
Santos Abreu Olivero. Venezolano. Fue abogado y se desempeñó como Juez de Morón durante 30 años. Desde muy temprana edad mostró inclinación e interés por la lectura y más tarde por la escritura, ambos procesos le acompañaron a lo largo de su vida. Se refería a la lectura como una manera de viajar sin pasaporte, era aficionado a leer y comentar cuanto libro caía en sus manos. En cuanto a la escritura, gustaba de hacer análisis escritos de sus lecturas, también sus propias creaciones que luego guardaba para sí y mostraba con algo de precaución. Accedió durante los últimos años de su vida a compartir sus escritos para este blog y es por ello que en esta entrega le honramos con la publicación de dos sus poemas de más reciente data.
Tú
Santos Abreu O.
Ahora estoy pensando en ti, en tu mirada.
Si me encuentro sin tu ser, estoy muerto.
Sin tu boca, sin tus manos, sin tu aliento,
Sin el calor de tu cuerpo con m cuerpo.
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Sin tu vida, me despido de esta vida
Y me muero sin morir y estoy vivo sin vivir
Porque espero la caricia de tus besos y reclamo a tu clemencia, redención.
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Yo el esclavo, tu mi sueño.
Tú mi norte, tú me rigues, tú me ordenas.
Tuú me acoges, tú me echas.
Cual culpable impenitente, me declaro
A seguirte impreturbalble hasta mi muerte.
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Si eres edén, seré salvo.
Si eres infierno, tu réprobo
Si eres ángle, tu devoto
Si eres demonio, tu abyecto.
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Para mi bien, tú me exaltas,
Par mi mal me condenas.
Tu splicio me enternece,
Tu silencio me fulmina.
En tus llamas me consumo
Y de tus ardores resurjo.
.
Yo quisiera continuar
Escribiendo hasta lo eterno;
Pero mi vida no puedo;
Porque se agotan mis versos…
.
La trampa tendida
¡Qué linda la viera!
Cuerpo cimbreante, blonda cabellera
y boca entreabierta que a mí me sonriera.
cómo no adivertiera que así me tendiera
su trampa certera, la naturaleza.
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Y la tuve entera
¡Dios mío qué belleza!
Que tetas tan firmes
Que brazos, que piernas
Que fina cintura, que lindas caderas
Que nalgas tan tiernas
Pero, no creyera que allí me tendiera
Su trampa certera la naturaleza.
.
Pasaron los años…
Y hoy su boca fiera
Solamente expresa
Reclamos y quejas.
Porque no supiera que así me tendiera
Su trampa certera, la naturaleza.
.
Y a mí, quien me viera
De jovern garboso, de voz lisonjera, gallardo y airoso.
A viejo canoso, sin fuerza, siquiera.
Tembleque, enclenque, cascorro y gangoso.
Y ella tan ingenua, ni cuenta se diera que en sí le tendiera su trampa la naturaleza.
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¡Oh! ¡vida! sublime y hermosa quimera
Fugaz y aviesa. Veraz y embustera.
Yo también quisiera
Que alguien comprendiera
La trampa certera con que nos jodiera
La naturaleza.
