PALABRA GUARDADA

Palabra Guardada

A ti.

Vagalume

Hoy me siento como aquellos días en los que daba vueltas en mi cama, extrañándote, añorándote.

Recordando las promesas que no supe cumplir.

Respirando para alejarme de mi sufrimiento.

Respirando para alejarme del anhelo de tu compañía y de la dolida distancia, bilateral.

Sé que tú también respiras. Y sé que todo ha cambiado.

Hoy pienso en cómo una flor en una gaveta puede cambiar el sentido de la vida.

Una flor que no se compra, como todas las que te obsequié.

Te escribo esta carta, para remembrar la corta historia de aquella flor. No la tuya, ni la mía, sino la de la flor. Protagonista de esta extraña historia de (des) amor:

Por recomendación, la nombré Jazmín (aún no sé su verdadero nombre), un día le dije: Te quiero entregar a la de los pequeños besos. Ella no me respondió, sólo emanó su agradable aroma y supe que eso era un: Adelante.

En su viaje a la gaveta, se quedó olvidada en un bolsillo de un morral de colegio prestado, que se quedó, a su vez, olvidado en el asiento trasero del vehículo que me llevó a la oficina aquella vez.

¿Puedes imaginar la decepción por la que la florecita pasó ese día? Querer conocerte y quedar encerrada en la oscuridad, acompañada del calor causado por el encierro mismo. Pobre.

Sin embargo, ella resistió. Las ansías de ser para ti, no la hicieron marchitar sus blancos pétalos, ni gastar su dulce aroma.

Lo que sucedió durante ese día, en ti, lo conoces bien: El desánimo, la pesadez, la ansiedad, la tristeza. Lo que sucedió en mí, lo conozco bien: La incertidumbre, el leve sentido de culpa, la alegría expectante, la compasión al ver la tristeza en tu cara.

Pasado el día y al llegar a casa. La encontré nuevamente. Abandonada estaba, pero seguía viva. Qué fuerte la pequeña Jazmín.

Me miró feo, intentando hacerme sentir mal. Pero no dijo palabra alguna. Al parecer el silencio era su mejor forma de comunicarse.

Su aroma vivo, me recordaba la misión que tenía destinada.

Al día siguiente, desperté temprano y así ayudé a Jazmín a llegar hasta tu gaveta antes de que llegaras a la oficina.

Se acurrucó mientras se alistaba para darte una sorpresa.

No puedo describir la expresión de tu rostro al abrir la gaveta. Yo no estuve y Jazmín nunca me contó. Sé que te sorprendió, por lo que me contaste pasado el tiempo.

Descansando estuvo Jazmín todo ese día. Aromatizando de alegría por haberte conocido. Blanqueando la gaveta que se abría en ciertos momentos del día y mostraba tu pequeña sonrisa.

Al retirarte la guardaste a Jazmín en tu bolso. Ya eran ambas una sola flor.

Las cosas fueron diferente para ti luego de ese día.

Para mí aclararon también.

Quizás hoy haya otro clima. Haya desencuentro. Pero siempre recuerdo la flor de la gaveta.

Espero que siempre haya flores en tu camino, aunque no sea yo ahora quién las convide.

Te abrazo.

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