Miguelino
He visto muchísimas cosas a través de los años y jamás había comprendido lo que representaba la depresión del inmigrante. La añoranza de la que hablan mis compatriotas, que se aferra a tus entrañas y te hace sentir tan ajeno a tu entorno, para mí, era mentira, no puedo decir que la había sentido, no tan fuerte como dicen.
Pero hoy…
Hoy he probado en carne propia lo dolorosa y real que es. Increíble que una lata 120 gramos de contenido fuese capaz de desembocar un maremoto de sentimientos y recuerdos, 120 gramos fueron capaces de hacerme marear entre imágenes de risas y calor hogareño, tras 5 años lo recuerdo vívidamente, gracias a esa lata de aluminio me encontré en mi hogar. El momento de la cena, luminoso, las tardes de juegos y risas de los que están y ya no llegaron con claridad a mis oídos mientras seguí allí apoyado en la encimera.
Algunas gotas resbalaron por mis pómulos, 4 océanos de añoranza familiar, tantas cosas se me cruzaron por la mente, una inmensa variedad de recuerdos dulces, agrios y de todo tipo resbalaban por mis mejillas. Más que sabor a diablitos,
Fue sabor a familia.

Felicidades Miguelito excelente relato, me encanto…
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