
Valencia, 1992,
Su formación inicia en la serenidad de San Joaquín Edo Carabobo, bajo el ala de una familia cálida y con inclinación sensibilidad hacia el arte de la música, de modo que el entorno fomentó el impulso a dedicar mucho tiempo a la recreación de la imagen, dibujar imágenes pop del momento, caricaturas de la tv, entre otras. Con el tiempo el interés cambió y dio paso a verdadera curiosidad por las ilustraciones de Da Vinci y Arturo Michelena. Desde chico sintió fascinación por la obra de arte ajena y en un intento de hacerlas parte de sí mismo se las apropiaba con afán de aprender a dibujar. La pintura hace su entrada una vez que inicia sus Escuela de Artes Plásticas Arturo Michelena y en la Universidad de Carabobo en el 2011 y de las cuales egresó en 2017.
A los 19 años su apetito insaciable por el dibujo y la pintura y el deseo de hacerlo mejor cada vez, hacen que incursione en proyectos murales, exposiciones, ferias de arte y concursos entre los que se encuentran: Los murales realizados en la Universidad de Carabobo auditorio Ninoska Maneiro, Pabellón DIGAE UC, los concursos de pintura Festival del Samán (2014), La figura y el lugar de la Escuela de artes plásticas Arturo Michelena (2011-2015), Salón de Arte Elsa Gramcko (2012-2013), Bienal Arturo Michelena (2017), Bienal Gabinete del Dibujo y la Estampa (2018), Salón Jóvenes con FIA (2019) entre otros, recibiendo el tercer galardón en este último. Igualmente en varias exposiciones colectivas entre ellas Emergentes, Valencia(2015), “Bleu, Blanc, Rouge”, Valencia (2015) Generación Emergente FILUC (2016), Desconfinemos al arte, Valencia (2020), Apertura Galería PlusArte (2021), Exposiciones individuales como Microcosmos, San Diego (2014), Apropiaciones, Valencia (2018), Memento Mori, Valencia (2019) y [Re]Conocimiento, Caracas (2021), además de exposiciones internacionales como Quorum: A Human Extravaganza en Miami – EEUU (2018) y Diálogos en Treviso, Salzano y Venecia – Italia (2016-2017), El camino de la Seda en Santa María Di Sala, Villa Farsetti – Italia (2019), así mismo he participado en subastas de arte a través de la Galería de arte Se Habla Arte, Venezuela (2020-2021) y AHFineArt Colombia (2020).
Su obra ha pasado por varias etapas de investigación sobre la apropiación de obras maestras, desde la incógnita de la identidad a través diálogos pictóricos en Microcosmos, transitando por la imagen revelada, estigmatizada y la decadencia en Memento Mori, hasta la Poética del horror en las cuales se ha ido diluyendo la imagen en la sensualidad del enigma y se traduce en una especie de poesía visual cual penumbra, vacío y horror latente y resonante de las obras de los grandes maestros clásicos y que encuentra su nexo con una Venezuela contemporánea.
HORROR CORPORIS
Aproximaciones a la imagen poética en el cuerpo del horror
Renzo Rivera
Oriundo de Valencia (Venezuela), Renzo Rivera es un artista que trabaja la imagen bajo la idea de lo identitario desde las apropiaciones o re-interpretaciones de las obras maestras del arte clásico, recurre con frecuencia al estudio pictórico de los maestros Arturo Michelena, Cristóbal Rojas, Herrera Toro, Diego de Velázquez, George De La Tour, Rembrandt, Veermer, Thomas Eakins, entre otros para generar conexiones desde sus obras con la investigación que va realizando, aunque sus primeras obras fueron trabajando sobre el proceso fotográfico de doble exposición desde la pintura, para este caso es el estudio de la imagen poética y el cuerpo del horror que está latente en las obras de los grandes maestros y su relación con el entorno donde se desenvuelve como persona, desdibujando los horizontes de la obra maestra, excusandola de su carga histórica por un encuentro con el misterio de la poesía.
La imagen poética
En todo recurso expresivo que ha labrado el hombre para explicar ( y explicarse) su contexto y su tiempo ha encontrado la posibilidad de habitar en ella la poesía, como un misterio, como algo inefable, algo que decanta el interés inmediato en lo incontenible, se trata del misterio que colinda entre el tiempo y espacio, estado de pasado a presente e inevitable presencia futura, la presencia del ente adimensional. Como fantasmas quizás, el misterio de lo ilimitado, lo infinito, lo eterno, lo inmortal.
La poesía es inalcanzable porque es inexplicable, busca en los canales de la poética los elementos que le son afines, precisos pero no exactos, en ese momento la obra “orfica” de la cual habla Casanueva llega al borde de su existencia, pues si revela el misterio que subyace en su esencia aniquilaría la obra, sin motivo aparente, en este punto la imagen es como un corno que grita la tremebunda noticia de la guerra, el temor es una sustancia que palpita con cada vibración del aire, y de pronto nos encontramos a merced de la muerte, no hay una anticipación al suceso, la circunstancia propone un juego indefinido en la balanza, la vida, la muerte, el ser y estar, no ser y no estar en la obra del Juicio Final de Miguel Angel Buonarroti. He aquí el misterio de la poesía, solo es relevante en cuanto a la presencia de una imagen poética que le es común.
El Cuerpo del Horror
El horror es una de las manifestaciones de miedo devenido en la relación indirecta con lo desconocido y anormal generalmente asociado con entes o sucesos, ficciones o realidades sensibles que trastornan la percepción del individuo, el horror a diferencia del terror no necesita presencia física de un cuerpo de miedo, no remite a lo grotesco, sin embargo, produce miedo porque su cuerpo es imaginario, se trata de la presencia, del misterio del ente en cuanto a no ser de las cosas físicas, lo no natural, en ello conocemos al fantasma que no vemos pero sin duda está al asecho, amenazando la existencia del hombre, como citar textualmente un fragmento del poema Ocaso familiar de Nicolás Suescún:
Aquí estamos,
durmiendo, hablando
y hasta contradiciendo a mamá,
mientras las moscas tapan
el sucio mantel sobre la mesa
y los fantasmas de la familia nos despiertan de noche,
con despiadadas intenciones de exterminio…
En este sentido, Renzo Rivera a través de sus pinturas Ocaso Familiar y Fantasma V, se aproxima a esta imagen poética al transmutar los personajes y el entorno en una estancia frívola y decadente, personajes que se desdibujan en el espacio donde la ingenuidad de los infantes se ve alterada por el pasado, la tragedia de la perdida y la distancia, la ausencia de las figuras que velan por su bienestar y la presencia de la memoria que afecta en detrimento del individuo.
En De Mortuis, el pintor nos muestra un jinete y su caballo fantasmal, que se detienen sobre un pantano de sangre a la luz de la luna, están detenidos en el tiempo como si de repente diera de cuenta sobre la presencia de un observador, un curioso invasor de su territorio, aunque se trata de un Libertador ecuestre de A. Michelena, la obra suscita un juego de identidad horroroso al que se somete la futura generación de Venezuela, una mutación que por desgracia está latente y sigue creciendo, como si las memorias de otros testigos palpitaran en el fango carmesí durante un nocturno perpetuo.
Noche Silente y Cazadores, por su lado coexiste dos figuras horrorosas, el fuego y los individuos fantasmales, con la atmósfera perturbadora, entre aires pesados y friolentos la amenaza de lo irreconocible y la posible desgracia de un incendio inesperado, ambos cuerpos de horror atentan contra la vitalidad y mientras el fantasma tremendo observa despiadadamente y obliga a guardar silencio al mismo tiempo sus secuaces van dar por hecho la obra de un infierno terrenal.
Sin embargo, en Parálisis de sueño un hombre se ve privado de la libertad durante una aparente pesadilla, la inamovilidad de su cuerpo sometido por el doppelganger remite a la angustia que muchas veces es ineludible, aquí la figura del horror son los sueños y la imposibilidad de controlarlos.





