Lo que leerán a continuación son algunos extractos de la autobiografía de Dioscoro Monasterios. Fue realizada hace algunos años atrás con la idea de que quedaran plasmados algunos aspectos de su vida para que sus nietos pudieran conocerlo cuando él ya no transitara por este mundo. La publicación de estos extractos fue autorizada por su hija y es un homenaje a quien en vida fuera nuestro artista digital y gran colaborador en este blog y su concepto.
Los Caminos del Destino
Dioscoro Monasterios †
Autobiografía (Extracto)
Mi nombre es Dioscoro José Monasterios Nací en Valencia, estado Carabobo en la popular parroquia llamada La Pastora, un veinticuatro de marzo de mil novecientos cuarenta y nueve, por decisión de mi madre pues sus hermanos médicos le prestarían el apoyo que necesitaba para mi venida al mundo. Luego nos trasladamos a vivir a la Vela de Coro, un pueblito pequeño del estado Falcón, en una modesta casa construida por mi abuelo Antonio Monasterios, frente al grupo escolar del pueblo. Mi madre María Teresa de Monasterios se dedicaba al hogar y mi padre Dioscoro Antonio Monasterios trabajaba como conductor de autobuses.
Mi familia era numerosa, pues mi madre tuvo seis hijos. La primera, Maritza, fue adoptada por el temor de mis padres a que mi madre no pudiera embarazarse, luego nació Carmen, un tiempo después nací yo y mis hermanos Héctor Rafael, Hordener y Casta.
Mamá era la hija mayor de Inocencio Amaya y Carmen de León quién era doméstica en el hogar de Inocencio. Eran personas de pueblo con mentalidades distintas a las de hoy en día. Mi abuelo era comerciante, dueño de una bodega de la época.
Papá era hijo de Antonio Monasterios y Carmen Cuaro, mis abuelos paternos. Ellos además tuvieron a Aquiles, Efrain, Lila, Tita, Carmen Guadalupe Carmen y Teofilo.
Luego de un tiempo regresé a Valencia para estudiar. Mi vida transcurrió tranquila y sosegada en la casa de mi abuela materna ubicada en La Pastora. Era una casa muy amplia y construida a la usanza española, con muchos árboles y espacio suficiente para no aburrirse. Tenía un cuarto amplio con suficiente lugar para mis inquietudes de juventud. Una persona que merece mención especial en esta época de mi vida es mi abuela adoptiva Josefa Guerire a quién llamábamos cariñosamente Fita. Ella vivía con nosotros en la referida casa.
El amor y nuevos retos
Los caminos en la vida de un hombre deben iniciarse con un acontecimiento que lo cambie todo. El encuentro con una mujer puede ser ese acontecimiento y su vida quedará marcada y muchas de sus decisiones tomarán un rumbo, un destino.
Cuando dos personas se conocen es importante que se sientan en sintonía y que se acepten a primera vista para proseguir en una relación de búsqueda valores comunes entre ambos. Más sin embargo, es poco importante su fecha de nacimiento que por lo general se investiga posteriormente. En mi caso ¡Ambos habíamos nacido el mismo día! Y nuestras madres también, quizá esta casualidad dio a nuestra relación en sentido favorable.
Mi novia, Thais Rubio, se desempeñaba como maestra de preescolar y su sueldo era muy bajo comparativamente con el sueldo de otras profesiones, pero esto de ninguna manera impidió que asumiéramos muchos retos y lográramos nuestras metas personales.
Mientras éramos novios observamos la construcción de un edificio para apartamentos prefabricados cerca de su casa y decidimos acercarnos para saber cómo eran, nos gustó y decidimos comprar para asegurarnos una vivienda. Llegar a acuerdos como pareja era muy fácil para nosotros y aprendimos a tomar decisiones como ésta a lo largo de toda nuestra vida familiar, factor clave para nuestro desarrollo futuro. El apoyo económico de mi futura suegra fue esencial en este primer logro y se convertiría en la base para una convivencia futura.
En esa época, yo todavía no estaba graduado, pero me comprometí económicamente a asumir la responsabilidad del pago de las cuotas mensuales con el banco financista que nos hizo el préstamo. Así lo hice y todo nos salió bien.
Mi matrimonio
Cuando decidimos casarnos hicimos una fiesta muy íntima. Repartimos invitaciones para cada uno de nuestros familiares. Aproximadamente 50 personas asistieron a nuestra unión.
Nuestra boda fue muy sencilla y planificada, tuvo lugar en la casa de la abuela de mi esposa. De esta manera iniciamos una vida familiar.
Los regalos se convirtieron en cómicas sorpresas que nos hicieron reír mucho. Resultó que la mayoría de los invitados nos obsequiaron enseres repetidos: ¡Alrededor de ocho ollas y ningún plato! Así que tuvimos que ir nosotros mismos a comprar platos y cubiertos para nuestra primera comida en el hogar. Por eso, hoy por hoy estoy de acuerdo con las listas de regalos.
No necesitamos viajar, como se acostumbra en la luna de miel. Éramos los flamantes propietarios de un apartamento con todas las comodidades: muebles, cocina, baño y viajar nos parecía un gasto innecesario.
Mi pasión por el dibujo
Cuando estudiaba bachillerato el sacerdote Ponciera, docente del colegio Don Bosco, inculcó en mi persona el aprecio por el arte. Años después cuando visité a Madrid para supervisar a mis hijas en sus estudios y saber cómo vivían, me dediqué a visitar museos y salones de bowling. Ahí despertó de nuevo mi deseo de pintar aunque conocía poco sobre la pintura. Dediqué tiempo a documentarme desde el punto de vista teórico. Empecé a realizar pinturas inspiradas en cuadros de Van Gogh y otros pintores que admiraba como Leonid Afremov. A pesar de mi bajo nivel considero que los resultados eran satisfactorios, pues experimentaba con el color y las formas y esto me llenaba de satisfacción.
Mi esposa me regaló una Tablet por mi cumpleaños y allí descubrí algo muy interesante: un software de pinturas, empecé a utilizarlo y he tenido un muy buen progreso. Hago buen uso del color y las técnicas y abrí una cuenta en Instagram para mostrar mis obras. A juicio de mis seguidores me quedan muy bien.
Al principio las imprimía y las regalaba a mis familiares, pero ahora por lo caro de las Impresiones solo las muestro por Instagram.
Esta pasión al mismo tiempo entretenimiento ha ocupado lugar preponderante en estos últimos años de mi vida, y lo que más me gusta es que realizar esta actividad me ha dado la posibilidad de expresar mis ideas a través de la pintura y compartir con amigos esta gran pasión.

