La página en blanco es un bloqueo que a veces sufren los creativos. Suele ser una falta de inspiración motivada a distintas causas: presión de la vida cotidiana, necesidad de hacer cosas distintas al oficio, falta de inspiración o un exceso de estímulos que sobresaturan y distraen la mente del escritor; algunas veces enfrentarse a un final en el que el personaje no acabará bien también produce este tan temido síndrome de la página en blanco. Sin embargo, una vez superado ese bloqueo se abre un abanico de ideas que pueden llegar a sentirse como las mejores y ayudarnos a salir de la zona de confort. Puede que algunas de las publicaciones que contenga esta entrega estén relacionadas con esa barrera rota, con esa alegría de poder vencer la traba para que siga fluyendo nuestra palabra infinita.

