PALABRA INCÓGNITA

Palabra Incógnita

Jaime Cesar

De los llanos venezolanos. Jaime es Licenciado en Geoquímica de la Universidad Central de Venezuela y Dr. en geoquímica orgánica de Curtin University, Australia.

Aunque científico de profesión, Jaime también ha sido cercano a las artes, integrando diferentes agrupaciones de folklore venezolano y géneros latinoamericanos en Venezuela y Canadá. Por su interés en la música, se ha formado en técnica vocal e interpretación.

Jaime es autor publicado en inglés en diversas revistas de contenido científico. Sin embargo, ha coqueteado con la escritura creativa en Castellano desde siempre, como un hobby personal. Este año ha publicado su primer libro titulado “Noches de uvas que han fermentado” donde cuenta su experiencia de descubrimiento del mundo y de sí mismo.

“Mi romance con las letras probablemente tiene que ver con mi padre; él tiene un verbo maravilloso para la poesía. Escribir ha sido espontáneo, ha nacido de mi necesidad de ser feliz. Es mi mejor espacio para exponerme vulnerable y honestamente en palabras”.

Recientemente Jaime ha iniciado un posgrado en Narrativa por la Universidad Católica Andrés Bello, así que esperamos nuevos proyectos suyos. Para esta entrega parte de su producción inédita:

Sácame de aquí

Jaime César

Enamórame lejos de tanto ruido, lejos de tanta algarabía por patógenos que pueblan pulmones, ¡sácame de aquí! Pongamos mi dolor en alquiler, rentémoslo hasta que me lo confisquen los años. Quiéreme tanto hasta que se me olvide que una vez sufrí, que una vez dejé corazón y medio en los que comparten mi sangre y que no pude rescatar. Invéntame la vida para la que nací.

 Vamos a llenarnos de nuevas lágrimas, unas que sean desmemoriadas, que sepan a agua dulce y que no se sequen en las mejillas sino en mis labios cuando los beses.

En una semana todas las hojas se pondrán amarillas, acércate una tarde de esas y sácame de aquí. Dame nuevas razones para escribirle al amor porque en estos días no estoy enamorado.  Por más que escuche canciones de Pandora, no hay emociones en mi corazón que me hagan sonrojar; no hay una ilusión que me despierte en las mañanas; no existe una carta esperando ser escrita. Estoy aburridamente vacío, escaso de glóbulos rojos, sin olfato para las flores, sin gusto para los besos, y sobretodo sin tacto para pieles que me hagan temblar en una o más noches.

Después de unos días habrá regresado el invierno, acércate una noche de esas, y sácame de aquí.

¿Siento?

Jaime César

Que alguien me diga si el amor también se vive como escoger una torta de la vitrina de los postres, o si las mariposas tienen que estar revoloteando todo el tiempo. Ahora mismo más de un par de ojos me observan con interés, se acercan buscando un beso, pero no siento nada que pase de un poco de ternura y estímulo corporal. No me han volteado el mundo, no me sudan las manos ni se me enreda la lengua, no secuestran mi pensamiento por veinticinco horas.

¿Es posible enamorarse de una forma distinta a mi enamoramiento de los quince?

¿Es posible que la compañía desnuda sea otro lenguaje del amor?

¿Acaso no debo decir que estoy loco por ti, que he perdido la cabeza?

Avísame si se trata de esperar varias noches para poder sentirlo, y de meses para decirlo. Avísame si de grande se ama diferente, si es normal que quiera llevarte a ver las estrellas

pero a la mañana siguiente no me importe tu desvelo.

Aunque aclame un beso de los tuyos, sigo esperando que tu respiración a milímetros de mis labios me haga temblar, sigo esperando querer volver a ellos con afán escandaloso.

Y tú, ¿qué sientes?

¿Aguardas como yo, o ya me amas con locura?

¿Me voy, o me quedo? ¿Ensayo sentir, o siento?

Trina Malpica

Nace en Caracas, Venezuela y actualmente reside en la ciudad de Santo Domingo, República Dominicana.

Su infancia estuvo rodeada de libros, bajo la contagiosa actitud de una madre amante de la cultura y las letras, aprendió a leer convencionalmente desde los tres años y a partir de ese primer encuentro con la palabra, leer y escribir se convirtieron en hilos conductores de su existencia. 

Es Licenciada en Educación, egresada de la Universidad de Carabobo, Valencia. Tiene una Maestría en Ciencias de la Educación, Mención Lectura y Escritura. Especialista en procesos del lenguaje. 

Escritora de Literatura Infantil y juvenil, cuentacuentos y promotora de lectura. Se desempeña como profesora en diferentes niveles educativos, es tallerista, asesora educativa y ponente en diversos eventos literarios del país con divulgación en revistas digitales e impresas de corte nacional e internacional.

Algunas publicaciones: 

. Columna semanal Escuela Viva, revista del Domingo, Noti Tarde.

. Antología de Lápiz labial, Casa de las letras. Fundación CELARG. 

. Sueños de la montaña, Monte Ávila editores.

. Memorias del Encuentro Internacional de Literatura Infantil y Juvenil Fundación La Letra Voladora. 

Entre otras.

Plancton o la noche que el mar brilló

´´ ¿Conoces ese lugar entre el sueño y el despertar, el lugar donde todavía puedes recordar los sueños? Ahí es donde siempre te amaré, donde te estaré esperando.´´ Peter Pan  

 

Trina Malpica

   El plancton, es la bioluminiscencia creada por un alga microscópica  llamada ´´noctiluque´´ Cuando es agitada y como un mecanismo de defensa ante un posible crustáceo se hace luminosa y en algunos casos espectacularmente luminosa…

   La noche que el mar brilló fue  ¡Espectacularmente luminosa! Corría el año 2005 y estábamos de vacaciones en la isla de Margarita, Venezuela.  Unos amigos, entre ellos un loco DJ holandés nos invitaron a una de las playas más hermosa de la isla ¨Punta Arenas¨ una imponente quimera azul dibujada en la orillita del mapa, allí en  medio del Mar Caribe. Fue en el mes de septiembre bajo un mágico sol que nos invitó a jugar con él, nos llenó de buena vibra y se despidió de nosotros con un alucinante atardecer.

   Al parecer la naturaleza quería seguir siendo buena  y como si no fuera suficiente el mágico día que acabábamos de experimentar,  nos regaló la más dorada de las noches y una de las experiencias  más increíbles que alguien haya vivido, de esas memorias imposibles de olvidar que se tejen en el imaginario y al recordarlas nos conducen  a la sonrisa, junto a esa sensación de poderosos dioses, que alguna vez en la vida fueron tocados por la fortuna.

    Sentados en la arena nos dio la noche cantando y contando historias, prácticamente solo estábamos nosotros en la playa, de hecho si mi memoria no falla, solo estábamos nosotros. De pronto uno de los amigos se levanta, me toma de la mano y me dice: Ven vamos al mar, vamos todos. Yo por un desagradable  episodio que había tenido con un ´´agua mala´´ (Medusa) en la Bahía de  Patanemo era muy resistente a meterme en el mar durante la noche, me negué hacerlo, alegando que yo tomaría las fotos, hasta que un amigo llamado Salensky, miró a Efra y le dijo: Tienes que lograr que ella entre  al agua, por favor, métanse en el agua con nosotros.

Ante tanta insistencia y para no quedar como la aguafiestas del grupo, tomé la mano de Efra y entramos al mar, lo que pasó a continuación es lo más impresionante y hermoso que haya visto jamás: Nuestros cuerpos se volvieron dorados, miles de chispas bailaban a nuestro alrededor convirtiendo la playa en el espejo de la estrellada noche que nos arropaba. Salensky brincaba chapoteando agua sobre nosotros  mientras gritaba es ¡Plancton! ¡Plancton!

   Una euforia colectiva se apoderó de nosotros y saltábamos como locos gritando ¡Plancton, Plancton, Plancton! Mientras más vigorosamente  nos movíamos más dorada se volvía el agua. En uno de los saltos caí sobre Efra y le dije con la sonrisa más gigante del universo:

— ¡Qué bueno que decidí entrar al agua! ¿Es hermoso, verdad?

Me miró con los ojos llenos de todito el sol que se acababa de ocultar y me dijo:

– Son hadas, las mandé a traer todas para ti, pero sigamos fingiendo que es Plancton

    Quien me conoce sabe que me fascinan las hadas y que escuchar toda esa poesía de la boca de mi Efra me hizo volar de amor… Solo pude colgarme a su cuello con el firme deseo de que este hombre me amara toda la vida,  de esa manera mágica, absoluta.

    Y debe haber funcionado el deseo formulado a las hadas, porque mientras él vivió yo fui la mujer más amada de todos los tiempos.  Algunos años después volví a invocar a las hadas y conjuré su vida, les imploré que nos ayudaran a superar el terrible diagnóstico, durante mucho tiempo ese fue el más auténtico de mis deseos, sin embargo,  esa triste tarde de mayo, las hadas no bailaron junto a nosotros, probablemente brillaban en otro mar, lejos…

     Tras muchas lunas de lucha contra la leucemia, mi Efra, el Efra de esta historia dejó de respirar en mis brazos. Ese deseo no cumplido es lo más nefasto que me ha pasado,  pero hoy puedo agradecer todas las memorias a su lado, toda la magia que le puso a mi imaginario y esos momentos de cuento que al describirlos solo me hacen sentir la más privilegiada, afortunada por tenerlo, por vivirlo, por caminar de la mano con ese amor bueno y de tantos colores que hasta el dorado llevaba dentro en su corazón de oro.

Efra, el Efra de esta historia, que ahora luego de leerla también es un poco tuya, era de esas personas hechas de fábula, de luminiscencia implacable, sus chispas se mantienen intactas en el recuerdo de quienes lo conocimos. Así como en mí esa noche en que el mar brilló para nosotros.

2 comentarios en “Palabra Incógnita

  1. Yo también fui testigo de ese amor dorado y lleno del brillante color de las hadas…. un gran abrazo amiga y gracias por contagiar nuevamente con tu magia

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