NUEVA PALABRA

Kimba

Miguelino

Veo aquellas fotos de antaño y su mala calidad y me indigna que no plasmen lo cálido de su mirada y sus graciosas orejas con  aquellos picos.

Veo la vida que pasó en esas perlas negras y me pregunto si habré hecho bien, si de verdad me habré esforzado por merecer aquel amor incondicional que a  mi memoria llega cuando hablo de ella.

La miro, recuerdo y sonrío y no una de mis sonrisas practicadas, no, la original. Aquella que puse cuando en una caja de cartón me entregaron mi primer amor: a mi perra kimba, dueña y ama del suelo y fiel guardiana de mis alegrías y desventuras.

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