Hay palabras que marcan momentos. Palabras que alegran o que señalan con su triste cadencia que ha llegado la hora de seguir adelante. Puede tratarse de un momento postergado eternamente, puede por el contrario ser esperado o totalmente sorpresivo, pero igual esas palabras decantan un final. Esta entrega va dedicada a los finales, esperados, diversos, acostumbrados, inútiles, pero a fin de cuentas, finales que revolotean en la mente de quien escribe, algunas veces antes de comenzar a dar forma a la historia. Finales que al mismo tiempo son inicio, que son parte de un ciclo sinfín, como la palabra… infinita.

