Todavía recuerdo un día en específico, la familia reunida y gran algarabía. Había por allí una pequeña mesa de billar, me provocó jugar y cuando él me vio se unió al juego. Al principio me dejó ganar, lo recuerdo y me causa mucha gracia
— Ja,ja, ja, ja —Me produce una carcajada
Es que después de verme con cara de felicidad empezó lo bueno. Aquella paliza jamás se me borrará de la memoria, como buen profesor que era entre risas y a pesar de mi poco espíritu deportivo, Dioscoro me explicaba lo que hacía y de regalo me jodía en el juego.
Pasado un buen rato aquella risa burlona cada vez que su tiro salía bien en vez de molestarme me llenaba de diversión, podía verse cuanto le gustaba ese juego, a mí después de ese día también me gustó cada vez más.
