Mi nuevo San Valentín
Miguelino
Estoy sentado en la silla mientras ella duerme, intento escribir una carta por San Valentín…
Hace cierto tiempo me preguntaste ¿Por qué me miras tanto? Yo no te supe responder sinceramente. También recuerdo otro día que viendo un vídeo sobre el TDAH me preguntaste supongo yo que medio en broma
—¿Te aburrirás de mí en algún momento?
Hoy te intentaré responder, reina mía…
Jamás en mi corta vida había sentido esa explosión de sentimientos tan intensos como los que tengo contigo. Solo verte ilumina mi vida. Me pierdo, sí pero en observar cada pestaña, cada comisura y curva de tus penetrantes e hipnóticos ojos marrones. Te confieso que esos ojos acaparan todos mis pensamientos. Por momentos intento detallarte en mi memoria, pero me resulta imposible, siento que mi mente no logra capturar los detalles, como las curvas que tienen tus mandíbulas ni lo suaves que son tus labios, o la forma en la que tus pestañas hacen que tus ojos se vean chiquitos y brillen aún más.
Nos he visto crecer juntos, hemos avanzado. Nos alejamos de la parada de guagua con olor a orine. Ahora nos desvelamos planeando como será nuestra vida a lo largo de los años.
¿Que si me aburriría de ti?
¡Jamás! No sabes el shot de felicidad que siento al verte en casa o cuando te escucho por el celular. Sé que fallo al tratar de expresarlo, heme aquí tratando de hacer lo imposible por ti
Lo que más amo de ti, es la forma en la que me miras, que confías en mí y en todo lo que puedo hacer, lo veo en la forma en que te alegras cuando por muy tonta que sea la situación logro resolverlo yo solo.
Gracias a ti tengo una nueva vida, espero haberte demostrado aunque sea un poquito la constelación de sentimientos que siento que guardo en mi interior.
Arrugo la hoja, siento que no es suficiente, tengo que volver a empezar.









