PALABRA INCÓGNITA

LA BÚSQUEDA, ENCRUCIJADA Y ESPEJISMO

Geraudí González Olivares (Valencia, Venezuela). 

Investigadora de la minificción y los estudios del discurso. Magíster en Lingüística. Gestora cultural. Pertenece al comité organizador de la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo (FILUC). Coordinó la Jornada de Microficción durante siete ediciones de esta feria. Ejerció la docencia universitaria en las áreas de Poesía, Narrativa y Escritura Creativa. En 2019, publica su libro de ensayos Oficio de elipsis. Algunas de sus minificciones aparecen publicadas en el libro colectivo Urgencia del relato II (Venezuela, 2015) y en la antología A puerta cerrada. Antología de microficción de autor (Quarks Ediciones Digitales, Perú, 2020), así como en la antología Historias mínimas (Dendro Ediciones, 2020). Ha publicado reseñas en diversos medios impresos y digitales, Fundadora y editora de El Taller Blanco Ediciones. Pertenece a Minificcionistas Pandémicos, colectivo literario con quien publicó Microbios, (Dendro Ediciones, 2020). En esta oportunidad nos ofrece tres excelente muestras de su trabajo como minificcionista. Esta es su segunda colaboración con Palabra Infinita.

LA BÚSQUEDA

a Chela Palacios

Después del asalto el miedo cobró vida. Pero también la fuerza para arremeter en el combate. A ella la hirieron en una pierna y su marido fue capturado junto a otros compañeros de contienda. Finalmente, se los llevaron a todos como prisioneros a la residencia del señor Ávila. Aquí fueron “bautizados”. Ella: Juana Manaure de García; él: Fernán García. Pero nada de esto cambiaría el ánimo de la princesa guaricha.

Ni los vestidos a la usanza europea, ni la nueva lengua, ni la religión católica –   todas, costumbres instauradas sin su consentimiento- lograron atenuar el espíritu de lucha con el que Judibana defendió su etnia de aquella invasión de hombres.

Ahora, Judibana, heroína caquetía, deambula por los suelos de Paraguaná. Sabe que el hombre blanco le arrebató su nombre, su familia, su gente, pero no el amor a sus muertos, a quienes continúa buscando entre los huesos enterrados en tierras del occidente venezolano.

ENCRUCIJADA

Recorre toda la noche en su cabeza, la posibilidad de irse o quedarse. Dejarlo todo o seguir adelante. Quién sabe. Solo sabe que el amor está aquí, y los sueños también. Toma un sorbo de café y lee el relato del autor canario; sabe que, si empieza la primera línea, no podrá despegarse hasta terminar su lectura. G inicia así su rutina nocturna, se acostumbró a llevarla desde muy niña, cuando, íngrima, leía o veía películas de terror en la sala de su apartamento de infancia. Pero ya no es una niña. Y ve muy pocas veces películas de terror. La vida siempre es una encrucijada, piensa, mientras toma otro sorbo de café e intenta ordenar su cabeza para poder empezar a hacer maletas. ¿Irse es la solución? Quién sabe. Pero no tiene alternativas. Y ahora hay que decidir si seguir en el cambio doloroso o regresar al infierno. Toma el trago final de la taza, y aparece él, la besa suave y profundo. La única certeza posible es que este sea uno de los últimos besos.

ESPEJISMO

Aldonza Lorenzo entiende que su destino no va más allá de una aburrida y laboriosa vida, lavando ropa todo el día. Lo que no comprende es cómo la corteja un caballero andante que insiste en convertirla en una hermosa y fina dama.

Dulcinea del Toboso entiende que su vida es permanecer enclaustrada en medio de una élite respingada y sosa. Lo que no comprende es cómo su pretendiente, un simple hidalgo, pretende convertirla en una ordinaria lavandera con una vida trabajosa y monótona.

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