vivimos en un espejismo, sin decirnos la verdad.

—¡Maldita sea, Anastasia!, qué cansado me tienes con tus frasecitas hechas… ¡No sé de qué verdad hablas, chica! ¡Estoy hasta la mierda de tus hormonas, de tu hiperinsulinismo, de tus ensaladas, de tu gordura! ¡Me voy de esta vaina!, ¡y ojalá no te vuelva a ver nunca! ¡No me llames, no me busques, no me molestes más!¡Peazo´e gorda!

            Sus gritos cortaron el aire y volvieron el lugar un cementerio. El zumbido de los mosquitos podía oírse. Encima, tuve que tragarme las lágrimas y la humillación porque el idiota se fue sin pagar la cuenta.

            Mientras entregaba mi tarjeta de débito al encargado del lugar y hacía lo correspondiente para pagar mi organismo estallaba, se volvía astillas. Mis huesos, mi corazón, mis lágrimas; un revoltijo inútil que de alguna manera funcionó para dejar atrás el restaurante, la afrenta y el desastre.

            Suficientes palabras injuriosas para una sola persona. De eso ha pasado un mes, el mismo tiempo que tiene enviando mensajes estúpidos a mi celular. Todos los días obligo a mis huesos y a mi corazón a tomar aliento, a repararse. Por eso voy en esta carretera eterna y caliente hacia esa práctica rural. Sé que con mi promedio pude tener cualquier puesto, pero preferí este, bien lejos de la ciudad y, sobre todo, bien lejos de Joaquín. No quiero verlo, ni que me vea ¡Que se trague sus palabras! Mi amiga Inés insiste en que huyo. Yo más bien pienso que estoy en el inicio de lo que será mi vida de ahora en adelante, una vida en donde no caben los idiotas.

            Hay un pequeño comité de bienvenida en la puerta del local. Al bajar, el calor me golpea inclemente. No han pasado ni dos segundos y me invade los pulmones una humedad asfixiante. La medicatura está recién pintada. Dentro hay una sala pequeña con sillas en diferentes estados de deterioro y el motor de un aire acondicionado ronca sin parar, aunque lo único que hace es ruido. El encargado de la vigilancia me dice que mi residencia está exactamente al lado del edificio de una planta, que puedo guardar el vehículo en el estacionamiento techado y salir a recorrer el pueblo. Debo darme a conocer. Accedo, de inmediato pienso que lo mejor será quitarme la bata, llevarla puesta es insoportable.

            Me reúno con el vigilante, la veterana enfermera que atenderá conmigo el lugar, y Doña Aurelia, la encargada de la limpieza. Estoy lista para hacer el recorrido a pie. Según ellos llegaremos hasta el tribunal para que el juez, la figura de autoridad más importante del pueblo, me conozca. Damos algunos pasos. Tengo que hacer equilibrio sobre una tabla porque hay que pasar un pequeño riachuelo de aguas servidas que no quiero saber de dónde vienen  Hay moscas de todos los colores entretenidas en el agua. Parecen dueñas de la calle de tierra. Describen perezosas trayectorias de vuelo a nuestro paso y enseguida vuelven a posarse donde les place: en el suelo, en la piel, en la cabeza o en los perros que pululan por ahí.

            Apenas avanzamos y nos sorprende una procesión urgente que viene a nuestro encuentro. Los hombres gritan y tienen los ojos brillantes. Comprendemos de inmediato que van en busca de lo que hemos dejado atrás hace apenas unos pocos pasos. Nos unimos al trote de este ruidoso grupo que trae a cuestas a un herido Está inconsciente con claras señales de haber devuelto lo que tenía en el estómago. Abrimos la puerta y depositan al hombre en la camilla del pequeño consultorio. Tanteo los medicamentos que se encuentran en el lugar, tomo de ayudante a la señora que limpia y Victoria atiende otra emergencia. “Páseme esas gasas… Alcohol…” poco a poco todo vuelve a la normalidad. El hombre recupera la conciencia y me mira mientras se incorpora en la camilla.

—¡Coño, qué bueno que llegó esta doctora pa´ este pueblo…! —dice uno afuera.

—Se muere Antonio si la blanquita no hubiese aparecido hoy.

—Ese empeño de pelearse a machetazos… —comenta una voz femenina sin rostro.

            En la siguiente semana me vuelvo experta cosiendo heridas. Los habitantes parecen tener una afición por cortarse los dedos y casi matarse a machetazos a diario. También atiendo a mujeres golpeadas, mujeres que se pelean a cuchilladas por celos, y a niños alcanzados por esas peleas. Creo que en este pueblo la pasión ronda desenfrenada. Se causan heridas, se mutilan, luego se piden perdón o van presos.

            Esta noche no hubo peleas en el botiquín, todo estuvo tranquilo. En este pueblo el cielo nocturno es un espectáculo de luces, provoca pasar horas contemplándolo. Paseo por mi pequeño apartamento mientras tomo un poco de chocolate caliente. Ya no necesito encender las bombillas, me he habituado al lugar en el que se encuentran los sencillos muebles de la sala. Mi oído comienza a distinguir otros ruidos.

Cuando no hay emergencias a las noches las acompaña una calurosa quietud interrumpida a ratos por los ladridos de los perros callejeros, los cantos de los grillos y los reclamos de los sapos. Ya para la madrugada todo parece hundirse en el más obstinado silencio; el momento que más temo, porque vuelvo a encontrarme con Joaquín. También me doy cuenta de que mis recuerdos no son los mejores. Mi mente se regodea en mostrarme lo peor de él: su mal humor, su tendencia a pasarse de tragos, sus continuas descalificaciones. Algo se remueve en mis entrañas ¿Quién era yo en esos momentos? ¿Por qué acepté tantos desplantes? Un frío absurdo se me instala en el pecho, comienzo a darme cuenta que él y yo no íbamos para ningún lado. Menos mal que no he atendido sus llamadas telefónicas.

            Algo distrae mi atención. Unas luces inquietas se desplazan por toda la estancia, son luciérnagas. Las estelas de luz brillante me hacen sonreír, puede ser porque desde que llegué aquí me siento así: entre la ocupación del día y el deseo de mantener a raya los pensamientos desagradables por las noches. Trago con deleite el último sorbo de chocolate. Tengo ganas de parecerme a esos cocuyos, quiero dejar que brille solamente lo importante, apagar lo que me ha hecho daño, porque sí, porque ya está bueno.

2

            Un largo suspiro da por finalizado el día. Espanto con fastidio a una mosca que se posa sin ceremonias en mi hombro. Miro hacia la calle. Hoy caminaré hasta la casabera, quiero mis dos tortas de la semana. El paseo consiste en atravesar el pueblo. Me río mientras recuerdo a mi madre la primera vez que vino a visitarme. No sabía dónde pisar con sus zapatos deportivos de diseñador. Yo, en cambio, ya me acostumbré a algunas rarezas de las dos calles del lugar. La vegetación consiste en cocoteros, matas de cacao y mala hierba. Flores silvestres dan notas de color al paisaje de barro.  No hay aceras. Casi todas las casas tienen porche al que se accede al bajar unos escalones; la mayoría de ellas son de tipo rural; con piso de cemento pulido que generalmente es rojo.

            La compañía obligada al emprender la caminata es la loca del pueblo, que mezcla pasajes de historias de autores diversos con poemas de Neruda o Benedetti en una forma bastante elocuente mientras fuma con la ceniza para adentro. Es delgada, alta y sus ojos sonríen callados. Las chismosas dicen que tiene en su casa una biblioteca inmensa y que ocupa sus días en aprender los libros de memoria.

            La primera vez que la vi acompasó su andar al mío. Comenzó a recitar un poema y el humo eterno que salía de su boca me hizo toser. Entre bocanada y bocanada decía alguna frase en voz alta y gangosa, al mismo tiempo movía sus manos como si bailara. Intenté disimular el miedo y quedarme atrás varias veces pero ella, confianzuda y risueña, se devolvía:

—Yo a ti no te conozco, pero no te dejo atrás.

            La gente bromeaba:

—Deja en paz a la blanquita.

—Blanquita o no, atrás no la dejo.

            Ya no me asusta, sé que cada vez que vaya a la casabera me la encontraré y ya me conoce tanto que me espera con mi repertorio favorito.

            Unas casas más abajo vive un señor que tiene como patio una laguna. En ella permanecen los patos salvajes y en temporada de crías se llena de madres abnegadas que enseñan a nadar a sus patitos mientras el viejo contempla el espectáculo y les lanza trozos de casabe. A la gente del pueblo le gusta reunirse en la laguna, por eso bordean la casa y se tumban a la sombra de los árboles hasta que oscurece. El viejo se sienta en los escalones de la puerta trasera de su casucha y deja que su vista se pierda en el agua oscurecida de su extraño patio. A nadie parece importarle que lo único que lleve puesto sea un enorme pañal de tela.

            Me he unido algunas tardes a la reunión en casa del Sr. Vicente. Me causa mucha curiosidad la laguna. Es aún más curioso ver a los patos nadar tranquilos y hacer toda clase de ruidos sin que los espante la compañía humana que se desvive por alimentar a las crías y ríe con gusto ante los logros de los patitos. Aunque el ambiente es agradable fue allí donde tuve mi primer encuentro con la famosa horda de zancudos y colorados; llegaron al atardecer apurados y hambrientos y fue tanta la desesperación que me hicieron correr mientras daba palmadas por todo mi cuerpo.

            La cacaotera queda casi al final del pueblo. A pesar de eso, el olor  es el amo del aire. Por momentos dificulta la respiración, es una guerra de voluntades entre la necesidad de inspirar y el repudio por el aroma dulce del cacao. Además se mete en la piel y contamina hasta la ropa, de manera que no se distingue nada más.

            La gallera, la prefectura, el botiquín y el juzgado están separados apenas por una o dos casas. Así que los hombres se pelean a machetazos en la gallera, en el botiquín arreglan los problemas y se declaran amistades y amores que duran hasta que se les pasa la cruda y cuando nada de eso funciona confiesan en el juzgado que sí se robaron las gallinas del otro. A veces declaran cosas peores. Hace unos días vi al jefe civil y al juez tomando algunas cervezas en el botiquín, suelen hacerlo de vez en cuando. Beben con los lugareños y mantienen con ellos largas conversaciones sobre la justicia de paz. La casa donde funciona el tribunal es una cueva de murciélagos. Mientras se dictan sentencias y las máquinas de escribir resuenan en la pequeña salita, los mamíferos de alas correosas duermen boca abajo en las vigas de los techos. En las tardes la casa se vuelve turbia con el alboroto de los vuelos negros y rebotones.

            La casabera está cerca de la autopista, es una choza abierta con sendas planchas que bullen de actividad. Un trío de mujeres de edades difusas con faldas y cabellos largos y de colores terrosos se mueven descalzas de una candela a la otra. Su trabajo consiste en voltear las tortas de casabe y espantar a los perros que se acercan atrevidos por el olor a chicharrón y queso crineja que ofrecen junto con el casabe. Apenas me ve, Antonio guarda en una bolsa las dos tortas que vine a buscar y me sonríe mientras me las da con una mano a la que le faltan dos dedos. Al lado está la cacaotera, donde también me atienden con amabilidad y me regalan cacao para cocinar. Desando el camino porque ya casi es hora de que los murciélagos salgan a comer y no quiero chocar con ninguno.

            Al cerrar la medicatura y dar los cuatro pasos que me separan del apartamento, recuerdo a Joaquín. Dije que se iba a tragar sus palabras y lo hizo porque ya tiene un montón de meses  que no llama. Unas agujas invisibles cosieron mis vísceras porque descubro que no me importa para nada. Lo que sí me importa es lo que me muestra el espejo. Debe ser el calor, o las caminatas a comprar casabe, o las visitas al tribunal, o las carreras solitarias en la playa los fines de semana. Lo cierto es que mi cuerpo parece derretirse, la ropa comienza a quedarme holgada.

            Estoy cansada. El aire acondicionado hace demasiado ruido y lo mismo da porque el calor es dueño del pueblo. A través de la ventana veo venir a una mujer. Prefiero decirle que venga mañana pero no me da tiempo. Aurelia, toca quedito y anuncia a la paciente. Resoplo. Qué más da. La mujer entra callada, toma asiento. A pesar de que la vi contra la luz incandescente de la tarde, no huele al sudor de todos los demás. Su fragancia es fresca. Una larga trenza oscura y brillante descansa en uno de sus hombros. Sonríe con educación y me dice:

—Vengo para que me recete algo para el dolor de estómago. Luego me iré porque sé que está cansada, Dra. Blanquita —a pesar de que es la primera vez que la veo, me llama por el apodo que me gané desde el primer día. Aquí nadie sabe que me llamo Anastasia.

            Hace un día hermoso. El sol se filtra alegremente entre las cortinas de la pequeña salita donde duerme mi amiga Inés, su rostro precioso queda semi oculto entre sus rizos caoba y los hilitos de luz. Se le ve cómoda y hasta me parece que sueña. Mamá ronca como nunca en mi cama. Anoche dormimos apretujadas y no la escuché quejarse aunque sé que es delicada con ese tipo de cosas. Me extrañó que aceptaran mi invitación, creo que fui muy elocuente al contarles sobre las playas. Lo cierto es que me tomaré dos días para mostrarles los lugares que más me han gustado. Inés suspira, se mueve en el sofá y sigue plácida. Yo entro a la cocina para hacer un poco de café. Me siento bien, contenta.

            Parece mentira que ya han pasado dos meses desde que mi madre y mi amiga Inés vinieron de visita. Fueron dos días deliciosos aunque no pude escaparme de la mirada puntillosa de mamá. A mí me pareció que durmió excelente, pero ella se encargó de sacarme de mi error al quejarse de todo cuanto pudo con sus aires de mujer de mundo. Cuando llegó el momento de dejar el apartamento casi agradecí que se fueran.

            El día de playa sí me gustó. Desde que estoy en esta parte del mundo cada vez que puedo tomo mi carro y estaciono a la orilla del mar, allí doy largas caminatas mientras el agua me lame los pies descalzos y pienso. Otras veces corro por la orilla y disfruto del paisaje con mi mente vacía de todo pensamiento. Ese día Inés me acompañó a correr mientras mi madre se quedaba en una mesa tomando daiquirí. A mi amiga le gustó la solitaria playa y lo sencillo del paseo, aunque sé, que igual que mi madre, opina que me escondo de todo y de todos en este rincón arena y cocoteros.

            El atardecer sepia anuncia el fin de la jornada. No hay pacientes, así que me dispongo a realizar mi ya acostumbrado paseo por el pueblo. Apenas me ve Antonio me saluda con su boca sin dientes y en la cacaotera me han regalado algunas bolitas de cacao que derretiré esta noche con un poco de leche. Recibo el obsequio y recuerdo a mi estirada madre. Ella no puede entender cómo me he adaptado a esta sencilla vida, no soporta nada de este pueblo. De todos modos, falta poco para que la práctica termine y tendré que irme. A cargo quedará Victoria, la enfermera. Imagino que ella recibirá al nuevo practicante. Pensar en eso me causa ansiedad. No puedo mentirme a mí misma: temo el momento en que vuelva a la ciudad, a su ruido y congestionamiento, al desmadre de mis amigos. Camino con lentitud, la noche baja con pereza y confieso que todo esto me gusta, no importa lo que digan los demás.

            Atiendo a mis pacientes y recuerdo a aquella mujer morena que viene de vez en cuando. La vi por primera vez hace como tres meses, antes de que mamá e Inés vinieran a conocer las playas. Realiza visitas esporádicas siempre al final de la tarde y nunca deja que la examine, argumenta que es algo de su religión.

            Entre nosotras se ha instalado una rara afinidad. Ella siempre me obsequia frutas, yo le tengo sus pastillas. Es una mujer bonita. Me cae bien, me gusta que venga, no sé porque le tengo tanto cariño. Es fácil hablar con ella, sabe mucho de la zona; de los mejores lugares para tomar cocadas o dónde venden el pescado más fresco. Hasta le he contado algunas cosas de mí y cuando hago esto noto que me mira con cortesía, como si agradeciera que le hable sobre mi infancia o  mi adolescencia. No tiene reparos en reír conmigo cuando la ocasión lo amerita con una risa franca y contagiosa. Soy honesta al decir que es agradable compartir esos momentos. La despedida casi siempre es la misma, una sonrisa en la que desvela más inteligencia de la que admite al hablar y un:

—Hasta la próxima vez, Dra Blanquita.

3

            Casi termino de vestirme y cuando salgo no me queda más remedio que darle un buen cumplido a mi compañera que está arregladísima. Ella sonríe mientras saco el carro del estacionamiento. Iremos a una boda en el siguiente pueblo. Victoria está emocionada, es un gran acontecimiento y está contenta de que vaya.

            Me desplazo por la autopista apenas unos kilómetros cuando me indica la salida hacia una carretera un poco más estrecha, es de cemento y a medida que el auto avanza se va poblando más de vegetación. Por el momento no hay casas, solo terrenos y un follaje abundante y variado. Con cada kilómetro los árboles parecen unirse para dar la sensación de estar dentro de un túnel verde agujereado por hebras de luz. No quiero perderme nada de este paisaje singular, por eso conduzco lentamente.

            Me estaciono detrás de una fila de autos muy viejos y carcomidos por el salitre. Unos pasos más adelante está el sitio donde se celebra la boda. Hemos llegado justo a tiempo. Los asistentes, vestidos con sus mejores galas, se secan el sudor con disimulo y algunos se estiran las ropas para no perder la compostura. El juez se encuentra en este momento en lo más solemne del protocolo. Cuando realiza las preguntas de rigor a los contrayentes parece elevarse un poco. Luego, aunque es una boda civil permite que intercambien anillos y los invitados rompemos en aplausos cuando finalmente los contrayentes son declarados marido y mujer. La novia sonríe ampliamente y el novio, embutido en un traje demasiado caluroso para el clima y el encierro, se seca el sudor con un pañuelo. Complacidos, invitan a todos a disfrutar del brindis. 

            El patio está acondicionado con mesas y sillas decoradas. Nos sentamos debajo de un viejo almendrón, vecino de un alto cocotero. De momento, todos se miran expectantes. El juez también se queda y acepta una cerveza, conversa con su secretario y el jefe civil. Ellos, junto conmigo, somos las novedades de la fiesta. No pasa mucho tiempo para que mis vecinos de mesa se pongan muy alegres y comiencen a hacerse bromas.

            La noche se une a la fiesta y con ella los zancudos, había olvidado cuán molestos son los condenados bichos. Trato de ignorarlos y contagiarme de la alegría de la celebración. Hay varios pacientes entre los invitados. Se acercan y me presentan a sus familiares o amigos. Que va, los bichos parecen haber taladrado mi ropa, juegan a volar en mis oídos y no me dejan disfrutar. Comienzo a sentirme desesperada y muevo mis manos para dispersar el enjambre que tengo en la cabeza, casi al mismo tiempo quedo oculta bajo la mesa tratando de sacarlos de mi pantalón. El Jefe Civil me observa y con una maliciosa sonrisa comenta:

—Y eso que no ha visto a las angoletas, Dra. —apenas escucho que se trata de unos extraños insectos voladores que producen una molesta picadura y que atacan sin piedad justo a la caída del sol.

             Mi expresión debe haberle parecido cómica porque lanza una carcajada que deja al descubierto pedazos de oro en su dentadura. Como ya no sé qué hacer, me levanto para buscar a Victoria. Prefiero irme a seguir siendo víctima de estos chupadores de vida. Doy algunos pasos y unas manos suaves me conducen dentro de la casa. Es la morena. Sonríe con amabilidad y me tiende una cerveza. Al ver mi ceño fruncido, me explica:

—Un poco en los brazos, otro poco en las piernas; eso los ahuyenta, no les gusta el olor —se aleja. Es la encargada de servir la comida. 

            Hago caso de su consejo. No sé si es un placebo o es cierto lo que me dice pero los zancudos se olvidan de mí y puedo divertirme el resto de la noche. Para mi fortuna las angoletas no aparecen.

4

            Victoria me ha tocado la puerta y es aún de noche. Hay un herido en el consultorio. Está grave. Me retuerzo de miedo y de rabia. Tiene que pasar esto justo hoy, que en teoría es el último día de mi práctica.

             Los esfuerzos por salvar al herido son infructuosos. El hombre no aguanta y tiene la absurda idea de irse a morir justo a la llegada de los primeros pacientes. Hay un pequeño revuelo. Es necesario que los familiares vengan a reclamar el cadáver. No sé qué haremos hoy para atender a los demás, pues él ocupa la única camilla. El calor y las moscas parecen multiplicarse. El hedor de la cloaca se mezcla con el olor dulzón del cacao y, ya para el mediodía, con el del muerto.

            Mis tripas están bien despiertas, amenazan con hacerme devolver el desayuno y tengo que contenerme, respirar. Eso no puede ser, soy una doctora, no puedo ir por ahí vomitando por un muerto.

            Decidimos atender a los pacientes en la salita de mi apartamento.  Esta idea resulta muy buena y podemos llevar a cabo el trabajo del día. Ya para el final de la tarde se lo llevan, pero nada parece ahuyentar el olor.

            Calmo el gimoteo de un niño al que acabo de curar. El aire cambia de aroma. Justo ahí, la reconozco: es la fresca esencia de la morena. La miro desde dentro y advierto algo más, su semblante está cargado de miedo. Victoria hace que se siente en una sillita afuera mientras la madre y el pequeño al que atendí desocupan la sala. La mujer entra en cuanto tiene oportunidad, sus ojos están desorbitados y su respiración es agitada.

—¿Qué tienes, mujer? —pregunto curiosa.

—Es fácil… Vine a parir

—¡¡¡Qué!!! —Grito sin disimulo—. ¿Qué pasó, morena?

            En pocas palabras resume el asunto. Tiene dolores de parto. Me sorprende lo distraída que soy para no haberme dado cuenta de su embarazo. Ahuyento los pensamientos de mi cabeza porque la mujer acaba de entrar en labor frente a mí. Está en el piso con las piernas abiertas. Me agacho y apenas alcanzo a ponerme un par de guantes, la cabeza de la criatura asoma ya. Me preparo, le grito, pero nada de lo que hago es necesario, ella parece experta en lo que hace. Media hora después tiene a la criatura en brazos. Casi no necesitó mi ayuda, menos la de Victoria.

—Qué bella bebita —comento y un cursi nudo de algodón se instala en mi garganta.

—Qué bueno que le guste, Dra. Blanquita, porque será suya —trago ruidosamente ¿Qué dice esta mujer?

—Estás confundida…

—No, estoy muy consciente de lo que digo. Escúcheme bien, Dra. Blanquita. Tengo treinta años, vivo con un hombre al que le gusta dar coñazos como si fueran regalos. Esta no es mi primera hija, además de ella hay ocho carajitos más. No puedo de ninguna manera llevar otro muchacho para esa casa. De hecho, nadie supo nunca que estaba preñada. Lo oculté de todos y cuando la conocí a usted, lo supe. Supe que usted sería la madre de esta niña.

            Hay aplausos en mi cabeza, en realidad es una ovación. ¿Qué carajos pasa aquí? ¿En qué momento la rural se convirtió en el extraño capítulo de una novela chimba?

—Acéptela, doctora. Es usted la que debe tenerla. Ella la eligió. Yo no puedo llegar a mi casa con esa criatura porque las dos terminaremos muertas o molidas a palos. Además, esa niña es suya. —la mujer habla mientras yo miro los ojos inteligentes de la bebé.

            Tengo rato con ella en brazos. Nos reconocemos. Hace unos ruiditos con su garganta que me inundan el alma de una indecible ternura. Suspiro. La beba bosteza al mismo tiempo que lleva una manito a su frente. Su cabeza está cubierta por cabello oscuro y brillante. Aparto a una mosca de su cuerpecito abrigado con ropa diminuta.

            Nos quedamos solas en un pequeño espacio donde no caben las moscas ni el calor del sol, que ya se oculta anaranjado e inmenso. No caben los perros ni el aroma del cacao ni la candela de la casabera.

            No hay aire. Ella y yo estamos dentro de una burbuja.

            Ahora lo comprendo, no vine a olvidar a Joaquín, no vine huyendo de nada. Vine a encontrarlo todo. Durante meses me he preparado para esto.

            Fue ella. Siempre fue ella. Me trajo las frutas, cuidó de mí. Me sonrió a través de los ojos de la mujer que la llevaba escondida en su vientre. Me dejó ver cómo será: tendrá huesos fuertes, morena, con su cabellera oscura y lustrosa que seguro llevará larga. Le pertenezco.

LETRA MÁGICA

Tecla y Letra 34

La variedad de palabras que existe en el idioma castellano endulza todos los gustos. Pero para quien escribe, las palabras no son utilizadas solo para dar placer, algunas son dolorosas y sirven para dar una bofetada en la cara. En algunos casos señalan que la soledad no es la única que nos hace compañía, un objeto cobra vida y los astros descienden para revelarse en el momento menos esperado.  Como siempre escribir alivia nuestras cargas, las eleva o constriñe. Cómo siempre, cada dos domingos desde hace más de un año, compartimos con ustedes nuestras palabras.  Bienvenidos una vez más, gracias por leer.

En esta entrega damos la bienvenida al fotógrafo: Joseph Lugo, quien amablemente aceptó la invitación a prestar sus fotografías para ilustrar  Tecla y letra 34 y nuestras secciones: Palabra Secreta, Palabra, Guardada, Palabra incógnita y Nueva Palabra.

Para disfrutar de la obra de Joseph Lugo visita nuestra sección Letra dibujada. Allí puedes disfrutar de toda la galería de arte visual que ofrecemos para ti, además de la nuestro artista digital Dioscoro Monasterio

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Variedad
INVITADOS LETRA DIBUJADA

Joseph Lugo Venezolano oriundo de Valencia Venezuela. TSU en Administración de Empresas del Instituto Universitario Tecnológico Industrial. Siempre ha sido un aficionado de la fotografía, es el  año 2020 que se abocó a captar con el lente variedad de imágenes que hablan por sí solas de esa pasión de inmortalizar momentos y colores a través de una fotografía.

Para conocer más del trabajo de Joseph Lugo visita: @joseph.lug

NUEVA PALABRA

Cielo Nocturno

Miguelino

En lo más profundo de mi ser, podía adivinar la causa de mi falta de motivación… Las constantes críticas  eran ya el pan de cada día se habían convertido en un saludo matutino. Quizá por eso  era bastante indiferente ante la posibilidad de encontrar amor en donde solo veía hastío. Escapar de aquel pozo de oscuridad era la actividad más divertida que hacía. Irme a la madrugada y regresar al atardecer. Hacer esto aliviaba un poco mi autoproclamada depresión.

Uno de tantos días de esos todos iguales, empecé a notar que algo me acompañaba en las penumbras me fijé pero aparte de mi sombra y las siluetas dibujadas al viento por el humo del cigarrillo no veía nada más. Mientras iba de vuelta al pozo volví a sentir aquel cosquilleo, algo me veía. Desde el interior de mis audífonos escuché su susurro.

«Mírame» —dijo aquella angelical y gentil voz.   Levanté la vista del pavimento y miré a mi alrededor. Nada.

Retomé mi mórbido andar arrastrando mis pensamientos entré  en el umbral del edifico y justo ahí volví a escuchar el mismo susurro

«Mírame»

No lograba ver nada. Respiré hondo y en un hilo de voz respondí:

«¿A dónde?»

Una suave brisa me dio la respuesta.

“Arriba de ti”.

Levanté lentamente el rostro y ahí estaba el hermoso cielo nocturno desbordante de estrellas, ahí supe quién me hablaba. Una estrella brillaba más que las demás y mientras su brillo se intensificaba volví a escuchar,

“Tu moribundo andar y la falta de calidez en tu corazón me trajo hasta acá» —dijo aquella estrella.

—¿Cómo pude haberte llamado si ni siquiera es posible que seas real? —Pregunté nervioso,

«¿Soy real? Quien sabe, quizás solo soy producto de tu soledad, el punto está en que estoy aquí para ti.»

Dijo la que ahora era una silueta luminosa a escasos metros de mí.

—¿Cómo es posible que me hayas notado?,

 «Porque tú jamás has estado solo, siempre he estado ahí sobre ti, en el cielo»

—Creo… Que no estoy entendiendo nada, le dije a aquella extraña chica.

Sorprendido la vi  sonreír tímidamente y responder,

“Tranquilo… Lo entenderás cuando subamos”

Y así fue como me dejé tragar por la noche.

PALABRA INCÓGNITA

Dulce compañía

Ana Lucía Herrera González

Nació en Soledad Estado Anzoátegui. Cursó estudios en la Universidad de Carabobo obteniendo el título de Licenciada en Educación, mención Educación Inicial y Primera Etapa de Educación Básica. Ejerce como docente, pero desde pequeña tiene inclinación por la escritura. Con respecto a esto declara: “Escribir es el paseo de mi alma a veces perdida en medio de insólitas tempestades, pero encuentra la paz en las delicadas hojas de los libros y se pierde en las mudas palabras de la imaginación”. Algunas publicaciones:

  • Revista Educación en Valores-Año2/vol.2/Nº4 Valencia, Julio-diciembre 2005 Cátedra Rectoral Educación en Valores. Ensayo “Valencia y sus valores”.
  • Fundación Paso a Paso revista electrónica. http:/www.pasoapaso.com 2005 Artículo “La integración escolar- Mito o realidad”
  • UNICEF Revista electrónica Cuento: una nueva oportunidad http:/www.unicef.org.co/cuentos.htm 2005. Esta es su segunda  colaboración para el blog.

Dulce compañía

Ana Lucía Herrera

Ese día lluvioso notaba en medio de la soledad las blancas paredes de esta enorme habitación, recostada en la cama con una privilegiada posición, podía mirar el enorme mándala que formaba una hermosa flor con detalles violetas y fucsia, que pintaste cuando recién nos mudamos, a este lugar.

Cada rincón iluminado con el suave resplandor de una luz tenue que brotaba de aquella lámpara verde humanizada con una cara feliz y un lazo rosa en forma de cactus, y como siempre inerte encima de la mesa de noche, me recordaba lo mucho que habíamos crecido y lo lejos que estábamos de casa.

El juego de cama celeste que nos regaló mamá contrastaba perfectamente con las cortinas, que ocultaban un enorme ventanal, desde ahí podíamos mirar las nubes almidonadas que adornaban el cielo o la lluvia empañando suavemente el cristal.

La verdad no me quejo es más bien añoranza, por los días en los que podía mirarte durante horas tumbada en el piso desgastado de madera del balcón dando vida a lienzos desteñidos con alegres colores.

En el fondo sé que las relaciones son complejas, la nuestra no sería la excepción.

Sé que me aprecias y sientes gran cariño por mí, lo sé por la forma en la que me abrazas cuando duermes, o por la forma en la que suspiras cuando vemos una película. He secado tus lágrimas y he sido una fiel compañera durante largas noches de insomnio, sé que no tengo plumas de ganso ni el mejor vestido me recubre, pero en medio de todo eso disfrutas de mi compañía.

Recuerdo que un día llegaste muy enojada, te sentaste en el piso a llorar junto a tu cama, supuse que tenía que ver con el tema que discutimos la noche anterior, ya no volverías a ver a ese chico y por eso estabas tan confundida, necesitabas un fuerte abrazo.

Te llamé miles de veces, hasta que al fin recordaste que siempre estoy contigo, me abrazaste con fuerza y lloraste hasta quedarte dormida.

Tenemos miles de anécdotas juntas, y aunque en algunos momentos exista un sutil silencio entre nosotras siempre seré tu mejor amiga.

PALABRA SECRETA

El secreto de la niña

Guadalupe

Especialmente para ti

#Yotecreo

Abrió los ojos entre sudores y jadeos. Tardó un minuto en darse cuenta donde estaba. La respiración acompasada de su marido la tranquilizó. Caminó con el cuerpo pesado y la cabeza revuelta hacia la cocina, quizá  un vaso de agua le ayudaría a calmarse. De vuelta en su habitación  se envolvió de nuevo en sus sábanas, no pudo dormirse de inmediato y pensó en el motivo del desvelo…, ya eran varias las veces durante esa semana que  despertaba en medio de sueños tan angustiosos. La ola de denuncias en las redes sin duda había traído de vuelta, como si de una película vieja se tratara, ese episodio de su vida olvidado a propósito. Al principio pensó que era una pesadilla, las  imágenes fabricadas en su cabeza eran nítidas, quizá demasiado. Al final de ese día tuvo que admitir que todo eso era más que un mal sueño,  era un recuerdo.

Esa mano de uñas largas y amarillentas que se deslizaba entre sus piernas regordetas, la imagen de ese señor grande sonreído que le hablaba  mientras con cautela metía dedos dentro de sus pantaletas floreadas con aparente naturalidad, esa sensación que la hizo sentir incómoda pero que al mismo tiempo rechazaba porque según el hombre era algo normal, estaban “jugando” explotó finalmente con lujo de detalles. Entonces, alejada de sus hijos que hacían ruido en la habitación contigua, cerró los ojos y lo dejó salir.

La casa olía a viejo, era oscura y polvorienta, al final de la misma, en el patio, se celebraba un matrimonio, sus padres eran invitados pero además conocían muy bien a la familia, el señor era de la casa, era conocido por todos,  de lento andar y siempre de buen humor. Los niños más grandes se burlaban de él y corrían mientras él jugaba a alcanzarlos. En la sala de la casa había un grupo de unas cinco  niñas, entre las que ella se encontraba y un reguero de muñecas en los muebles. En su recuerdo vió al viejo acercarse, se sentó entre las muñecas y preguntó que hacían, por un rato las observó sin intervenir y luego invitó a todas las niñas a “hacer ejercicio” él iba de una a otra y las tomaba de las piernas, con sus manos las movía como si esa niña fuera montada en una bicicleta, luego llegaba el turno de otra niña, de pronto dos de las que se encontraban ahí dijeron que  ya no querían jugar y se fueron, ella se quedó. Cuando le tocó su turno, supo que no quería jugar a ese juego tan raro,  pero aceptó porque las otras niñas lo hacían. Pasó un rato hasta que alguien se acercó a ver que sucedía, las otras dos  niñitas que aún no se habían ido y ella misma, comentaron que jugaban con el señor, él un poco nervioso se retiró de la sala y esta señora amable tomó su lugar. Comenzaron otro juego imaginario lleno de traslados a supermercados y tiendas, que no estuviera el viejo hizo que se acercaran de nuevo las niñas que se habían ido. Esa mañana luego de la fiesta, sin saber por qué desechó sin que su mamá se diera cuenta la pantaleta floreada que llevaba en la fiesta, no quería que la reprendieran por haberse quitado la panty tan sucia, así que prefirió botarla.

Abrió los ojos, se dio cuenta que lloraba en silencio. ¿Qué hacía ahora con ese recuerdo aberrante? ¿Por qué ahora se daba cuenta de esto? ¿Lo diría?

Secó sus lágrimas y salió de su habitación, sus hijos de seis y ocho años miraban televisión y bromeaban entre sí. Los miró conmovida y con la piel erizada pensó: “tenía menos edad que ellos cuando sucedió eso”.  Llamó a su mamá y como quién no quiere la cosa preguntó por esa familia, su mamá le dijo que ambos, habían fallecido ya, suspiró con algo que interpretó como alivio.

En los días sucesivos se llenó de trabajo, actividades, más trabajo y poco tiempo dejaba libre para pensar, no quería que su mente se abriera de nuevo a ese recuerdo. Una tarde en que se puso a organizar la biblioteca cayó una foto de un libro, la recogió y se contempló a sí misma con su cara gordita de los cinco años, sonreía inocentemente a la cámara, pero al ver sus ojos supo que ya escondía el secreto, pudo haberle echado mucha tierra encima, pudo haberlo olvidado todo ese tiempo pero los ojos de esa niña decían que eso no estuvo bien. Su esposo la encontró llorando, se sentó con ella en el suelo y le hizo miles de preguntas, ella respiró hondo y le enseñó la fotografía, él miró con cariño a la niña y le dijo:

—No cabe duda que Francis es hija tuya, son idénticas —la mujer sonrió amargamente y respondió

—Ojalá que no sea igual a mí en nada

—¿Qué tienes mujer? Llevo días viéndote

—Esa niña lleva una carga…, tiene un secreto

La mirada inquisitiva de ese hombre tan amado terminó por quebrarla. De nuevo tomó aire y luego de un largo momento se decidió a hablar, a medida que lo hacía notaba que sus palabras se perdían, que no lograba articularlas bien, la culpa, el miedo, la necesidad de ocultar aquello durante tanto tiempo finalmente habían sido rotas. Cuando terminó de hablar fundida en un abrazo silencioso de su marido se sintió liberada.

Antes sintió miedo, miedo a que su madre la reprendiera, miedo porque se dio cuenta que eso no había sido un juego inocente, miedo porque no sabía que iba a suceder. Luego sintió culpa, porque no sabía si era ella la que había provocado aquello, porque ella aceptó “jugar” aun cuando se dio cuenta que ese juego no era agradable y luego se dio cuenta que de esas experiencias nadie quería  hablar. Su esposo la dejó llorar, le quitó la foto de las manos y la guardó de nuevo en el libro. Con gentileza la acompañó hasta la cama y la trató como si se recuperara de una terrible enfermedad.

Unos días después mientras caminaban por el parque como casi todos los domingos le entregó una rosa blanca, la invitó a lanzarla al agua de un riachuelo que corría unos metros más allá de donde se encontraban, le explicó que era la forma en que se le había ocurrido que podía decirle adiós a ese momento tan amargo, para que pudiera seguir con su vida. Ella estuvo de acuerdo, desgajó los pétalos de la rosa y los observó caer y perderse en el agua, luego sin lágrimas le dijo a su esposo:

—Antes de dar por terminado esto necesito que me acompañes a hablar con mis hijos, ellos deben saber, deben estar atentos a todo, también tienen que saber…, ¡tienen que saber que cualquier cosa que les parezca extraña hay que decirla!

No fue fácil hablar con sus hijos, pero al hacerlo sintió que ya la niña estaba ligera, no cargaba más el peso acumulado con los años, entendió finalmente para qué volvió a ella el amargo momento,  era necesario que sus hijos estuvieran seguros, con suerte saber y conversar sobre esto los mantendría lejos de las garras amarillentas y malintencionadas de los depredadores.

LETRA MÁGICA

Tecla y letra 33

Esta entrega está dedicada a los padres en su día. A esos padres que  trabajan por su familia y acompañan en la crianza. A los que en ausencia de la madre asumen con amorosa responsabilidad la formación de sus hijos, a los abuelos que aconsejan y colaboran  y a los que ya no están porque se fueron temprano al otro barrio. Para todos ellos nuestras palabras, algunas tratan de aliviar el dolor de la ausencia, otras celebran la vida y la compañía también las hay lisonjeras, aventureras y regaladas, todas infinitas.

En esta entrega damos la bienvenida a María Victoria Pérez artista plástica, quien amablemente aceptó la invitación a prestar sus obras como imágenes para dos de nuestras secciones: Palabra Secreta y Palabra incógnita.

Para disfrutar de la obra de María Victoria Pérez visita nuestra sección Letra dibujada. Allí puedes disfrutar de toda la galería de arte visual que ofrecemos para ti. 

Si estás entrando a PALABRA INFINITA  desde tu teléfono inteligente, no olvides pulsar MENÚ para acceder a todas las secciones del Blog. Disfruta de la palabra. Lecturas deliciosas para disfrutar con el café. GRACIAS POR VISITARNOS.

Papi
INVITADOS LETRA DIBUJADA
María Victoria Pérez

Es venezolana. Licenciada en Educación Mención Artes Plásticas de la Universidad de Carabobo. Ejerce varias artes como la pintura, escultura y tiene una amplia formación en teatro y pantomima sus obras pictóricas se han expuesto en varias galerías de la ciudad y exposiciones virtuales de la mano de Arte sin Fronteras tanto en 2020 como en 2021. Actualmente una de sus obras se encuentra en exposición en la Galería de Arte NIU del Multicentro El Viñedo Valencia Venezuela. Es profesora de la Universidad de Carabobo donde dicta las asignaturas de Expresión creativa y Artes escénicas.

NUEVA PALABRA

Miguelino

Recordarte para mí es injusto… tú no te fuiste, no era posible que alguien tan excepcional y molesto al mismo tiempo hubiese extinguido ese incendio forestal de un día para otro.

Ahora me confunde el hecho de que cuando me di cuenta estaba cuatro años en el futuro y tú eres un simple recuerdo, una imagen móvil en mi cabeza, sin sonido…

Eras una persona digna de admirar y aunque nunca te lo dije de ti aprendí a ser el hombre que soy…

Por ti me convertí en un ser de voz y voto que jamás traiciona sus convicciones y siempre tiene recta la moral, quisiera habértelo dicho en vida pero ahora te lo digo en tu muerte, quizás al progenitor se le diga papá pero padre solo hay uno y en mi caso querido tío… tú fuiste eres y serás el mío, gracias por todo… papá.

PALABRA INCÓGNITA

Ana Cecilia Campos Zavarce

psicanacampos@gmail.com

0424 4430879 / 0412 8304266

Psicóloga (UCAB, 1980), Especialista y Magistrer en Andragogía (URU 1991 y 1997). Doctora en Ciencias Sociales, Salud y Sociedad (UC, 2009).  Psicoterapeuta con formación en Terapia Gestalt en el Instituto Venezolano de Gestalt (1981-1985); Psicodrama con la Dra. Nikza Fernandez (1984-85); Programación Neurolingüística con el Dr. Vicente Lozada (1985-86); Comunicación y Terapia Familiar en la Asociación Venezolana de Orientación Familiar y Social (1986-1988). Medicina Tradicional China, niveles I, II, III, Convenio Escuela Neijing-Universidad de Carabobo (2002 – 2005). Practitioner EMDR Nivel II (EMDRIA 2010-2012). 

Profesora Titular Jubilada de la Universidad de Carabobo. Ha dictado Seminarios de Investigación en Postgrado, fue Jefe de Cátedra de Desarrollo Personal en FACE-UC. Fue Coordinadora de la Comisión de Fomento de la Investigación del CDCH-UC y de Investigación Constructiva. Coautora del diseño curricular de la Licenciatura en Psicología para la FCS-UC.

“Mi relación con la lectura y la escritura es la vida; el acompañamiento (como profesora universitaria), a las alumnas de Educación Inicial en la adquisición de estrategias educativas en el proceso de lectura de los niños; el ser testigo de los textos literarios de otros seres”.

Ha publicado en la revista Brevirus y en el blog HOJA ZEN donde también participa como correctora. Esta es su primera colaboración con Palabra Infinita.

Acecho

Una nube de peligro

flota sobre mi cabeza

sin saber de dónde

ni cómo

sólo intuición

sensaciones

sin certeza

hace que un domingo

el gris sea la tarde.

Otoño      

Una espina no pasa inadvertida

cuando las hojas consiguen reposo

allí está, al acecho,

el pie desnudo recibe al sol

y la bordea

Lamento

Lamento

este no tener patria porque no comulgo rojo,

ni suelo firme

¿dónde apoyarme en la confianza de la certeza?

Es un lamento que se escuda en la queja o en la denuncia.

Un lamento que a veces hace añicos las voluntades.

Un lamento que destierra los horizontes.

Sin luz

No hay luz

no puedo leer entonces.

Busco la pequeña lámpara.

.

Las hojas del libro de Lao-Tse

cubren mi rostro,

los poemas la apagan

de una buena vez. 

Universidades

Los únicos seres

que habitan a multitudes estos pasillos

son las hojas secas sobre el polvo.

.

Las aulas vacías y los gritos en silencio

les acompañan

Sonrisa

Una sonrisa es

el desencadenante del mundo

.

Una sonrisa requiere de luz,

el fuego que activa el corazón

para el amor y la alegría

.

Una sonrisa puede ser huida, ausencia, exilio.

Una sonrisa está presente

En la más absoluta soledad

.

Santos Abreu Olivero. Venezolano. Abogado retirado. Se refiere a la lectura como una forma de viajar y aprender. Escribe desde su juventud, como una manera de drenar y ordenar sus pensamientos. La escritura siempre ha sido un hobbie. Esta es la segunda colaboración  para este blog

Inconstancias

Santos Abreu Olivero

Déjenme que me embriague con gotas de champaña

y que corra mi vida entre cristal bohemio;

mil fantasmagorías correrán a mi encuentro

y trémula ha de alzarse la voz en mi garganta.

.

Seré un anacoreta que viva entre los ríos

cantando con las ninfas y los silfos

O vaya caminando sobre sendas de espinas

Que me destrocen todo, y provoquen mi risa

.

Me iré con las gaviotas volando tras las nubes

o con águilas blancas a tramontar alturas

o tal vez seré viento poderoso, que ruja

desgajando los árboles y arrasando llanuras

.

Dormiré sobre ondas impetuosas y azules;

descenderé hasta el seno del abismo profundo

Y he de echarme entre perlas, y entre rojos corales

donde quizás me quede, cual si fuese un refugio

.

cuando hayan tempestades, he de volverme trueno

y pasaré trotando por sobre los relámpagos

dejaré caer voces que hagan temblar la tierra

afirmando mis plantas sobre el monte más alto.

.

E iré a hablar con los dioses

Y libaré con ellos;

Puede ser que desmaye, de fatiga, en los cielos

Y entonces me aposente cerca de algún lucero

.

Extrañas melodías deleitarán mi alma

Y habré de tener hambre y habré de tener frío

Me acurrucaré entonces junto a los hombres tímidos

y han de llorar mis ojos lágrimas de champaña