NUEVA PALABRA

Déjame de decirte

Miguelino

Jamás pensé en imaginarme contigo,

Hace unos días me percaté,

no eras solo un rostro más que vi pasar en el bullicio de la gente.

Entre las voraces olas de las horas pico y

la llegada del bus

cuando la gente se aglomera para entrar,

en todas esas ocasiones destacabas,

tu pelo,

tus ojos firmes a pesar de tu cara de niña.

Un halo de colores claros

 similares a la plata irradiaban tu andar.

 Me asombraste.

 y no es que fuera algo repentino y explosivo,

no.

Fue algo más bien constante.

como un veneno coagulaste mi atención.

Con esos fríos ojos que buscaban mi aceptación

cavaste tu camino hasta mí.

Curioso pero cierto

ante la vista de los demás

 soy un insecto.

Para mí la gente no es más que un cúmulo de masa grisácea

poco agradable a la vista,

tú,

eras exactamente eso.

Te veía por encima de mi pedestal de indiferencia

 y cada vez que compartimos estancia me molestaba

que refutaras mis palabras y te burlaras de mí,

pero como una suave chispa

fuiste creciendo y empecé a pasármelo mejor junto a ti

tu presencia pasó de oscura a una cegadora luminiscencia.

Ahora en las noches en que disfruto de mi amargura

tu dulce recuerdo hace que sonría y lo odio.

No te quiero decir nada de esto

pero algún día lo diré ¿sabes?

Te diré…

                                                          Con todo mi odio…

                                                                                                                              Que te quiero.

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