Guadalupe
Salió muy orondo a lucir su bonito color amarillo tostado. Estaba orgulloso porque los otros le habían dicho que era uno de los nuevos. Le dijeron que con su mina a estrenar podría escribir cualquier cosa, quiso probarse. A lo lejos vio a la hoja de papel y muy contento se acercó. Ella lo dejó hacer, él fue delicado y trazó en ella rayas y corazones. La hoja estaba encantada con tanta consideración por eso le dijo que quería que escribiera en ella siempre, era un compañero ideal. El lápiz se sintió contento y al trazar los corazones se olvidó de todo lo demás, así estuvieron mucho rato entre charlas y trazos hasta que se apareció por ahí un borrador, muy sucio, flacucho, y gastado que venía con malos modos
—Señor, ¿Qué le sucede? —preguntó la hoja en tono de enamorada
—Yo vengo a borrar todo lo que esté mal —gruñó el pedazo de goma blanco
—Pues aquí no es… —dijo el lápiz con voz suave —Aquí todo está muy bien— y el borrador le dijo con aires de entendido
—No, te equivocas, esta es una hoja de cuaderno, está prohibido dibujar corazones en las hojas donde los muchachos hacen la tarea, el amor está prohibido en la escuela, así que permiso tengo que trabajar y sin más se puso a borrar y a borrar todos los corazones que el lápiz había escrito. El lápiz se molestó y lo enfrentó
—¡Eso no puede ser así! Ella es mi hoja y yo puedo escribir lo que quiera
—Así es, yo apoyo lo que dice, tú eres un entrometido y nadie te ha llamado para borrar nada
—Ja, ja, ja, pues borraré y borraré hasta que ya no quede nada de lo que Lápiz escribió
El lápiz y la hoja se miraron, estaban decididos a no dejar que el borrador desapareciera las huellas de esos bonitos trazos que evocaban el amor… la hoja se puso livianita y el lápiz con un movimiento de gimnasta hizo que esta se levantara, el borrador salió disparado y por un momento dio vueltas en el aire hasta que los dos lo contemplaron en el suelo del salón con su cara de pocos amigos… seguro que alguien lo recogería pero para ese pupitre no volvía. Ellos volvieron a lo suyo, antes de que tocaran el timbre y el lápiz tuviera que irse a su cartuchera.

Guadalupe gracias por compartir con tus lectores tus cuentos, es un placer para mi leer lo que escribes siempre quedo fascinada.
Me gustaMe gusta
Gracias querida y para mi un gusto, gracias por tu apoyo!!!!
Me gustaMe gusta