PALABRA INCÓGNITA

Dulce compañía

Ana Lucía Herrera González

Nació en Soledad Estado Anzoátegui. Cursó estudios en la Universidad de Carabobo obteniendo el título de Licenciada en Educación, mención Educación Inicial y Primera Etapa de Educación Básica. Ejerce como docente, pero desde pequeña tiene inclinación por la escritura. Con respecto a esto declara: “Escribir es el paseo de mi alma a veces perdida en medio de insólitas tempestades, pero encuentra la paz en las delicadas hojas de los libros y se pierde en las mudas palabras de la imaginación”. Algunas publicaciones:

  • Revista Educación en Valores-Año2/vol.2/Nº4 Valencia, Julio-diciembre 2005 Cátedra Rectoral Educación en Valores. Ensayo “Valencia y sus valores”.
  • Fundación Paso a Paso revista electrónica. http:/www.pasoapaso.com 2005 Artículo “La integración escolar- Mito o realidad”
  • UNICEF Revista electrónica Cuento: una nueva oportunidad http:/www.unicef.org.co/cuentos.htm 2005. Esta es su segunda  colaboración para el blog.

Dulce compañía

Ana Lucía Herrera

Ese día lluvioso notaba en medio de la soledad las blancas paredes de esta enorme habitación, recostada en la cama con una privilegiada posición, podía mirar el enorme mándala que formaba una hermosa flor con detalles violetas y fucsia, que pintaste cuando recién nos mudamos, a este lugar.

Cada rincón iluminado con el suave resplandor de una luz tenue que brotaba de aquella lámpara verde humanizada con una cara feliz y un lazo rosa en forma de cactus, y como siempre inerte encima de la mesa de noche, me recordaba lo mucho que habíamos crecido y lo lejos que estábamos de casa.

El juego de cama celeste que nos regaló mamá contrastaba perfectamente con las cortinas, que ocultaban un enorme ventanal, desde ahí podíamos mirar las nubes almidonadas que adornaban el cielo o la lluvia empañando suavemente el cristal.

La verdad no me quejo es más bien añoranza, por los días en los que podía mirarte durante horas tumbada en el piso desgastado de madera del balcón dando vida a lienzos desteñidos con alegres colores.

En el fondo sé que las relaciones son complejas, la nuestra no sería la excepción.

Sé que me aprecias y sientes gran cariño por mí, lo sé por la forma en la que me abrazas cuando duermes, o por la forma en la que suspiras cuando vemos una película. He secado tus lágrimas y he sido una fiel compañera durante largas noches de insomnio, sé que no tengo plumas de ganso ni el mejor vestido me recubre, pero en medio de todo eso disfrutas de mi compañía.

Recuerdo que un día llegaste muy enojada, te sentaste en el piso a llorar junto a tu cama, supuse que tenía que ver con el tema que discutimos la noche anterior, ya no volverías a ver a ese chico y por eso estabas tan confundida, necesitabas un fuerte abrazo.

Te llamé miles de veces, hasta que al fin recordaste que siempre estoy contigo, me abrazaste con fuerza y lloraste hasta quedarte dormida.

Tenemos miles de anécdotas juntas, y aunque en algunos momentos exista un sutil silencio entre nosotras siempre seré tu mejor amiga.

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