NUEVA PALABRA

Desaparición

Miguelino

La tenue iluminación blancuzca alumbraba vagamente el recinto mientras  sonaba de fondo algo suave pero movido. En la ventana inhalaba mis penurias injustificadas y las exhalaba en forma de humo, el hielo del vaso de whisky se mecía al son de mi dedo, ¿qué debería de hacer con mi puñetera vida? Me preguntaba cada vez que exhalaba el humo del Chester a medio morir, mi soledad era cada vez más grande y profunda como el hueco de desesperanza en el que me sumergí antes de mi primer borrón, la negrura era espesa en el exterior.

 Curiosamente mi alma se sentía en paz. Mi única compañía era mi depresión. Entre tantos pensamientos tu resultaste la idea más atractiva, me había enamorado de ti perdidamente pero…, ¿por qué?  Ya sabía que tú ni  notabas mi existencia, era como un diminuto cero a la izquierda.

Una risilla se asomó en mis labios, amarte me hizo creer que era algo que nunca fui. Jamás conseguí que mi alma endemoniada cruzara el umbral hacia la divina ignorancia que tienen todos.

—Estarán mejor sin mí

Le dije a la madrugada.

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