PALABRA SECRETA

Palabra Secreta

Guadalupe

Paciente

Confía en que pronto será su turno. Hoy quiere vivir un poco, mientras desde su asiento, en esa sala llena de ojos lagañosos, toca el lomo de ese gato rayado que, un día apareció por la ventana de la residencia, de los que ya no tienen más remedio que esperar.

Vaivén

A mi hermano

—¡Allá voy!

Gritaba y perseguía las olas.  Hasta que ellas espumosas y transparentes, fueron también por él.

Despedida

A mi padre

Desde que lo conocí admiré su capacidad de reír. Pero un  día su boca no se curvó más para dejar ver sus grandes y bonitos dientes. Pasaba el tiempo entre la tristeza de saberse vivo y una piquiña que no era de este mundo. Por las noches cuando lo acompañaba me decía que ya había conversado con Dios y estaba listo para “desintegrarse”. Cuando pensaba que no lo veía levantaba las manos sentado en la cama y decía:

—Ven, tú más que nadie sabes que ya está bueno…— la verdad es que no vino nadie, quien se marchó fue él. Y sabiendo que se iba se dejó afeitar, tomó la sopa que le hizo su esposa y bebió malta con nosotras. Ese lunes parecía que le costaba respirar pero él no decía nada. Solo me echó la bendición cuando se la pedí, solo tosió, cerró los ojos y perdió las fuerzas. Finalmente a minutos de haber entrado a su cuarto acompañada del ocaso y la oscuridad…, se despidió de mí con un suspiro.

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