Guadalupe
La última vez
La última vez que te vi, tú no eras tú y yo no era yo. Éramos dos seres rodeados de nada, ante un camino inexplorado y confuso. Todo estaba nublado y tan silencioso que daba miedo. Me decidí a hablarte, pero no pude, ¿te acuerdas? Quise decirte tantas cosas… me desperté.
El sol comenzaba a calentar y el cielo no definía su color. Era un día hermoso. Ruido, gente y niños en la calle. Nos miramos por un momento, entendimos qué sucedería. Yo me quedé en el día, me dejé contagiar de los niños y sus risas juguetonas. Tú, te alejaste, dejaste que te envolvieran las sombras. Te sentí antes de que caminaras con la vista gacha. Contigo se marchó la oscuridad.
Amanecer
Hueles a madera, a saL, a fruta cítrica. A veces hueles a carne cruda a mentira. Sobre todo me gusta cuando hueles a café, a mirada amanecida a saliva espesa recién levantada.
Olor a sal
Sudor y niebla, como perla se desliza lisonjera protegida por las tenues sombras, la tibia fuerza de una noche…, ¡de guerra!
Juego
A ella le gusta estar afuera, a él esconderse. Un día se metió en su cabeza y de ahí ya no salió más. Así van amándose por el mundo. Ella ríe de sus chistes los demás, no saben que pensar. Los otros se burlan de ellos, ella y él se ríen de los demás porque no entienden ese amor mental
Noches
En esas noches eternas donde las voces del pensamiento aturden y los ojos danzan inquietos adivinado las sombras, en esas noches donde el silencio se oye y un llanto mudo apaga con su sal la llama del amor que se creía conquistado, justo ahí en medio de todo ese ruido, te recuerdo.
En cambio en las noches donde la vida se abre paso en cada espasmo, donde los olores se entremezclan y se confunden, esas noches de siluetas traviesas y azules, donde no hay abismos ni tiempo, te olvido.
