PALABRA INCÓGNITA

Invierno y En ocasión del ascenso a la remota cabaña

Greeys Orozco (Venezuela, 1986)

Artista visual. Egresada de la Escuela de Artes Visuales Rafael Monasterios, así como del Instituto de Diseño Centro Gráfico de Tecnología y la Escuela de Fotografía Prada (Venezuela). Ha participado en diversas conferencias y talleres con múltiples artistas que han contribuido a su formación, entre ellos: Wilson Prada (Venezuela), Marcos López, Eduardo Longoni, Quino (Argentina), Rosângela Rennó (Brasil), Philippe Dubois (Francia), Marina Abramović (Serbia). Actualmente reside en Buenos Aires, donde cursó estudios de Curaduría y Crítica de Artes, en la Universidad Nacional de las Artes.                                                                                           El dibujo, ha sido su aliado de toda la vida, trabajó varios años en imprentas tradicionales, tanto en Venezuela como Argentina, lo cual amplió su espectro en cuanto a papeles y tintas; en el 2013/14 se dedicó a hacer postales en ilustración digital, con las que participó en diferentes ferias, dicho proyecto ha mutado a HolaGree, ahora realiza ilustraciones artesanales en técnica mixta y experimenta sobre diversos soportes. Esta artista visual, también incursiona en la minificción poniendo letra a sus dibujos. De ella traemos la muestra que les deleita a continuación.

Invierno, 2019

Greeys Orozco

Luego de varios días de reposo, meditación y soledad  me vi en el espejo. Centrada en el chakra raíz toqué fondo. Viendo los moretones en mi cara vi también a mi hada vieja (hace unos 25 años) inventándose una historia. Ayer, todo el peso quedó a un costado, la puerta agrietada y el silencio. Hoy, nuestra Felicidad es lo único que rezo.

Nota: recibí miradas compasivas de mujeres que dudaban de que (lo mío) había sido un accidente.

Héctor Antonio Espinoza

Psicólogo, docente monje zen. Fue coordinador del taller de narrativa de la Universidad de Carabobo durante varios años. Por ahora, como casi siempre, vive en clausura, en la Valencia de Venezuela. Cuando se podía viajaba con frecuencia a saludar al espíritu de Vicente Gerbasi, en la Cumbre de Canoabo, en los Valles Altos de Carabobo. Volverá. Es también un entusiasta de la fotografía, por lo que en su cuenta de Instagram: @hectorshoiku es común ver sus minificciones acompañadas de hermosas y sugerentes fotografías.

En ocasión del ascenso a la remota cabaña

Héctor Sho Iku

En el espacio de arriba, la cabaña circular se condensa en otra pequeña ventana. Un “móvil” de conchas marinas la custodia, ecos de la brisa de Urama, camino por donde resurgió la poesía de la mano, la mirada y el corazón de Vicente Gerbasi, alma de Canoabo. La mesa, pequeña también, recibe nostalgias y otros sentimientos difíciles de clasificar. Apenas el aire da para el descanso, para la siesta intuida, mientras el sol encuentra el modo de acompañarnos, desde su prudente majestad.

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