LETRA MÁGICA

Editorial 17

Para el que se deja llevar por la escritura es prácticamente una necesidad anotar todo lo que  acontece y a sus ojos es interesante. Como parte del acto de escribir nos volvemos observantes, imaginamos diálogos, construimos imágenes, es un acto de exploración y de introspección. A veces eso que deseamos plasmar al papel urge  y  termina en servilletas, en las notas de los teléfonos inteligentes e incluso en mensajes que luego nunca se envían. Escribir es entrar en un vórtice en el que solo se escuchan las voces en la cabeza y las teclas apuradas. Es encariñarse con algunas palabras y dejar ir otras porque resultan pesadas, es reír y llorar mientras  las ideas saltan  de tu cabeza al computador. Quizá por esta razón, la palabra es infinita.

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