PALABRA INCÓGNITA

Viaje a Coiba

Isis Mariela Becerra

Provincia de Los Santos, República de Panamá 1964

Durante su divorcio, sintió que su vida dio un giro que la hizo soltar creencias y patrones  que la limitaban.  Fue lectora desde siempre y luego, la necesidad de voltear su mundo la llevó a incursionar en la escritura. Es así como escribió un libro llamado: “El viaje de Isis, del miedo al amor, de la oscuridad a la luz”, el cual está próximo a ser publicado.  Acerca de su propio proceso la autora dice:

“Para mí fue de mucha ayuda escribir mis miedos y deseos”. Es por eso que también creó el diario:  “Escribe tu Camino”,  y sobre él nos dice: «a través del  diario insto a las personas a escribir sus vivencias y anhelos, para que junto conmigo comiencen a ver la vida desde otra perspectiva”.

A través del blog http://www.palabrasparacompartir.com comparto también relatos sobre mi nueva visión de la vida. 

Isis es participante del Taller: Palabra Escrita, dictado: por Danibia Guadalupe Abreu y  avalado por Rubiano Ediciones, a medida que avanza en el taller incursiona en la escritura de relatos, con una  producción interesante, llena de detalles y apegada a sus vivencias, por lo que resulta fácil conectar con su tono intimista y reflexivo. Viaje a Coiba es su primera colaboración con Palabra Infinita.

Viaje a Coiba

Isis Becerra

Es sábado. Me levanté temprano porque mi amiga Yare viene a buscarme, nos vamos con unos amigos a la Isla de Coiba, el bote nos espera en el puerto de Montijo y esta vez nos acompaña Emma, tiene 7 meses, es su primera visita a la playa, va equipada con todo lo necesario para protegerla del sol.  Nos reunimos en el puerto y minutos después estoy instalada en el bote recostada sobre unos salvavidas. A medida que tomamos velocidad siento que la brisa me rodea, el sol esta semi oculto y el paisaje se hace cada vez más hermoso.  El mar parece saber que llevamos a la bebé, se mantiene calmo, sin olas y nos deslizamos sin tropiezos como un ave que planea al viento.          

Gabriel va sentado a mi lado, le observo y le digo:

—No te duermas como siempre haces, cuéntame, que has hecho en estos meses que no nos hemos visto, háblame de tus clases con los niños, cuando veo las fotos y vídeos en instagram me rio de sus ocurrencias.  —Tengo suerte de conocerlo, llegó a mi vida en un momento crucial, cuando estaba en la disyuntiva de elegir qué hacer con ella, puede ser mi hijo y de esa misma forma me adoptó.  ¿habrías aprendido a patinar sin él?, me pregunto y creo que no, cuando se te ocurrió esa loca idea fue Gabriel quien estuvo ahí para enseñarte, te enseñó la técnica hasta que dominaste los pasos sobre ruedas, te dio ánimos para no rendirte y descubriste que podías hacerlo. Ahora tienes algo que contarle a los demás y dejarlos con la boca abierta. 

Gritos en la parte de atrás del bote me sacan de mis pensamientos y los veo señalar el lugar donde saltan los delfines saliendo a saludarnos, bienvenidos a nuestro territorio decían sin hablar.  Sacan sus teléfonos intentan dejar en una imagen las danzas de esos seres mágicos. 

Volví a recostarme en los salvavidas y miré al cielo lleno de nubes blancas. Por un rato descubrí los regalos que me ofrecía, las imágenes escondidas en ese lienzo que cambia a medida que avanzamos.

Elias y Katy, los papás de Emma y dueños del bote, nos llevan cada cierto tiempo a las puertas de ese paraíso llamado Coiba,  no hay internet ni señal de celular, nos desconectamos del mundo cotidiano y entramos al natural.

Emma se porta como toda una campeona en el viaje, mantiene siempre una sonrisa en su rostro, parece que sabe donde vamos y goza del viento que le hace cosquillas. 

Por tres días el tiempo se detiene y nos olvidamos de la rutina diaria para escuchar la brisa que se escurre entre las palmeras, las olas que rugen en la orilla, el agua cristalina, la arena blanca, la luz del sol y la lluvia que no falta.

Somos equipo, no es la primera vez que vamos juntos. Unos instalan la tolda, otros hacen el desayuno, se amarran las hamacas desde donde se mira el cielo y la luz del sol entre las hojas, no hay prisas ni horarios, los días transcurren entre cuentos y risas.  No faltan las fotos que inmortalizan esos días, testigos de lo afortunados que somos de vivir esos momentos. 

Los tórtolos se alejan  para dejar en imágenes la complicidad que comparten, la felicidad que los envuelve, tienen poco tiempo de estar juntos y viven una permanente luna de miel, la vida cruzó sus caminos y entrelazó su historia con la nuestra. 

Mi hermana La bruja, le digo así porque se llama Maruja, por ratos se pierde entre las letras y páginas de un libro recostada sobre una toalla en la arena.  Katy y Elias también buscan su espacio, se alejan en el bote con la excusa de ir a pescar.

Cada uno busca su momento de soledad, ¿será que quieren guardar en la memoria cada instante?, los miro y me pregunto: ¿Qué gira en su mente?, ¿cómo valoran lo que vivimos?, ¿qué representa para ellos este viaje?, ¿cómo queda guardada en la memoria de la nena esta experiencia? 

Este viaje fue distinto, me siento libre, las murallas que detenían mis pasos han caído, puedo cruzarlas y entrar en nuevos escenarios.  Miro alrededor y es como un borrón y cuenta nueva, sal al mundo me dice la vida, descubre sus tesoros, crea dentro tuyo lo que quieres ver afuera, eres libre, vive esa libertad. 

Cada final es un inicio, volvemos a la rutina diaria pero estoy segura que todos llevan algo distinto, otra página escrita en el libro de la vida, una nueva emoción guardada en la biblioteca de la existencia, nuevos pasos y nuevos destinos.  Estamos recargados de caminar descalzos sobre la tierra mojada, de la vibración del agua, de la brisa y sus sensaciones en la piel, los pulmones llenos de oxígeno con sabor a sal, grabamos nuestros pasos en la playa fresca, dejamos huellas al andar, queda el regalo de cada uno y el ambiente imprime el suyo en cada cual. 

Volvemos al punto de inicio, el puerto que nos unió en esta aventura ahora nos separa, cada uno sigue su camino con el recuerdo de la experiencia y sin duda con  un nuevo sentimiento en su corazón.

3 comentarios en “Viaje a Coiba”

  1. Isis esos nombres de lugares puede que no nos refieran nada, de no conocerlos, pero suenan hermosos desde la fonética superficial del referente «Coiba» «Golfo de Chiriquí» y los descubrimos desde esas descripciones que dicen del paisaje externo y del oculto que vive cada quien en su interior.
    Desde tu narrativa imaginamos el lugar y nos sentimos proyectados porque somos eso: instantes, cruces de camino y soledad.
    «El puerto que nos unió en esta aventura ahora nos separa… «

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