Miguelino
Imagen tomada de internet
—¿Por qué estás tan deprimido? —preguntó ella.
—Me he sentido como un juguete durante muchos años… Y ni siquiera uno bueno, un juguete viejo y roto.
—¿Viejo y roto?—
—Sí, juegan conmigo y luego pierden el interés en mí —respondió el chico con los ojos llenos de lágrimas.
—Pues parece mi joven amigo que tú y yo somos iguales.
—¿Cómo? Si tú eres hermosa, traes contigo un sinfín de historias y belleza, en tu negrura relucen los astros como si fuesen diamantes y yo…, soy como un fantasma en pena por su desdicha.
—Sí, soy tan hermosa y acogedora como mi hermana la luz, pero igual que te ocurre a ti, son muy pocos los que aprecian mi belleza.
