NUEVA PALABRA

Asfalto quemado

Miguelino

Puedo decir con emoción que los minutos transcurridos  fueron los más dulces que he vivido en mis cortos veintiún años. El momento en el que escuché chirriar los neumáticos contra el asfalto, el rugir del motor, el olor a caucho quemado, precioso instante. Estúpido vicio que quiere apoderarse de mí.

Mi auto se volvió una extensión de mi inmadurez, culpa de esos malditos  videojuegos en los que he llegado a ser tan bueno corriendo. ¡Qué bien se siente escucharte motor!  Tu fuerte sonido se ha vuelto un arrullo. Admiro a quienes tienen la valentía de dedicarse al oficio de corredor.  Para mí después de aquel día, después de ese momento tan emocionante no ha sido más que un anhelo.

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