NUEVA PALABRA

Musa fugaz

Miguelino

Otra vez me encuentro  en el suelo frío mirando el desabrido techo mientras la música de la televisión golpea mi sensación de vacío…

 Esa sensación que solo  embriagado consigo llenar. Increíble como la mente puede jugarnos tan mal y tan bien a la vez, tú llegaste de la nada e hiciste un desastre de mi cabeza. Diste mucha luz a mi vida y ahora  parece irreal que la habitación que compartíamos  sea un lugar tan oscuro  y que mi única compañía sea aquel cachorro que me hiciste recoger en medio de la carretera.

Fuiste un rayo de esperanza, una fuente de sabiduría y a la vez una completa estúpida. Gracias a ti comencé a creer más en mí y sé que me dejaste para que entendiera que estaba mejor sin ti.

¿No es así?

Por cierto, el cachorro te espera, yo ya no.

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