PALABRA SECRETA

Ocurrencia circunstancial

Guadalupe

Era tarde. Se había entretenido casi toda la noche en una acometida sexual interminable. Se levantó del nido revuelto en que estaba convertida su cama después de besar la espalda masculina ahora quieta. Al alejarse pudo escuchar los leves ronquidos de la bestia en reposo. Sonrió.

Comenzó a bañarse con pereza. Pensaba en todo y en nada  mientras el hombre de la radio informaba que la tasa de desempleo del país había disminuido en un porcentaje que  le provocó mucha risa, ella era una desempleada, pero como era muy optimista se decía a sí misma que su trabajo era ese: buscar trabajo. Cerró los ojos y dejó que corrieran por todo su cuerpo unas frías gotas de agua. Intentó dar unos pasos de baile al ritmo de la canción que se escuchaba en la radio y  un poco de champú  cayó en su cara. ¡Qué contrariedad! Pensó, sus hermosos ojos ambarinos habían comenzado a escocerle por el efecto del químico. Trató de limpiarlos con agua pero se sintió peor, no podía abrirlos, buscó a tientas sobre el tanque del excusado algo con que frotarse, la invadía la desesperación. Finalmente pudo salir de la ducha con el largo cabello pegado a su espalda  y los ojos enrojecidos, casi amoratados de tanto frotarlos. Cuando miró el excusado se sintió fatal había tirado sin querer la última panty que le quedaba limpia, el pequeño pedazo de tela flotaba como diciendo adiós en el remolino de agua

“¡pero qué vergüenza! ¡Ahora tendría que llamar al plomero para que destapara la bendita poceta! y ni hablar de las pantaletas, tendría que vestirse así…  luego pensó con un poco de picardía mientras se miraba el ojo irritado en el espejo, “bueno de todos modos ya son casi las diez, es tarde para salir”. Mejor llamar de una vez al plomero, solía ser rápido y muy eficiente al destapar tubos, eso ya lo había averiguado hacía bastante tiempo.

Escuchó la puerta de la calle cerrarse suavemente, aún con la toalla alrededor de su cuerpo, solicitó el servicio y pensó que bastaba con un pequeño vestido para esperar a que el hombre hiciera su trabajo, en cuanto a la búsqueda de empleo, no tenía caso, era más importante destapar la cañería, una sonrisa pensativa invadió su cara… mañana, mañana se ocuparía de buscar alguna otra cosa para lo que fuera buena.

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