PALABRA SECRETA

Inevitable

Guadalupe

Para mi querida sobrina ahijada.

En un intento de dar consuelo

 a esa ausencia tan grande…

Hoy es un día extraño. Me he levantado recordando a papá. Mi almohada está húmeda, creo que estuve llorando. Tengo que alistarme ya va a ser hora de salir de casa. Mientras me visto y arreglo mi cabello; recuerdo. Ahora me doy cuenta, soñé con él. Le pregunté por qué pero no me habló. Sonreía como siempre, como cuando me agarraba de la mano para pasar frente a la casa de los gatos, como cuando cantaba la canción que había inventado a la dueña. Su sonrisa me persigue mientras termino de vestirme. No tengo tiempo de esto ahora pero no puedo dejar de hacerlo, recuerdo cuando  hacíamos competencias a ver quién llegaba primero a la casa de la abuela y yo era la ganadora indiscutible, qué feliz se veía cada vez que hacíamos eso. En el sueño sonreía, como cuando de improviso me decía que lo acompañara a hacer algo importante y resulta que me llevaba a tomar helados. Arrugo la frente porque a pesar de que recuerdo que yo también sonreía ante todos esos detalles, ahora no es así. Todo esto me ha puesto triste y su sonrisa en vez de darme alegría me da rabia.

 ¿Por qué sonríes?

¿Qué puede darte risa?

No estás aquí conmigo, te extraño y quiero que hagamos todo como antes y no tengo eso, solo este tonto sueño que se repite, este tonto sueño donde sonríes. ¡Te odio!

Seco mis lágrimas antes de salir del cuarto, le digo a mi mamá que ya es hora de irnos y ella se apresura a montar unas arepas. Mi cabeza sigue dando vueltas en lo mismo… no sé por qué sonríes si no estás aquí conmigo.

**

El día ha sido muy largo y aún me faltan unas tareas por hacer. Al entrar en casa  pienso en papá, en sus dientes blancos y perfectos, en su cara morena y redonda, a veces mi mamá comenta que mi hermano tiene la misma contextura de papá a esa edad y que hasta se mueve igual. Yo no quiero olvidar cada detalle de su cara, no quiero.  Le pido disculpas por decirle que lo odiaba, porque no es así. La verdad es que lo amo…

¡Te amo, papá!

Ojalá pudieras escucharme, ojalá puedas perdonarme por eso que dije…

El espejo hace que me detenga a mirarme. Mi cara es como un reflejo de mi padre pero en versión delgada y femenina. Tengo la forma de sus labios, la forma de su cara enmarcada por una mata de pelo azabache que me llega a los hombros. Mis ojos, al igual que los suyos, se esconden tras unas gafas, las de él tenían una montura pequeña y eran de color negro, las mías son rosadas,  fui a comprarlas con él…

“Quiero que sigas presente en mi vida, pero no sé cómo hacer eso” hoy me he sentido triste, me siento un poco estúpida, porque cada vez que pienso en él quiero llorar.

Barro el cuarto con la mirada. En la cama está tirado como al descuido mi ejemplar de Sinsajo, hoy no estoy ansiosa por leer porque aún debo hacer la tarea y no tengo ganas porque sigo pensando en él…

Casi en forma automática hago algo que tengo tiempo sin hacer. Busco en su Instagram algunas fotos. A menudo aparezco yo en ellas pero no me importan esas, quiero verlo a él. Encuentro una donde estamos los dos, creo que es en el estadium, fuimos a ver el juego de Magallanes. Miramos fijamente la cámara y él sonríe, los dos llevamos gafas. Voy revisando la cuenta y encuentro otra fotografía, por la decoración debe ser diciembre. Estamos de pie yo lo abrazo y el hace lo mismo. Ahí está tu cara papá, te ves tan sereno, tan contento.

—Papi, papi… —digo en voz alta mientras miro la imagen en mi celular— quiero tanto hablarte y que me respondas…

Otra vez siento una rabia subiéndome por el cuerpo como un ejército de hormigas. Me fijo que hay dos comentarios, nunca antes me había interesado leer nada de eso, pero siento una curiosidad inusual así que los abro, bla, bla, bla no me importa quién le escribió algo sobre mí y de pronto…

“Las hijas son lo más grande y el cariño más hermoso (…) Mi hija es una bendición de Dios”

Entonces abro otro comentario en la foto donde los dos miramos de cerca a la cámara con nuestras gafas…

“Con mi amada hija”

Mientras leo su voz repica en mi mente. Aprieto el teléfono contra mi pecho. Ya no puedo sentir rabia, doy un besito a la foto, me has hablado, no te veo pero puedo sentirte, es inevitable,  tu recuerdo me hace sonreír.

Deja un comentario