PALABRA INCÓGNITA

Ana Cecilia Campos Zavarce

psicanacampos@gmail.com

0424 4430879 / 0412 8304266

Psicóloga (UCAB, 1980), Especialista y Magistrer en Andragogía (URU 1991 y 1997). Doctora en Ciencias Sociales, Salud y Sociedad (UC, 2009).  Psicoterapeuta con formación en Terapia Gestalt en el Instituto Venezolano de Gestalt (1981-1985); Psicodrama con la Dra. Nikza Fernandez (1984-85); Programación Neurolingüística con el Dr. Vicente Lozada (1985-86); Comunicación y Terapia Familiar en la Asociación Venezolana de Orientación Familiar y Social (1986-1988). Medicina Tradicional China, niveles I, II, III, Convenio Escuela Neijing-Universidad de Carabobo (2002 – 2005). Practitioner EMDR Nivel II (EMDRIA 2010-2012). 

Profesora Titular Jubilada de la Universidad de Carabobo. Ha dictado Seminarios de Investigación en Postgrado, fue Jefe de Cátedra de Desarrollo Personal en FACE-UC. Fue Coordinadora de la Comisión de Fomento de la Investigación del CDCH-UC y de Investigación Constructiva. Coautora del diseño curricular de la Licenciatura en Psicología para la FCS-UC.

“Mi relación con la lectura y la escritura es la vida; el acompañamiento (como profesora universitaria), a las alumnas de Educación Inicial en la adquisición de estrategias educativas en el proceso de lectura de los niños; el ser testigo de los textos literarios de otros seres”.

Ha publicado en la revista Brevirus y en el blog HOJA ZEN donde también participa como correctora. Esta es su primera colaboración con Palabra Infinita.

Acecho

Una nube de peligro

flota sobre mi cabeza

sin saber de dónde

ni cómo

sólo intuición

sensaciones

sin certeza

hace que un domingo

el gris sea la tarde.

Otoño      

Una espina no pasa inadvertida

cuando las hojas consiguen reposo

allí está, al acecho,

el pie desnudo recibe al sol

y la bordea

Lamento

Lamento

este no tener patria porque no comulgo rojo,

ni suelo firme

¿dónde apoyarme en la confianza de la certeza?

Es un lamento que se escuda en la queja o en la denuncia.

Un lamento que a veces hace añicos las voluntades.

Un lamento que destierra los horizontes.

Sin luz

No hay luz

no puedo leer entonces.

Busco la pequeña lámpara.

.

Las hojas del libro de Lao-Tse

cubren mi rostro,

los poemas la apagan

de una buena vez. 

Universidades

Los únicos seres

que habitan a multitudes estos pasillos

son las hojas secas sobre el polvo.

.

Las aulas vacías y los gritos en silencio

les acompañan

Sonrisa

Una sonrisa es

el desencadenante del mundo

.

Una sonrisa requiere de luz,

el fuego que activa el corazón

para el amor y la alegría

.

Una sonrisa puede ser huida, ausencia, exilio.

Una sonrisa está presente

En la más absoluta soledad

.

Santos Abreu Olivero. Venezolano. Abogado retirado. Se refiere a la lectura como una forma de viajar y aprender. Escribe desde su juventud, como una manera de drenar y ordenar sus pensamientos. La escritura siempre ha sido un hobbie. Esta es la segunda colaboración  para este blog

Inconstancias

Santos Abreu Olivero

Déjenme que me embriague con gotas de champaña

y que corra mi vida entre cristal bohemio;

mil fantasmagorías correrán a mi encuentro

y trémula ha de alzarse la voz en mi garganta.

.

Seré un anacoreta que viva entre los ríos

cantando con las ninfas y los silfos

O vaya caminando sobre sendas de espinas

Que me destrocen todo, y provoquen mi risa

.

Me iré con las gaviotas volando tras las nubes

o con águilas blancas a tramontar alturas

o tal vez seré viento poderoso, que ruja

desgajando los árboles y arrasando llanuras

.

Dormiré sobre ondas impetuosas y azules;

descenderé hasta el seno del abismo profundo

Y he de echarme entre perlas, y entre rojos corales

donde quizás me quede, cual si fuese un refugio

.

cuando hayan tempestades, he de volverme trueno

y pasaré trotando por sobre los relámpagos

dejaré caer voces que hagan temblar la tierra

afirmando mis plantas sobre el monte más alto.

.

E iré a hablar con los dioses

Y libaré con ellos;

Puede ser que desmaye, de fatiga, en los cielos

Y entonces me aposente cerca de algún lucero

.

Extrañas melodías deleitarán mi alma

Y habré de tener hambre y habré de tener frío

Me acurrucaré entonces junto a los hombres tímidos

y han de llorar mis ojos lágrimas de champaña

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