
Santos Abreu Olivero. Venezolano. Abogado retirado. Se refiere a la lectura como una forma de viajar y aprender. Escribe desde su juventud, como una manera de drenar y ordenar sus pensamientos. La escritura siempre ha sido un hobbie, nunca había sentido impulso de publicar hasta ahora, en que aceptó colaborar con este blog.
Cuando se va la tarde
Santos Abreu
Una vieja gitana replegaba
unos antiguos toldos retocados con fuertes tonos de colores vivos.
Era la tarde, mujer siempre activa,
que por su empeño de mirarse joven se tiñe el pelo de reflejos claros.
Fijó por último, la vista a la distancia y sintiéndose sola de repente, sobre una ráfaga se alejó
indecisa…
Dejando en su descuido y a su paso
Un célico jirón bordado en plata que jugueteó un momento más sobre el camino.
El campo, hace un instante verde y fuego,
Se tornó ceniciento, lila y plomo.
Un listón de color azul y rojo se alargó vaporoso en la penumbra
con fugitivo resplandor postrero
y se aferró tenaz a los efluvios que adornaban aún la lejanía.
Esa débil imagen luminosa se mantuvo flotante todavía
y asomó más allá, como un destello que refulgió un momento más sobre el camino.
Yo conservé quizá en las pupilas por infinito tiempo la luz que agonizaba y me quedé cautivo del
instante en que murió la tarde en el camino.
Calle amarga
Santos Abreu
Caminando a la sombra de tejas y de bloques.
Con la fuerte fragancia de humos y de gaces.
Sentir tacón y acera en choques incesantes,
y volver la cabeza, y no encontrar a nadie.
Y vacilante siempre caminar adelante,
o cambiar de rumbo sin saber por qué.
Oír ruido de máquinas
y chirriar de frenos.
Ojos y labios en una ventanilla,
los labios abiertos en una sonrisa
(hipócrita tal vez).
Escuchar una lengua preguntando:
“¿Estás bien?”.
y disfrazar el rostro con otra sonrisa
(hipócrita también).
Y hablando desde lejos, casi sin comprender,
entender que nos piden acercarnos un poco.
Haciéndose el orate, como si no se oye.
De noble e indómita manera pensar:
“Amigo si no puedes bajarte de tu coche,
Muchos menos puedo yo bajarme de mi acera”.

Muy bueno su escrito no conocía esa faceta suya
Felicitaciones y siga regalandonos sus escritos
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¡Gracias por comentar!
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