Guadalupe
Tengo días con estas palabras dando vueltas en mi cabeza, así como gira y gira ese momento terrorífico en que me llamaron para decirme que te habías ido. Las partidas son así, inesperadas, odiosas, tristes. Siempre nos parece que quedaron cosas por decir, que hubo abrazos que se volvieron huérfanos, besos que no encontraron la mejilla, palabras que ya nunca serán escuchadas por su destinatario.
Hermano, hermano querido esta no es una excepción. Tú y yo siempre fuimos dos para todo. Desde que desperté a la vida estabas ahí, eras mi compañero de juegos, mi imitador, ese chiquillo con quién jugaba a ser mamá y maestra. El que le hacía transporte a las muñecas y jugaba conmigo a “muchachos chiquitos” como decíamos a los muñequitos de plástico con los que hacíamos desastres en el jardín de la Ritec.
Luego te convertiste en cómplice y al mismo tiempo aprovechado cuando había que prestarte la bici a cambio de un ratito más con el chamo que me gustaba. Recuerdo algunas peleas apoteósicas pero también recuerdo que al rato nos hablábamos como si nada porque no podíamos estar mucho tiempo bravos.
Nunca te dije sobre mis insomnios cuando te volviste adolescente y llegabas tarde a casa y como respiraba a aliviada cuando escuchaba la puerta y veía encendida la luz de tu cuarto. Nunca te dije cuanto me dolía si las cosas no se te daban como querías, como aquella vez en que luego de pasar la tarde haciendo ese trabajo se te fue volando por las escaleras de la oficina del viejo Legón, tenía ganas de ir yo misma a hablar con tu profesora, que por cierto no te creyó. O cuando te tocó enfrentar el divorcio y estuviste tanto tiempo triste.
Sí te dije cuanto me alegraban tus logros, esa primera bici que te compraste con tu propio dinero y que pasabas horas reparando. Yo la robaba por ratitos y antes de que te dieras cuenta la ponía en su lugar. Si te agradecí todas esas veces en que inventamos recuerdos en vacaciones. Tu primer carro, tu graduación.
Dejaste de ser niño ante mis ojos y te volviste un hombre apasionado de lo que hacías, un padre excepcional y orgulloso de sus hijos. Nunca vi a un padre ser mejor amigo de su hijo como tú y aunque no eras perfecto sé que siempre trataste de hacerlo bien. Créeme, a pesar de los errores que hayas podido cometer, te destacaste hermano. Siempre oré a Dios para que estuvieras bien, para que te ayudara cuando las cosas se torcían un poco, porque quería verte sonreír.
Hermano, te amo y siempre supe que me amabas, que te preocupabas por mí y por tu ahijado, que era como tu hijo. Estos últimos años siempre esperé tu palabra, tu consejo, porque de un día a otro te convertiste en el mayor, el que lo sabía todo y todo resolvía, me hiciste confiar en ti. Me sentía tranquila, si te parecía bueno es porque así era.
Ay, hermano recuerdo los últimos días en que echamos tanta broma, en que te dije todo lo que quería hacer y tus palabras tan sabias. Recuerdo ese brillo extraño en tus ojos que me decía que te elevabas… hasta ahora lo entiendo. Y es cierto hay que cosas que nunca te dije, pero doy gracias a Dios de que hubo otras que sí. Doy gracias por los abrazos y los besos que te di y todo lo que hablamos. Se me antoja que hubo mucho más por decir, que faltaron cosas por hacer ¡Miles de cosas! Pero ante el llamado de Dios no podemos más que rendirnos. Vaya forma de partir hermano, pedaleando hacia el cielo, hacia Dios mismo que te recibió en la meta… ¡Qué premio! A pesar de mis lágrimas y mi egoísmo estoy feliz por ti, ya no puedo verte ni hablarte y me haces mucha falta, pero sé que allá donde estas sonríes de pura felicidad. Hermano, hermano querido, como me gustaba decirte, así sigue tu número registrado en mi celular, no quiero cambiarlo. Quien quita y un día pueda llamarte y quizá en sueños pueda hablar contigo un ratito.
Te amo para siempre, gracias por todo hermano mío.

Guadalupe !!!
que bella historia te felicito !!
Eres una tremenda escritora siempre he disfrutado lo que escribes recuerdo que cuando era tu Jefa como (me tú me decías) disfrutaba leer las boletas de tus alumnos a veces las leía dos veces eran impecables.
Éxitos Sigue Adelante ….
Me gustaMe gusta
¡Muchísimas gracias Jefa! Gracias por tu comentario, me animas a seguir en esto que me gusta tanto.
Me gustaMe gusta
Gracias, jefaaaaa. Por siempre mi jefa y por siempre agradecida contigo por todas las oportunidades que me diste para desarrollar mi yo escritor.
Me gustaMe gusta