CONTACTO, NUEVA PALABRA

Nueva Palabra

 

Mi nuevo San Valentín

Miguelino

Estoy sentado en la silla mientras ella duerme, intento escribir una carta por San Valentín…

Hace cierto tiempo  me preguntaste ¿Por qué me miras tanto? Yo no te supe responder sinceramente. También recuerdo otro día que viendo un vídeo sobre el TDAH me preguntaste supongo yo que medio en broma

—¿Te aburrirás de mí en algún momento?

Hoy te intentaré responder, reina mía…

Jamás en mi corta vida había sentido esa explosión de sentimientos tan intensos como los que tengo contigo. Solo verte  ilumina mi vida. Me pierdo, sí pero en observar cada pestaña, cada comisura y curva de tus penetrantes e hipnóticos ojos marrones. Te confieso que esos ojos acaparan todos mis pensamientos. Por momentos intento detallarte en mi memoria, pero me resulta imposible, siento que mi mente no logra capturar los detalles, como las  curvas que tienen tus mandíbulas ni lo suaves que son tus labios, o la forma en la que tus pestañas hacen que tus ojos se vean chiquitos y brillen aún más.

 Nos he visto crecer juntos, hemos avanzado. Nos alejamos de la  parada de guagua con olor a orine. Ahora nos desvelamos planeando  como será nuestra vida a lo largo de los años.

 ¿Que si me aburriría de ti?

¡Jamás! No sabes el shot de felicidad que siento al verte en casa o cuando te escucho por el celular. Sé que fallo al tratar de expresarlo,  heme aquí tratando de hacer lo imposible por ti

Lo que más amo de ti, es la forma en la que me miras, que confías en mí y en todo lo que puedo hacer, lo veo en la forma en que te alegras  cuando por muy tonta que sea la situación logro resolverlo yo solo.

Gracias a ti tengo  una nueva vida, espero haberte demostrado aunque sea un poquito la constelación de sentimientos que siento que guardo en mi interior.

Arrugo la hoja, siento que no es suficiente, tengo que volver a empezar.

NUEVA PALABRA

Musa

  Miguelino

Eres el invierno más cálido que mi cuerpo ha sido capaz de sentir. Llegaste de improviso y te quedaste. Iluminaste mis días. Tu luz inundó   lo más oscuro de mi ser. Tus manos han sido un salvavidas para un alma que ya consideraba  sin salvación. Querida mía en la dulce cadencia de tu voz, en tu sonrisa conseguí seguridad y en tus ojos ¡oh amada mía! en tus ojos encontré mi hogar. Eres mi soporte cuando mi cerebro me hunde y mi blindaje cuando me siento débil, en poco tiempo convertiste una habitación vacía en un hogar, tu hogar.  Mi alma, mi cuerpo, mi corazón…, todo lo que antes tenía matices oscuros hoy se alumbra con el calor de tu compañía…

Gracias musa mía por atenderme aquel día.

NUEVA PALABRA

A ti

Miguelino

Finalmente puedo verte a los ojos… unos ojos que a decir verdad no reflejan brillo alguno. Ojos oscuros pero no llenos de oscuridad, simplemente vacíos, desprovistos de toda emoción. Finalmente me puedo plantar ante tu absoluta nada y decírtelo.

Decirte

que te perdono.

Te perdono y te perdonaré de aquí a la eternidad, ya se cuál sería tu respuesta

«yo no necesito tu perdón, eres tú quien debe ganarse el mío»

Y no, no tengo que ganarme el perdón de nadie más bien he de darte el mío, puesto que me he encontrado a mí mismo y en ese hallazgo una cruda realidad se aferró a mis paredes cual alimaña, ya no te culpo de nada, así que con todo el amor que tengo y con toda mi paz y alegría te perdono. Por creer que jamás me hallaría, por esperar que esta paz no existiese en mi vida y que fuese un reflejo del espejo, te perdono a ti y me perdono a mí por tratar de buscarme en tu inhóspito ser.

NUEVA PALABRA

Eterno deseo

Miguelino

Súbitamente una fecha se apareció en mi mente 1389 una pequeña sonrisa asomó por la comisura de mis labios.

—Esa fecha fue mi inicio ¿sabéis?

Ahí comenzó mi corta historia, veréis, ahí conocí a mi más trágica y alegre compañía. ¡Oh querida amiga! que glorioso momento fue alzar la vista entre mi plática insignificante para hablar intercambiar palabras contigo por primera vez.

—Así que planeas vivir eternamente si no escuché mal.

Tanta arrogancia en una sola oración me hizo prestar completa atención ante tu comentario. Tu aura fría y tu tez de luna eran algo sublime para el cochinero de taberna donde estábamos. Imitando tu arrogancia con un tono burlón te respondí:

—sí, planeo vivir sin más.

—¿Ah sí? Pues nos veremos de nuevo dentro de…, cien años entonces. Mi incredulidad se dejó ver tras tu respuesta. Pero la idea de vivir tanto, resultaba tan seductora que alegremente te respondí que sí.

—Eras un tonto y un inepto  —y tras escucharte Sonreí alegremente y conteste:

—Y henos aquí tantos años después querida amiga.

—He de reconocer que no esperaba que quisieras vivir tanto  —dijiste con un tono burlesco.

—Amada amiga. ¿Cómo podría no desear tal regalo? Si aún me queda tanto por vivir —y con una sonrisa burlona me dijiste.

—¿Qué tan codicioso tienes que ser para que después novecientos años me digas que aún te queda tanto por vivir —entre risas e historias matamos la tarde.

—Bueno…, ha sido una grata plática.

—Hasta dentro de cien años más mi querido amigo mortal —y corrigiéndote con una sonrisa dijiste—: ¿O debería decir inmortal?

—Hasta la próxima vez. —Te despedí con una teatral reverencia digna de la realeza y cuando levanté la cabeza ya no estabas.

Era curioso estar al lado tuyo pero me encantaba la idea de ser, el amigo de La Muerte.

NUEVA PALABRA

Tú y nada más

Miguelino

¿Que quieres…?

¿Me preguntaste  eso en serio?

Pues bien. Quería  los días en los que tú cabello suave y sedoso retozaba sobre mis magulladas piernas, levantarme cagado de frío porque eras como una aspiradora de sábanas, eras tan común en mi vida que no le di importancia a cada mínima cosa que quería de ti.

En fin, mi vida se hacía en torno a tu sonrisa y moría con tus peleas, ¿me preguntaste: ¿qué quiero?

Es simple,  a ti…

Con todos tus desvaríos y problemas de confianza, eso quería y quiero.

NUEVA PALABRA

Una lata de recuerdos

Miguelino

He visto muchísimas cosas a través de los años y jamás había comprendido lo que representaba la depresión del inmigrante. La añoranza de la que hablan mis compatriotas,  que se aferra a tus entrañas y te hace sentir tan ajeno a tu entorno, para mí, era mentira, no puedo decir que la había sentido, no tan fuerte como dicen.

Pero hoy…

Hoy he probado en carne propia lo dolorosa y real que es. Increíble que una lata 120 gramos de contenido  fuese capaz de desembocar un maremoto de sentimientos y recuerdos, 120 gramos fueron capaces de hacerme marear entre imágenes de risas y calor hogareño,  tras 5 años lo recuerdo vívidamente, gracias a esa lata de aluminio me encontré en mi hogar. El momento de la cena, luminoso, las tardes de juegos y risas de los que están y ya no llegaron con claridad a  mis oídos mientras seguí allí apoyado en la encimera.

Algunas gotas resbalaron por mis pómulos, 4 océanos de añoranza familiar, tantas cosas se me cruzaron por la mente, una inmensa variedad de recuerdos dulces, agrios y de todo tipo resbalaban por mis mejillas.  Más que sabor a diablitos,

Fue sabor a familia.

NUEVA PALABRA

En pocas palabras

Miguelino

—Me estoy empezando a preocupar un poco por la forma en la que te veo… Antes no eras tan especial para mí, te veía con todos tus problemas y me daba pereza. Compartía contigo mis vivencias porque me gustaba mucho hablar de mis idioteces, era tan fácil hablar contigo que siempre perdía la noción del tiempo. Me diste un regalo inesperado, a mí que  veía al amor desde mi pedestal de indiferencia, ¡siempre escéptico ante la idea de tener a alguien que me removiera las células del cuerpo con solo oírle la voz! Hablábamos siempre, te daba consejos que nunca pensé que seguirías. Conseguiste volverte  aquello a lo que juré no voltear a ver, mi pesadilla nocturna y hoy aquí mismo te lo confieso, me he enamorado.»

«Escribiendo…»

—¿Que dices? ¿Cómo es posible que te hayas enamorado…? Si me prometiste jamás sentirte así

«Escribiendo…»

—Aaah…. Lo sé, Lo sé. Creí que era inmune pero por lo que veo mientras te hacía levantar cabeza reparabas los trozos de hielo que tenía mi corazón. Pero no te preocupes…

«Escribiendo…»

—¿¡Como que no me preocupe!? Si tu.. si tú te sientes así ¿Cómo quedaremos?  Todo va a cambiar…-

«Escribiendo…»

—¡Qué va! Te digo que no te preocupes porque no me he enamorado de ti…, sino… de la forma en la que me haces sentir…

«Escribie…

“Es…

“Escribien…

—¿De cómo te hago sentir…? Lo siento pero… Yo sí me enamore de ti

NUEVA PALABRA

Musa fugaz

Miguelino

Otra vez me encuentro  en el suelo frío mirando el desabrido techo mientras la música de la televisión golpea mi sensación de vacío…

 Esa sensación que solo  embriagado consigo llenar. Increíble como la mente puede jugarnos tan mal y tan bien a la vez, tú llegaste de la nada e hiciste un desastre de mi cabeza. Diste mucha luz a mi vida y ahora  parece irreal que la habitación que compartíamos  sea un lugar tan oscuro  y que mi única compañía sea aquel cachorro que me hiciste recoger en medio de la carretera.

Fuiste un rayo de esperanza, una fuente de sabiduría y a la vez una completa estúpida. Gracias a ti comencé a creer más en mí y sé que me dejaste para que entendiera que estaba mejor sin ti.

¿No es así?

Por cierto, el cachorro te espera, yo ya no.

NUEVA PALABRA

Carta Anónima

Miguelito

Para ti

No quiero aceptar que estoy al borde de un abismo del cual no vería el fondo nunca. Solo verte hace que mis pulmones dejen de funcionar, el solo hecho de estar cerca hace que tú seas mi único interés. Jamás lo sabrás, mi pesar nocturno es ver esos carnosos labios y no poder besarlos…

Me tienes jodido a un nivel demencial, porque cuando te veo mi mente  me recuerda que es un vuelo prohibido. Si vas de copiloto me siento eufórico y al mismo tiempo triste de no poder salvar la corta distancia entre los dos.

Eres mi más grande pesar y mi primer pensamiento al abrir los ojos.

NUEVA PALABRA

Astronauta del vacío

Miguelino

En memoria de mis abuelos

Entre más lo pienso más extraño me parece

¿Cómo es posible que tan cataclísmica noticia no me haya derrumbado? 

¿Cómo es posible que aún no quiera llorar?

 En mis ojos están sus sonrisas y en mis oídos sus enseñanzas.  Jamás esperé perderlos estando tan lejos.

En esas dos noches solitarias el frío nocturno  no me afectaba, no sentía nada…

Como astronauta varado en las constelaciones no sabía ni que era arriba ni que era abajo.  Simplemente no estaba. Hoy una simple canción rompió el espacio.

De mi brotó aquel niño que los veía tan grandes, aquel chiquillo que corría por sus casas como si fuesen un bosque. O en momentos más tranquilos  se sentaba a devorar las hojas de un libro. Mientras más claros y  audibles esos recuerdos menos me sentía vacío.

Gratitud. Eso es todo lo que siento por ustedes amados abuelos, adiós viejo juglar y hasta siempre as del dominó.

NUEVA PALABRA

Nocturnia

Miguelino

En la soledad de la casa vacía retumban en las paredes el antiguo eco de risas y alegrías pasajeras, en cada esquina vestigios de mí y de mi antigua vida. Crecer representa encapsular en historias todo aquello que te jodió y te ayudó.

Recordar con aversión o alivio mis desventuras, esas por las cuales soy lo que soy, se vuelve un rato entretenido en esta noche gélida y gentil. Miro la calle iluminada de farolas.

Recuerdo estar en mi ventana, echado en la reja tipo pecho de paloma, contemplando las mismas nubes que ahora y me emociona saber que allá donde vaya, el cielo que vi y sentí con mis más amados seres estará siempre ahí, para conectar mi nuevo mundo con el que dejé.

NUEVA PALABRA

Bola 8

Todavía recuerdo un día en específico, la familia reunida y gran algarabía. Había por allí una pequeña mesa de billar, me provocó jugar y cuando él me vio se unió al juego. Al principio me dejó ganar, lo recuerdo y me causa mucha gracia

— Ja,ja, ja, ja —Me produce una carcajada

Es que después de verme con cara de felicidad empezó lo bueno. Aquella paliza jamás se me borrará de la memoria, como buen profesor que era entre risas y a pesar de mi poco espíritu deportivo, Dioscoro me explicaba lo que hacía y de regalo  me jodía en el juego.

Pasado un buen rato aquella risa burlona cada vez que su tiro salía bien en vez de molestarme me llenaba de diversión, podía verse cuanto le gustaba ese juego, a mí después de ese día también me gustó cada vez más.  

NUEVA PALABRA

Dudas de niño

Miguelino

Recuerdo como creía ciegamente todo lo que veía yo pensaba que no era necesario preguntar más nada, infancia divino tesoro.

De pequeño me preguntaba cómo sería mi entrada a la madurez. Pues, crecer ha sido algo entretenido.

Me di cuenta que podía llegar a ser tan violento y tan apasionado que rozaba los parámetros de la locura. Experimenté la dulce sensación de poder que da el primer sueldo, el gozo que se genera al acceder a tu primer coche. Momentos épicos y otros más salvajes que se grabaron a fuego en mis retinas, las cuales han visto muchas bellezas y horrores.

Recuerdo ahora como hace años atrás me desvelaba al pensar  en la idea de  dónde acabaría de grande.

Pequeño yo, déjame decirte que tú versión de 21 aún no sabe que giro dará la rueda del molino, eso sigue siendo un enorme misterio, solo que ya perdió parte de la magia infantil.

CONTACTO, NUEVA PALABRA

Final

Miguelino

            —Momentos antes de que mi luz se volviera lejana y cristalina me cuestioné por qué me había vuelto un animal de sombras… por qué cada palabra que decía sonaba más plástica y sin voz. Hablar sin realmente decir nada eso era lo que hacía. Lo curioso es que ahora todo se centra en «tiene depresión» «está pasando por esa etapa»  «quiere sobresalir». —Pensé en voz alta

—pero… Tu destacas por tu alegría- le escuché responder a ella.

Sin apartar la mirada pensé en mis oscuras memorias y encontré que la más grande de mis emociones era tan efímera como un estornudo. Le contesté

 —Deambular por la carretera con la vista en la nada y el cuerpo en piloto automático se ha vuelto mi adicción ¿sabes? A 140 me llegan recuerdos pasados, desteñidos como en películas de antaño y luego veo entre los personajes secundarios aquel que se supone es el principal, y me doy cuenta que nunca destaqué. Querida mía, siempre fui un faro, pero uno en el fin del mundo. Donde la luz es oscura y la noche es luminosa: ahí es.

—Siempre has sido así de dramático, José —me respondió ella.

Sonreí tímidamente haciéndome el aludido y  pensé:

—Te esperaré, hasta el final de mis días te estaré esperando en mi faro —y dentro de mis pensamientos escuché una respuesta:

—Y yo te buscaré para ser la llama que ilumina tu fin del mundo —Una cristalina gota recorrió mi mejilla. —Antes de conocerte ya te amé.

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Cielo Nocturno

Miguelino

En lo más profundo de mi ser, podía adivinar la causa de mi falta de motivación… Las constantes críticas  eran ya el pan de cada día se habían convertido en un saludo matutino. Quizá por eso  era bastante indiferente ante la posibilidad de encontrar amor en donde solo veía hastío. Escapar de aquel pozo de oscuridad era la actividad más divertida que hacía. Irme a la madrugada y regresar al atardecer. Hacer esto aliviaba un poco mi autoproclamada depresión.

Uno de tantos días de esos todos iguales, empecé a notar que algo me acompañaba en las penumbras me fijé pero aparte de mi sombra y las siluetas dibujadas al viento por el humo del cigarrillo no veía nada más. Mientras iba de vuelta al pozo volví a sentir aquel cosquilleo, algo me veía. Desde el interior de mis audífonos escuché su susurro.

«Mírame» —dijo aquella angelical y gentil voz.   Levanté la vista del pavimento y miré a mi alrededor. Nada.

Retomé mi mórbido andar arrastrando mis pensamientos entré  en el umbral del edifico y justo ahí volví a escuchar el mismo susurro

«Mírame»

No lograba ver nada. Respiré hondo y en un hilo de voz respondí:

«¿A dónde?»

Una suave brisa me dio la respuesta.

“Arriba de ti”.

Levanté lentamente el rostro y ahí estaba el hermoso cielo nocturno desbordante de estrellas, ahí supe quién me hablaba. Una estrella brillaba más que las demás y mientras su brillo se intensificaba volví a escuchar,

“Tu moribundo andar y la falta de calidez en tu corazón me trajo hasta acá» —dijo aquella estrella.

—¿Cómo pude haberte llamado si ni siquiera es posible que seas real? —Pregunté nervioso,

«¿Soy real? Quien sabe, quizás solo soy producto de tu soledad, el punto está en que estoy aquí para ti.»

Dijo la que ahora era una silueta luminosa a escasos metros de mí.

—¿Cómo es posible que me hayas notado?,

 «Porque tú jamás has estado solo, siempre he estado ahí sobre ti, en el cielo»

—Creo… Que no estoy entendiendo nada, le dije a aquella extraña chica.

Sorprendido la vi  sonreír tímidamente y responder,

“Tranquilo… Lo entenderás cuando subamos”

Y así fue como me dejé tragar por la noche.

NUEVA PALABRA

Miguelino

Recordarte para mí es injusto… tú no te fuiste, no era posible que alguien tan excepcional y molesto al mismo tiempo hubiese extinguido ese incendio forestal de un día para otro.

Ahora me confunde el hecho de que cuando me di cuenta estaba cuatro años en el futuro y tú eres un simple recuerdo, una imagen móvil en mi cabeza, sin sonido…

Eras una persona digna de admirar y aunque nunca te lo dije de ti aprendí a ser el hombre que soy…

Por ti me convertí en un ser de voz y voto que jamás traiciona sus convicciones y siempre tiene recta la moral, quisiera habértelo dicho en vida pero ahora te lo digo en tu muerte, quizás al progenitor se le diga papá pero padre solo hay uno y en mi caso querido tío… tú fuiste eres y serás el mío, gracias por todo… papá.

NUEVA PALABRA

El vuelo

Miguelino

Mi cuarto olía a café recién colado. Yo  apenas  levantado, esperaba  que tanto mi laptop como mi cerebro encendieran sus funciones.

Dejé vagar mis ojos por la desteñida habitación, la brisa daba un frescor que no era esperado para esa época del año. Estaba fastididado de hacer todos los días lo mismo, encender la laptop, tomar café y solicitar entrevistas para futuros empleos,  no sabía que el día daría un giro inusual.

Cansado de escribir eché la cabeza hacia atrás,  la ventana  estaba abierta de par en par y con el sol se reflejaba una extraña silueta. En aquel marco se encontraba un diminuto pajarito, aleteó por el espacio. Eso bastó para desconectarme, embobado con su visita me fijé que se había posado en mi almohada.

Imaginé cuántas cosas habrían visto sus oscuros ojos, la cantidad de aventuras que debería de haber vivido, para él no hay situación económica desfavorable o pandemias limitantes. Recordé lo que era poder andar libremente por ahí.

Un deje de nostalgia se escapó de mi pecho cuando lo vi volar hacia el exterior, llevándose consigo mi aburrido día.

NUEVA PALABRA

Asfalto quemado

Miguelino

Puedo decir con emoción que los minutos transcurridos  fueron los más dulces que he vivido en mis cortos veintiún años. El momento en el que escuché chirriar los neumáticos contra el asfalto, el rugir del motor, el olor a caucho quemado, precioso instante. Estúpido vicio que quiere apoderarse de mí.

Mi auto se volvió una extensión de mi inmadurez, culpa de esos malditos  videojuegos en los que he llegado a ser tan bueno corriendo. ¡Qué bien se siente escucharte motor!  Tu fuerte sonido se ha vuelto un arrullo. Admiro a quienes tienen la valentía de dedicarse al oficio de corredor.  Para mí después de aquel día, después de ese momento tan emocionante no ha sido más que un anhelo.

NUEVA PALABRA

El viejo juglar

Miguelino

Son las dos de la madrugada. Con el insomnio en su máxima potencia, me ha dado por recordar a mi abuelo,  aquel viejo de mi infancia. De niños mi primo y yo  íbamos con él al parque Negra Hipólita a caminar, lo menos que hacíamos los mocosos hiperactivos de ocho  y seis años era eso. Corríamos por doquier, reíamos y nos dispersábamos.

Para compensar nuestra electricidad el anciano nos empezaba a contar historias. Todavía hoy recuerdo estar sentado en una banqueta viendo unas extrañas esculturas y a mi abuelo recitando las historias de Ícaro y el sol; aquellas paredes de cemento conforme avanzaba su historia se convertían en riscos y océanos, o, en un enorme laberinto por donde corría  una niña asustada. Sus relatos hacían volar mi cabeza, me llenaban de preguntas.

Con el paso de los años ya no fuimos tres sino dos, mi abuelo y yo. La adolescencia me acariciaba la nuca, empezaba a tener ataques de idiotez pero el viejo nunca flaqueó, los domingos me buscaba para que practicara al volante mientras él aumentaba su repertorio.  Se adaptaba a mi edad, sus historias cambiaban, con chistes subidos de tono y  al ver que se me ponían los ojos como platos se reía, sabía que lo había entendido. Ahora estoy a medio mundo de distancia y todavía escucho su risa pícara mientras iba de copiloto  en la camioneta.

En este momento de mi insomnio me pongo filosófico y pienso que mi afición por escribir despertó por mi madre y también por mi abuelo, quería crear mundos como él me hizo imaginarlos.

Con el correr de los años a nuestras tertulias se unió mi prima pequeña para quién repetía sus historias y les puedo decir con certeza que jamás perdieron el encanto, mil veces podía contar  y mil veces me senté a escucharlo, hoy todavía me cuenta,  y todavía lo escucho,  a él, a mi abuelo.

NUEVA PALABRA

Contaminado

Miguelino

Los seres humanos somos capaces de cosas surrealistas como levantar 500 kilos o correr cien metros en 9 segundos. Pero en mi opinión personal  no hay nada más poderoso que la forma en la que con una simple acción oscurecemos  una sonrisa. La pureza de unos ojos expectantes hacia un nuevo amor o un mundo inexplorado en el trabajo, puede empañarse muy rápido.

Es casi una profesión, aquellos que sufrieron repiten el patrón y así la cadena continúa y los inocentes pasan a ser lobos con piel de oveja.

 Es una mierda pero para protegernos tenemos que ocultar las heridas si no, eres débil o no tienes malicia suficiente para vivir en este mundo podrido. Es por eso que sueño con el día en el que detrás de una sonrisa no se escondan los demonios.

NUEVA PALABRA

La razón

Miguelino

Al principio… Todo empieza con uno. El mío fue una vez en que, mi hoy hermano de otra madre, me dijo y lo recuerdo perfectamente «tienes que verlo, es lo mejor».

Sí. Esas palabras me arruinaron en muchos sentidos. No me malentiendan, no son drogas, es más como un estilo de vida. Algo un poco incómodo de decir,  ¡pero vamos que da igual!

Ese día sus palabras no fueron viento, resonaron en mi cabeza,

ese día me volví Otaku.

Me sumergí en un sin fin de historias y mundos alocados en un idioma sumamente diferente. Contemplaba el infinito y un poco más allá, desde ahí todo subía y bajaba mientras que la escena de amor me hacía arder de emoción, la de dolor me despedazaba completamente.

Descubrir eso me llevo a recluirme, sentado días enteros, hasta meses que se volverían años, justo como estoy ahora, soñando con zambullirme cada vez más en la cultura de ese extraño país al que muchos como yo llamamos: yume no Sekai (mundo de ensueño).

La razón por la que te veo

NUEVA PALABRA

Nueva Palabra

Suspiré y rompí el silencio cuando  se me escapó ese pensamiento:

—Psicológicamente estoy jodido —las palabras salieron de mi boca por su propia cuenta, al caer en lo que había dicho la garganta se me hizo un nudo.

—Ah.. ¿sí?,  —respondió mi interlocutor sin mirarme a la cara.

No sabía qué me impresionaba más, su respuesta o la tranquilidad que eso me dio. Imaginé todo por lo que había tenido que pasar para que aquellas palabras no hicieran ni que bostezara. «Ella era fuerte»,  esa fue la respuesta a la que llegué.

—Por favor, continua —dijo gentilmente la sombra que entraba en mi campo visual.

—La conversación se desvió a un tema que ahora no recuerdo. Solo sé una cosa de aquella época con Alice, ella hacía que mis pesadillas se volvieran banales. Nos reíamos mucho, la música era música

Voz lejana:  ¿Y qué más recuerdas?

Su pregunta me causó un estremecimiento en el cuello.

—Aaah… Pues su fugaz estancia en mi tormenta terminó un día tan común que hasta da algo de lástima decirlo, Alice siempre fue alguien enérgico y no se quedaba quieta, me hacía caminar por todos lados sin rumbo alguno, —dije y una mueca similar a una sonrisa asomó en las comisuras de mis labios 

Proseguí

—Ella decía que no saber a dónde ir le dejaba ver a dónde llegar. Por extraño que parezca era divertido. El día que nos conocimos, buscaba un sitio donde estacionarme a ver las estrellas y por accidente chocamos viendo el cielo, fue una putada porque tuvimos que esperar a las grúas en medio de una montaña, y entre tanto empezamos a hablar mientras nos dejábamos conquistar por el cielo nocturno —Mire el pálido foco de luz led  y dije—: el amor es algo misterioso y sin sentido, creía que la vida no me recompensaría por lo malo que había sido pero la  conocí.

—»Los humanos vagamos con rumbo a la nada y en el viaje vamos encontrando el camino».

Dijo la voz lejana.

—Gracias por todo —respondí

—Pero si no hice nada más que escucharte. —respondió sorprendido el psicólogo.

—Eso es más que suficiente para volverme a componer, al menos un poco más, —respondí animándome un poco.

Sonrió

—Señor Tadeo, es usted una de las mejores sesiones que tengo en la jornada.

—Solo soy otro esquizofrénico, quien hace la sesión agradable es aquella chica, la que está sentada a mi lado —señalé alegremente—, mi amada fantasma.

El psicólogo se limitó a sonreír y despedirme.

Miré la silla y le dije adiós. “Adiós a tu recuerdo, al fantasma que conocí por un accidente de estrellas”.

NUEVA PALABRA

Kimba

Miguelino

Veo aquellas fotos de antaño y su mala calidad y me indigna que no plasmen lo cálido de su mirada y sus graciosas orejas con  aquellos picos.

Veo la vida que pasó en esas perlas negras y me pregunto si habré hecho bien, si de verdad me habré esforzado por merecer aquel amor incondicional que a  mi memoria llega cuando hablo de ella.

La miro, recuerdo y sonrío y no una de mis sonrisas practicadas, no, la original. Aquella que puse cuando en una caja de cartón me entregaron mi primer amor: a mi perra kimba, dueña y ama del suelo y fiel guardiana de mis alegrías y desventuras.

NUEVA PALABRA

Déjame de decirte

Miguelino

Jamás pensé en imaginarme contigo,

Hace unos días me percaté,

no eras solo un rostro más que vi pasar en el bullicio de la gente.

Entre las voraces olas de las horas pico y

la llegada del bus

cuando la gente se aglomera para entrar,

en todas esas ocasiones destacabas,

tu pelo,

tus ojos firmes a pesar de tu cara de niña.

Un halo de colores claros

 similares a la plata irradiaban tu andar.

 Me asombraste.

 y no es que fuera algo repentino y explosivo,

no.

Fue algo más bien constante.

como un veneno coagulaste mi atención.

Con esos fríos ojos que buscaban mi aceptación

cavaste tu camino hasta mí.

Curioso pero cierto

ante la vista de los demás

 soy un insecto.

Para mí la gente no es más que un cúmulo de masa grisácea

poco agradable a la vista,

tú,

eras exactamente eso.

Te veía por encima de mi pedestal de indiferencia

 y cada vez que compartimos estancia me molestaba

que refutaras mis palabras y te burlaras de mí,

pero como una suave chispa

fuiste creciendo y empecé a pasármelo mejor junto a ti

tu presencia pasó de oscura a una cegadora luminiscencia.

Ahora en las noches en que disfruto de mi amargura

tu dulce recuerdo hace que sonría y lo odio.

No te quiero decir nada de esto

pero algún día lo diré ¿sabes?

Te diré…

                                                          Con todo mi odio…

                                                                                                                              Que te quiero.

NUEVA PALABRA

Invierno

Miguelino

“Brutal”.  —pienso, pensamos.

Momentos como este,  en  que mi alma, mis demonios, mi cuerpo y mi cabeza sintonizan su mierda en la ventana son escasos. Es el paraje invernal que me hace sentirme bien conmigo mismo y todas mis personalidades coinciden.  Esos días en que  la noche es tranquila.  La lluvia apacigua nuestra guerra  para crear una tregua nocturna.  Es tan preciosa la vista, que nos sentimos en paz por unas cuantas horas.  

Todo encaja a la perfección, la baja luminosidad, la canción deprimente sonando de fondo y yo, (nosotros)  apoyado en la ventana con un cigarro y un ron.  Como en una película de Hollywood, el mundo se detiene para apreciar la belleza  de una noche invernal, me da por pensar que miles  de almas en pena tranquilizan su lucha en las gélidas brisas y maravillan sus  ojos ante  los diamantes muertos que resplandecen en la gran penumbra.

¡Oh gloriosa noche que Alivias mi guerra!, nuestra guerra,  ¡ojalá fueras eterna, para así estar en paz eternamente!

NUEVA PALABRA

¿Año nuevo?

Miguelino

Puede que este sí sea mi mejor año. Honestamente ni siquiera sé si he tenido un año de esos, de los que me pueda sentir cien por ciento orgulloso. Más de una vez he serpenteado por los vicios, me perdí de mi camino y las deudas inundaron mis esperanzas y la promesa de una mejor vida que venía en el folleto de inmigrante. Me siento estafado, estos años han sido algo brutalmente crudo. No me malentiendan, he logrado cosas buenas en estos 1.095 días. Tengo trabajo, mi primer coche y lo estoy dejando como siempre soñé, puedo contribuir con el hogar materno porque tengo un poder adquisitivo más o menos decente.

Pero quiero más así que decidí escribir esto para convencerme a mí mismo de que algo bueno va a surgir de este escaneo. Forjé mi realidad basado en 4 hechos:

  1. La vida es cruel
  2. Ese hecho es irrefutable
  3. Me caga no llegar a convertirme en quien quiero ser
  4. Jamás me voy a dar por vencido, soy muy necio para eso.

De alguna manera todas esas premisas me han servido para algo, aunque sea para reírme de mí mismo. El caso es que veo expectante este nuevo año y me agrada acercarme a un nuevo listón de mi vida. Quiero conseguir más cosas y para eso no puedo quedarme estancado en esa pocilga que llamo “vida actual” avanzaré, buscaré eso que me haga despertar el alma, debe de estar en algún lugar esperándome pacientemente.

NUEVA PALABRA

Fin de Año

Miguelino

Hoy es el final de un día y el comienzo de un nuevo año, lleno de vida y esperanza. Aquí estoy como de costumbre martillando las teclas de mi ordenador. El  ruido alrededor aturde mis sentidos pero me urge escribir.

Hoy es 31 de diciembre, muere el año. Entre fuegos artificiales y hallacas, celebramos. Recordamos las pérdidas pero también esperamos con ansias los inicios.

Cada minuto que pasa nuestras almas se sincronizan…, creo que nadie quiere estar solo o que aquellos a los que ama lo estén. Yo me retraigo y pienso…

Prometo amar más intenso y perdonar de igual forma sobre todo perdonar mis propios errores para así poder ser mejor persona junto con aquellos que considero especiales.  Este accidentado y loco fin de año procuraré sonreír y celebrar por igual las perdidas y las victorias. Brindaré por aquellos que perdí, pero también por los que llegaron después a cambiar las lágrimas por risas.

NUEVA PALABRA

Jodido

Miguelino

—Considerando la situación actual ¿cómo crees que estás?

—jodido y bastante

—¿por que?

Porque estoy hablando contigo y no con ella …, Porque ella me tiene perdido y tu ni siquiera existes. Eres un producto de mi imaginación ¿sabes?

«No hay respuesta»

Desearía que no fueses inolvidable,  que esta puñalada no fuese tan dolorosa…, Atravesaste cada pequeña y gran parte de mí, hiciste existir lo inexistente, me diste un corazón para romperlo. ¿De que me sirvió? Dueles demasiado y ya no importa. Odio haberme enamorado de ti, cruel y amada morena.

NUEVA PALABRA

Fantasmas y amores

Miguelino

Media noche.  Era un momento especial,   el joven esperaba con ansias a su amada.

Se quedaba dormido y un soplido en sus mejillas lo despertaba.

Era ella la chica perfecta.

Su rostro pálido como el marfil le dejaba atónito cada vez que aparecía en medio de la oscuridad, brillando, incandescente, apenas la veía, era feliz.

NUEVA PALABRA

Querido yo

Miguelino

—Es curioso creerte,

—¿Por qué?

—Haces ver que todo es fácil cuando en realidad te ha costado un mundo conseguir cada pequeña victoria y aun así tienes cara de que no es suficiente para ti.

—Torné los ojos de una forma molesta incluso para mí. La auto condescendencia se había vuelto parte involuntaria de mi vida así que no sabía que responder.

—Querido… Tienes que dejar de hacer eso.

—¿Qué?

—Sentirte insuficiente cada vez que algo no te cuadre,  tienes que agarrar fuerza y confiar más en lo que eres capaz de hacer.

—Ya hace mucho que me cansé de esperar a que ese ser colmado de luminosidad aparezca.

—Pero …,  no va a aparecer porque aquel ser quedó reducido a cenizas. —dije en un suspiro.

Una lágrima corrió por el rostro del joven. Sostenía una conversación consigo mismo al borde del oscuro  abismo de la madrugada.

De pie en la cornisa sus ideas se mezclaban y un único pensamiento resonó en aquel huracán

«Si en cenizas quedó, entonces que se encienda en fuego cual Fénix resucitado». Pensó sintiendo la brisa gélida en su piel.

—Como si fuese tan fácil…, amigo mío…

NUEVA PALABRA

Desaparición

Miguelino

La tenue iluminación blancuzca alumbraba vagamente el recinto mientras  sonaba de fondo algo suave pero movido. En la ventana inhalaba mis penurias injustificadas y las exhalaba en forma de humo, el hielo del vaso de whisky se mecía al son de mi dedo, ¿qué debería de hacer con mi puñetera vida? Me preguntaba cada vez que exhalaba el humo del Chester a medio morir, mi soledad era cada vez más grande y profunda como el hueco de desesperanza en el que me sumergí antes de mi primer borrón, la negrura era espesa en el exterior.

 Curiosamente mi alma se sentía en paz. Mi única compañía era mi depresión. Entre tantos pensamientos tu resultaste la idea más atractiva, me había enamorado de ti perdidamente pero…, ¿por qué?  Ya sabía que tú ni  notabas mi existencia, era como un diminuto cero a la izquierda.

Una risilla se asomó en mis labios, amarte me hizo creer que era algo que nunca fui. Jamás conseguí que mi alma endemoniada cruzara el umbral hacia la divina ignorancia que tienen todos.

—Estarán mejor sin mí

Le dije a la madrugada.

NUEVA PALABRA

Guerra en el planeta Burger

Miguelino

En estos días caminando por la calle me encontré un títere en el suelo, estaba un poco maltrecho y sucio pero al recogerlo sentí un amor pasado. Al limpiarlo un poco me di cuenta que era un soldadito. Mi hermano pequeño, se acercó curioso a ver el objeto que tenía mi atención, me dijo:

—Hermano, parece que estuviera sonriendo a pesar de estar tan sucio  —yo rodeándolo con mi brazo le dije:

—sí, Ángel, lo parece —a eso me preguntó—

—¿Me lo puedo quedar? —y al ver el sincero interés en sus ojos le respondí que sí.  Al llevarlo a casa y lavarlo un poco busqué una aguja e hilo y le cogí punto a las partes rotas y deshilachadas para repararlo. Mientras lo hacía, esa extraña sensación de cariño que emanaba de él se realzó como un brillo, como si diera las gracias por su nueva casa.

Ya listo  el soldadito, se lo di a su nuevo dueño, mi hermano pequeño: Ángel, quien lo bautizó con el nombre de General Javier. Y así, General Javier fue partícipe de mil y un escenas de juegos y diversión.

Recuerdo un día en el que mi hermanito y yo creamos un campo de guerra inter espacial en el cual General Javier fue el libertador del planeta Burger, ahora que ya estoy en edad adulta acordarme de eso me da gracia, decíamos cosas más o menos así:

G. Javier:  Comandante papa, ¿qué sucede en las colinas azules?

C. papa: ¡General, nos están atacando, repito es un ataque sorpresa de los rigksmores necesitamos apoyo inmediato! ¿Aahahhhh….!

G Javier: ¿COMANDANTE! ¡RESPONDA COMANDANTE PAPA!

G Javier:  ¿Cuántos efectivos tenemos cerca de las colinas azules?

CABO:  Alrededor de 15mil General

G. Javier:  Envíe a esos 15 mil soldados a colinas azules ¡Ya!…

Y como esa muchas historias y juegos hicimos con el General Javier. Él siempre ganaba. Era un héroe entre héroes. Mi hermano y yo jugamos durante largo tiempo con este títere. Luego lo olvidamos por ahí.

Hoy en día lo tiene mi hijo, lo consiguió en el closet, en la casa de mis padres. En ese  cuarto que durante mi niñez compartí con mi hermano.

Al ver a mi hijo jugando con él me pregunto por qué habrán tirado a un títere tan bueno y cuántas historias habrán visto sus ojos de plástico.

NUEVA PALABRA

Compañera

Miguelino

La luna puede contarte miles de historias, es mucho lo que ha visto. Pero antes de que ella te las diga, te diré yo la mía.

Es curioso como las cosas que veíamos tan normales adquieren otro tono cuando ya no es el sitio que conoces, al que llamabas hogar.

La luna está de testigo. Fue mi fiel amiga en mi errante viaje hasta ti. Ella me acompañó.

El chirrear de las ruedas de mi maleta, el sándwich que me preparé antes de salir, la última ojeada a la vida que conocía, todo lo que marcó el fin de ese momento estuvo bañado de ella. Fue la luna la que me vio llorar en silencio mientras arrancaba las raíces que tenía en el cuerpo, y con su tenue luz acariciaba mi mortuoria alma, me vio reír, llorar y temer a un mundo nuevo para mis cansados ojos.

La historia cambia la hoja pero los protagonistas ni lo sienten. El asfalto se vuelve extraño desde los ojos turistas. Es curioso como cada edificio parece estar hecho de magia y vibrante vida cuando lo ves todo por primera vez, esas emociones inciertas, esa excitación de viajar   por primera vez nunca se olvida.  Incluso cuando ya llevas años viviendo fuera, pisas un futuro lleno de extrañezas en ese lugar al que jamás creíste viajar.

NUEVA PALABRA

Confesiones Tardías

Miguelino

Querida mía.

Hace mucho que tenía estas locas ideas dándome vueltas en la cabeza y sinceramente ya no supe cómo acallarlas. La  verdad desde que te conocí en aquella feria me pareciste tan radiante y fuera de lugar que me descolocaste. Verte me pareció algo sublime. Siempre quise adelantarme, dar un paso más  pero mis dudas me reprimían. La idea de perder a alguien tan espectacular apenas recién conocida me pareció ridículamente aterradora. Tenía miedo de cagarla si te decía algo fuera de lugar y me convertí en un cobarde. Un gran cobarde al no demostrar  mis intenciones.

Con el tiempo nos fuimos volviendo más y más íntimos y por eso conforme avanzaba nuestra amistad me costaba cada vez más  decirte que  conseguía sonreír cuando te veía ilusionada con cualquier otro chico y me odiaba a mares cuando te veía llorando despechada por algún bastardo que te había roto el corazón.

¡Dios! Qué difícil era reunir los pedazos de mi roto corazón y mostrarme comprensivo y fiel como amigo, no tienes idea de lo mucho que me ardía el alma cuando me decías que me amabas y yo sabía que sí  pero no era esa la clase de amor que yo quería.

Poco a poco me aislé  en mi coraza de “El mejor amigo”. Y logré que mi sonrisa dejase de verse forzada y se volviese un acto reflejo desprovista de cualquier sentimiento y emoción. Sentía como me iba hundiendo en un extenso océano de indiferencia para protegerme de la realidad: tú nunca serías mía. La idea de aceptarlo era cruel, pero me mantenía a tu lado, no quería alejarme y solo Dios sabe cuántas veces dejé de escucharte para concentrarme en el movimiento de esos voluptuosos y perfectos labios.

Querida mía temía aceptarlo y dure años  negando mi sentir.  Decía que te odiaba y que era mejor así, que eras un fastidio y solo te veía como a una mosca molesta.  Temía decirme y decirte que disfrazados en esos “fastidiosa”, ”pendeja”, “te detesto” se escondían te amos y te deseo.

Ahora sé que era mejor así, no por negación, sino por realismo. Eras un incendio en otoño y yo un viento pasajero de primavera. Eras una tormenta de belleza y maravillas y yo una llovizna.

Poco a poco esta llovizna fue volviéndose más fuerte. Hoy en el día de mi boda he decidido decirte, que te amaba, amiga mía. Te amé fervientemente como el sol ama a la luna y la tierra a los animales. Te amaba como sólo un imbécil puede llegar a hacerlo, no es justo decirlo ahora,  pero sí necesario para sacarlo del pecho.

Gracias por enseñarme como amar.

Tu idiota favorito.

NUEVA PALABRA

El chico que odiaba la matemática

Miguelino

Esta historia comienza en una ciudad no muy lejana es más yo creo, no estoy seguro que estaba a unos pocos kilómetros de aquí,  sé que la visité en estos meses… pero creo que me estoy desviando del tema, ajá,  ¿en qué me quedé? Ah sí, ya me acordé,  es una historia que comienza en una ciudad no muy lejana,   esta es la historia del chico que odiaba las matemáticas

—Por favor, papá,  nadie odia la materia, solo al profesor

—¡Nop! él odiaba la materia no le gustaba ni sumar, ni restar, ni dividir, ni nada de ese tipo de cosas.  Bueno,  pero  empecemos con la historia.

Hace algunos años atrás iba al liceo el joven Josué. Un chico común y corriente sin nada de especial. Sus amigos tampoco tenían nada de especial y su colegio tampoco, hasta ese viernes en que todo cambió, no se sabe si para bien o para mal  solo que los afectaría a todos… 

 ¡RIIIIIIIIIIIIINNNN! ¡RIIIIIIIIIIINNN! 

­­—¡Diablos!, voy tarde  ¡mamááá! ¿Por qué no me despertaste? ya es tarde y no llegaré nunca al colegio y esta es mi tercera vez tarde.

—Tranquilo Josué,  yo  adelanté el reloj para que creyeras que era tarde 

—ah okey, ya va, ¡QUÉ! ¿Por qué hiciste eso mamá?  ¡Rayos! qué susto me diste

—Perdón hijo, pero me pareció la forma mas fácil de despertarte, haciéndote creer que llegarías tarde jajajja 

—Mamááá! No te burles

—Okey, okey hijo, está bien. ¿Tienes todo?,  dinero, libros, cuadernos ¿todo? —Sí mamá, ¿sabes? no estoy en preescolar  ya tengo 16 no soy un niño chiquito

—¿Llevas el teléfono? 

—Ah, sabía que estaba olvidando algo jejeje  bueno ya me voy ma.

—¡Espera! Tienes que desayunar 

—¡No! Comeré en el colegio,  chao te amoo   —Josué salió de la casa y pensó: ese trolazo que me hizo mi mamá no tiene precedentes. Buehh al menos llegaré a tiempo esta vez.

—¡Eh! ¡Josué, por aquí ven¡

—¡Hola Julio!  Qué más ¿todo fino negro?

—Sisa. Bueno no tan bien, no estudié mucho para el examen de Castellano de ayer y creo que lo raspé 

—¡Ooh! ¿En serio? Se notaba por como se te salían los ojos cuando mirabas mi examen torpe. Si querías las respuestas me las hubieras pedido,  ¡gafo!

—Ay perdóname, me las hubieras pedido a mí que estaba justo al lado tuyo, Negro.

—Hola André

—Hola Josué,  hablando de exámenes ¿cómo te fue a ti?

—Bueno, supongo que bien, a diferencia de otros, yo no me copié 

—jajajajajajajaj  que rata eres Jota

—¿Y qué hago me río o me pongo a llorar?

—¿Llorar por qué ? 

—Hola, Dani bella

—¡Hola, Jota, cómo estás? Ja, qué raro verte tan temprano

—Sí, ¿Por qué estás aquí tan temprano?

—Ah, es que mi mamá me hizo un trolazo y me puso el despertador una hora antes para que pudiera hacer todo lo que tenia que hacer.

 —jajjajjajaj, ¿en serio?

 —Sí y de paso se murió de risa cuando me vio 

—¡Ah! por cierto, ¿quién hizo la tarea de mate?

—Yo —respondió Dani

—Sorprendentemente yo también la hice y tu Negro, ¿la hiciste?

—Sí, pero me faltaron algunas que no supe cómo hacerlas

—Pero estaban muy fáciles esas ecuaciones

—Negro, Jota tiene razón no estarías tan mal en las materias si prestaras un poquito mas de atención 

—¿Ah? Perdón, ¿Dijiste algo? no te estaba parando  es  que llego Clara y bueno

—Aag por Dios Negro eres un buzo —dijo Dani

  —El negro tiene razón, Clara está buena.

—Aaaay te metiste en problemas con tu novia jajajaja  

—¡QUÉ NO SOMOS NOVIOS! —Respondieron ambos al unísono.

La respuesta la dieron en perfecta sincronía tan perfecta como un a raíz exacta, hasta ellos se asustaron y se miraron ruborizados a la cara. En ese momento y solo en ese momento Jota se dio cuenta de por qué sus amigos lo molestaban tanto. Dani y él  siempre estaban juntos y a veces se agarraban de la mano, se decían apodos cursis y en ciertas ocasiones discutían por celos. Justo cuando iba a decir algo estúpido se dio cuenta de que ella estaba mirándolo con  duda, quería saber que iba a decir. La miró fijamente y ella bajó la vista con vergüenza.

—Holaaaa ¿Cómo está mi grupo de locos favorito?

—Hola Matti, ¿Cómo estas pelirrojo demente? ¿Listo para entrar a clase?

—Ay, qué aburrido, hoy no quería venir, solo vine por que tenemos examen de física, nada más.

A pesar de lo que decía Matti era uno de los mejores estudiantes del salón, solo que era  un muchacho muy problemático, tanto así que tenía un puesto reservado en la oficina de la directora.

—Buenos días muchachos —los muchachos saludaron y la directora comentó:   —¿Es que el chisme esta demasiado bueno y no se dieron cuenta de que el timbre de inicio sonó ya? 

            Jota y los demás se adelantaron para no estar cuando Matti dijera uno de sus acostumbrados comentarios sarcásticos. Mientras caminaba rápido lanzó una mirada fulminante a su amigo Matti que al percatarse de la mirada de su amigo le dedicó una mueca burlona.

—cálmate no iba a hacer  nada malo, vale 

—Sí claro, como que si yo no te conociera.

—¿Sabes que si dices alguna idiotez nos metes en problemas a todos? 

—Eeh…, no había pensado en eso…

—Hey, ustedes dos,  entremos a clase y ya  —intervino Dani

—Okey  mamá —le dijo Matti 

—Okey bebé —le dijo Jota y para su sorpresa recibió un guiño de ella.

Ambos se sintieron acalorados y ruborizados. Entraron a su salón, conocido como el salón de los 4 terribles. Era una sala común y corriente con paredes pintadas de blanco con azul cielo, estaban decoradas con muchos pósters para el cuidado del ambiente y algunos afiches decían cosas como: “Nuestro colegio es nuestro segundo hogar” al final había  láminas de exposiciones anteriores. Las mesitas de los alumnos estaban rayadas de grafitis y había unos dañados, amontonados sobre otros. El asiento de Jota estaba justo al lado del de Dani, quien tenía su puesto coloreado de rosa con verde; extraña combinación que a ella le gustaba mucho. Entre los cuatro 4 terribles se encontraba Matti y Julio, el Negro. A Matti le habían dicho miles de veces que se dejara de eso, que tarde o temprano lo iban a expulsar por sus constantes problemas  pero Matti, conocido por todos y deseado por todas las chicas era muy terco y nunca les hacía caso y lo peor era que siempre se salía con la suya. Josué no  encontraba explicaciones  para el montón de líos en los que se metía y de los que salía limpio y sin una raya en el gran libro.

—¡Hey! Jota, despierta que ya el profe de matemáticas llegó y está entregando el examen de los binomios —quien le hablaba  era Dani, la que siempre se sentaba junto a él, desde que eran unos niñitos.

            Era natural escuchar su voz cuando lo regañaba por no prestar atención, ella siempre había estado a su lado para apoyarlo y cuidar de él y al parecer jamás se había quejado o hartado de su compañía. Ahora que se ponía a pensar nunca se había dado cuenta de lo hermosa que era Dani, con su piel blanca y tersa, su pelo como hebras de oro siempre sueltas y bien cuidadas, una chica de buen cuerpo y bonitos ojos color oro verdoso que lo encandilaban apenas la veía. Él estaba seguro de que se podría reflejar en sus ojos…  sin darse cuenta de que la estaba mirando, al ver como ella lo estudiaba, se sorprendió y de inmediato  bajó la mirada apenado. Los grandes y hermosos ojos de su amiga estaban fijos en él. No pudo evitar preguntarse, ¿Qué estará pensando ella de mí ? últimamente le importaba mucho su opinión.

El día pasó normal. Matti y el Negro atormentando como siempre junto con cesar y André a los profesores, estos  gritando frente al pizarrón para que hicieran silencio, el murmullo de sus compañeros de clase al hablar  y Dani y  él que no se quedaban atrás y que los  regañaban por escuchar música y hablar en clase. Los profes en lo suyo, el resto del salón en lo suyo, en fin,  todo estuvo bien hasta que llegó abril y junto con el un nuevo estudiante.

La llegada de Miguel

Fue una bienvenida a nuestro estilo y luego cada quien a ocuparse  de sus trabajos o de copiar clases pasadas. Los 4 terribles haciendo sufrir a los profesores, Clara como de costumbre siendo acosada por todos…

Quien  diría que después de terminar con Matti se volvería tan popular y tan bella. Bueno, uno nunca sabe los giros que da la vida y tampoco en que momento los da.

            Todos estaban tan locos como de costumbre, excepto por el hecho de que se sentía extraño tener un compañero nuevo a mediados del segundo lapso. Nadie se metía con él, nadie le hablaba, era como si no existiera. En los recesos desaparecía entre la arboleda del colegio, que era uno de los colegios  mas grandes del lugar. Era un edificio grande y viejo como los robles que había en el patio. Dentro de su filosofía el colegio fomentaba la ecología muy en serio.

            Un día, mientras hablábamos todos los chicos,  decidimos ir a hablarle a Miguel para que se integrara a nuestro salón.

—Hola Miguel ¿Cómo estás?

 —Bien, gracias por preguntar je, je

 —Ellos son Matti, Julio, André y Daniela  y bueno, yo soy Josué pero me puedes decir Jota si quieres…

Desde ese preciso momento toda nuestra vida daría un giro.        Ese viernes nos tocaba la clase de matemáticas. Estábamos viendo  las ecuaciones de segundo grado, que por cierto eran muy fáciles,  en especial las ecuaciones cuadráticas. Yo me había dado cuenta en las últimas semanas que cuando llegaba la hora de mate Migue se ponía un poco tenso es más creo que hasta molesto, un día nos atrevimos a preguntarle:

—Hey, Migue, ¿por qué cuando viene la hora de mate te pones tenso bro?  ¿Sucede algo que debamos saber? —de inmediato me arrepentí de haber preguntado eso.

Su cara se transformó de la de un chico simpático y gracioso con un pelo rizado muy peculiar, en la de alguien que guardaba un profundo rencor

—Odio la matemática —su respuesta fue tan fría y fuera de lugar que me causó inquietud.

            Miguel se ponía tan extraño en clase de matemáticas o cuando mencionábamos algo de la materia que decidimos evitar hablar de eso. Si nos poníamos a pensar no sabíamos nada de Miguel,  solo que había llegado de valencia y vivía solo con su madre. No sabíamos qué había pasado con su padre. Tampoco era que nos atreviéramos a preguntarle.

            La semana siguiente mientras estaba en clases, Dani me despertó de mi ensoñación, había una pelea en el salón. La profesora de matemáticas suplente gritaba de terror al ver lo que sucedía. Dani y yo intercambiamos miradas y pensamos en Matti pero resultó ser que Matti estaba a un lado de todo, apartado. En sus ojos había una expresión muy asustada, como si le hubieran mostrado una foto de su madre muerta. Sin darme cuenta salí disparado de mi lugar hacia  donde estaba sucediendo todo. Migue estaba  siendo golpeado por 4 chicos de 5to año que habían entrado sin permiso al salón, buscaban a gritos a Migue, por que horas antes él se había metido con todos ellos y les había dicho de todo durante la pelea.

Uno de ellos se descuidó y Miguel lo agarró,  acto seguido, el chico tenía el brazo roto en dos. Los otros se abalanzaron contra él pero uno por uno fueron cayendo y al último lo dejó muy golpeado, antes de que le hiciera más daño yo interferí y saqué a Miguel de allí. Me asusté al ver la cara de satisfacción de mi compañero por haber casi matado a esos estudiantes de 5to año a golpes. Empecé a temer por nuestras vidas.

Me enteré que  los chicos de 5to recibieron una semana  de expulsión y Migue fue expulsado durante dos semanas  por burlarse de ellos y por casi matarlos a golpes. Miguel se mantuvo serio y satisfecho de lo que había hecho, sus ojos estaban como desprovistos de calor humano mientras era escoltado fuera del colegio por todo el directivo. Todo esto ocurrió durante la clase de matemáticas.

Miguel era  muy buen estudiante, casi  un genio que derrochaba talento… por eso no lograba hallar la respuesta a esa terrible pelea. Era algo sin sentido.

             Después de la golpiza y de que el chisme se esparció por todo el colegio, nuestro pequeño grupo se unió más que antes. En el transcurso de los días descubrí… no, esa no es la palabra, acepté que me había enamorado de Dani pero cuando fui a decírselo André llegó primero y la besó. Sin aviso, sin preguntar ni nada, solo la beso y yo lo vi todo como un idiota parado cara a cara frente a ellos. Ella me miró y en sus ojos había confusión y dolor. Yo  no sabía que hacer, si llorar o correr y solo me aleje del sitio sin decir ni una palabra. A lo lejos escuché las voces de ellos gritando mi nombre, las lágrimas empezaron a brotar de mis ojos. Siendo sincero no había llorado desde que tenia 7 años. Sentí el sabor salado de las lágrimas, el frío que provocaban en mis mejillas y el escozor de mis ojos. Al darme cuenta estaba ya corriendo por los pasillos del colegio. Más atrás  venía  Dani que decía mi nombre con desesperación. Yo la escuchaba lejos, porque mis oídos  habían quedado tapados por las lágrimas y la impresión.

Desaparecí en el bosque de robles. Terminé en un lugar extraño y olvidado del colegio y me acordé de las historias de nuestro profesor de quimica  que trataba de mantenernos interesados en el tema que siendo sinceros era muy aburrido, ese día nos dijo que en su tiempo de estudiante en ese colegio hubo un acontecimiento catastrófico en esa parte  y que desde ese entonces nadie ni el conserje  del colegio se atrevía a entrar en ese sitio. También  nos había enseñado una foto de esa parte del colegio, a los que habíamos resuelto el problema de la raíz cuadrada, dentro de otra raíz, elevada a la dos, ese fue nuestro premio. La foto mostraba un sitio que me pareció familiar, no sabía por qué lo habían abandonado… de pronto vi   una  sombra fugaz parecida a la de una  bala  atravesar la sala de química de ese entonces, me asusté pero supe a continuación que Dani me había encontrado porque me besó al instante. Como era mas pequeña que yo, tuvo que ponerse en puntillas. Sus labios sabían a lápiz labial y a lágrimas, no sé si eran mías o de ella,  nos enfrascamos en ese beso un buen rato y cuando por fin acabó, casi sin aire, ella me dijo:

—Siempre quise hacer esto —observé de nuevo la parte abandonada del colegio y me pareció de lo más normal.

Ese día nuestro grupo, nuestra pequeña fraternidad, se quebró como un cristal al ser golpeado con fuerza.

Pasaron varias  semanas hasta que por fin nos volvimos a hablar. Volvimos a ser amigos aunque  con la pequeña excepción de que Dani era ahora mi novia y estaba muy feliz con eso. Esa semana  iba bien  hasta el miércoles, el día en que Miguel volvió a clases. La verdad es que no era él. No era el mismo miguel que habíamos conocido, ahora era más frío y poco amigable. Nosotros no nos apocamos y hablamos con él. Yo ese mismo día a la hora de la salida encaré a Miguel entre otras cosas, le pregunte por qué  odiaba las matemáticas si era tan bueno en ellas. Me preparé para una golpiza,  pero lo que recibí fue mas bien una sonrisa. Miguel,  era un chico flaco aunque musculoso, y con un muy curioso pelo rizado y amarillo, que hacían contraste con sus ojos negros como la noche. supongo que tenía ganas de hablar porque se enfrascó en decirme su verdad: 

—Mi padre era un físico matemático que se obsesionó demasiado con su trabajo. A mí eso no me molestaba mucho que digamos, solo me bastaba que estuviera ahí  junto a mí aunque estuviera resolviendo sus problemas. Un día al llegar a casa encontré todo hecho un lío, muebles rotos, ventanas destrozadas, todo revuelto y había…, manchas de sangre en el piso. En esto escuché un grito que venía de la cocina, ¡mi papá estaba ahorcando a mi mamá! Una mujer desconocida estaba acurrucada en un rincón cerca de la nevera, no sé que fue a buscar para mi casa, pero me enteré que era la amante de mi papá. La ira y el odio me invadieron…, pensar en todos esos momentos en los que me abandonó por ir a ´´trabajar´´ me hicieron perder el control y traté de pegarle, él me pegó a mí, tenía mucha rabia, así que conseguí un bate e hice lo mismo, lo golpee duro, quedó inconsciente pero no me sentí mal porque me acordaba de cuando me presionaba para que resolviera ecuaciones de nivel universitario teniendo apenas 10 años. Terminamos todos en el hospital. Eso fue hace dos años. —tomó aliento y siguió diciéndome— nos mudamos aquí para que mi mamá pudiera conseguir un nuevo trabajo, una nueva vida, para que pudiera  dejar atrás aquellos días de odio y tristeza. Por desgracia terminé agarrándole rencor a la materia todo lo que tenga  que ver con matemáticas  me hace hervir la sangre, en serio que sí. —por un momento no supe que decir, solo que lo entendí. Me quedé un rato más a su lado en silencio. Luego nos despedimos. Yo me quede sentado durante horas en el banquito pensando sobre la historia de Migue. Una mala experiencia. Como era de esperarse se lo comenté a mis amigos. Entendimos que lo que vivió para nosotros era una especie de lección de vida, nosotros éramos afortunados, nunca habíamos pasado por algo así. Todos nos quedamos mirando hacia el atardecer en el colegio. A lo lejos iba Miguel. Su silueta se perdía en el horizonte,  debajo de un crepúsculo de color naranja con toques morados… nos quedó una duda,  nos preguntamos si ese chico algún día dejaría de odiar las matemáticas… 

Todo volvió a la normalidad, los profesores en lo suyo y nosotros en lo nuestro. Pero aunque no parecía las cosas habían cambiado.  Matti ya no era tan terrible como antes, seguía siendo el mismo chico que buscaba problemas pero cuidaba mucho  con quién se metía. Dani y yo nos habíamos convertido en la pareja más cursi de todo el año y la que más había durado. André, seguía siendo él… y bueno, los 4 terribles dejamos de ser 4, porque ahora teníamos otros integrante…, Migue era el quinto miembro de nuestra fraternidad. No puedo decir que ya no odiaba la materia, tampoco puedo decir que la empezó a amar, solo que ahora era de los nuestros, cosa muy conveniente: un par de brazos fuertes no estaban de más cuando Matti decidía hacer sus bromas pesadas…

NUEVA PALABRA

Accidente

Miguelino

El viento resultaba agradable desde esa altura. Todo se veía extraño e inusual. ¿Cómo había llegado hasta allí?

Era una cuestión algo extraña y no le encontré sentido hasta muy tarde. Mientras pasaba el tiempo todo se veía más luminoso, pero no sabía disuadir si era por el alcohol o la efusividad del momento. Le había cogido mucho aprecio a los vicios, me hacían sentir que ese hueco frío y tormentoso que tenía en el centro del cuerpo dejaba de existir durante sus efectos. Por fin podía ser feliz y levantar la cabeza como en años no lo hacía.

Algo estaba diferente, desde aquel elevador averiado todo se veía tan lúcido y espléndido. No pude resistirlo. Algunas gotas corrían por mis ojos. Dando pasos torpes seguí adelante atraído por las luces de la lejana ciudad.

Un sonido de crujidos alteró el escenario y lo siguiente que sentí fue que ya no sentía nada.

NUEVA PALABRA

Viajero Fantasma

Miguelino

Algunos escuchaban música, otros dormitaban. También había quienes se limitaban a ver por la ventana el paraje volcánico mientras cada quien llegaba a sus destinos. El silencio era sepulcral nadie emitía sonidos. ¿Yo? Hacía varias cosas a la vez: de fondo escuchaba alguna canción mientras que en mi interior el vacio se sentía más profundo, veía por la ventana tras la neblina, a veces cegadora, a veces más clara y pensaba. De madrugada todo es más siniestro o enternecedor.

En la ventana corría una gota buscando su caudal para finalmente morir. La gota trazaba caminos al azar. Cuando por fin cayó  yo caí con ella. La gota era yo, yo era la gota. Los claros colores del amanecer resplandecieron en la ventana y me maravillé. Era el único ¿o no? El único que a pesar de estar  conectado veía algo que los demás no… un mundo. Divididas se podían apreciar la luz y la oscuridad junto con el camino que seguía.

NUEVA PALABRA

Talking whit the darkness

Miguelino

Imagen tomada de internet

—¿Por qué estás tan deprimido? —preguntó ella.

—Me he sentido como un juguete durante muchos años… Y ni siquiera uno bueno, un juguete viejo y roto.

—¿Viejo y roto?—

—Sí, juegan conmigo y luego pierden el interés en mí —respondió el chico con los ojos llenos de lágrimas.
—Pues parece mi joven amigo que tú y yo somos iguales.
—¿Cómo? Si tú eres hermosa, traes contigo un sinfín de historias y belleza, en tu negrura relucen los astros como si fuesen diamantes y yo…, soy como un fantasma en pena por su desdicha.
—Sí, soy tan hermosa y acogedora como mi hermana la luz,  pero  igual que te ocurre a ti, son  muy pocos los que  aprecian mi belleza.

NUEVA PALABRA

El parque de los lirios fantasma

José Miguel González

“No sé cómo empezar. Quizá todo esto sea una pérdida de tiempo ya que hace meses que no te veo pero… Quiero que sepas que ante todo te viví, te sentí y te odié. Odié cada momento contigo, cada día soleado que pasábamos juntos. Las escapadas de fin de semana a las que nos íbamos sin decirle a nadie…”

Borró el mensaje otra vez  y en su lugar escribió:

“Hey, Elizh”  no recibió respuesta.

Con un nudo en la  garganta y los ojos hinchados de sangre Jota K. contempla el techo de su cuarto por décima octava vez en la madrugada. La imagen de su risa le había quitado el sueño y las palabras retumbaban en su mente como un eco ensordecedor «Te odio Elizh». 

Caminando por la acera sin rumbo alguno levantó la vista un segundo y lo vio. Un pequeño pétalo de una flor. Extrañado por el objeto a sus pies se fue acercando a él y lo tomó con delicadeza, pensando en lo peculiar del hallazgo decidió conservarlo. Cuatro calles más adelante algo extraño volvió a llamarle la atención. Donde antes no había nada ahora podía ver un enorme portal de rejas negro mate abiertas de par en par el nombre de aquella peculiar entrada estaba algo difuso por la corrosión y no pudo leer bien, había decidido seguir su camino. 

Una joven de vestido blanquecino estaba sentada en un banquillo del que parecía ser un parque, algo en esa imagen hizo que su cuerpo se moviera hacia ese lugar. 

Nervioso sin saber que decir se acercó a ella. Al sentirlo la chica se dio la vuelta analizando al joven que tenía de pie a su lado. 

Jota K. se sintió intimidado por los enormes ojos escarlata que lo habían examinado de arriba a abajo y cuando pensaba decir algo le escuchó:

—Es hermoso. ¿No? —un poco confuso  respondió  

—¿Perdona? —ella sonrió

—Este lugar, tiene algo mágico e inusual

Ahí fue cuando Jota se percató de dónde estaba. Un paseo lleno del mismo tipo de flores a las cuales pertenecía el pétalo que había recogido. Parecían lirios pero sin color. Nunca vio eso antes. Se había quedado tan absorto en averiguar qué clase de flor era, que no se dio cuenta de que la joven estaba de pie a su lado, al notar otra vez la sensación de su mirada Jota reaccionó. En sus ojos asomaba la duda.

—¿Tú no eres de por aquí cierto? —le pregunto la chica a Jota. 

—No… O sea, sí, pero nunca había estado en este lugar —al escuchar su respuesta la joven curvó sus rosados y carnosos labios en una sonrisa, una que a Jota le resultó familiar. 

Vio cómo la joven empezaba a alejarse y se preguntó a donde iría, pero cuando trató de seguirla su vista empezó a ponerse negra…,  todo… , comenzó a volverse una bruma. 

Despertó en su cama con la ropa que llevaba el día anterior toda mojada. Su cabeza daba  vueltas y se una oscuridad evitaba que despertarse del todo y entre ese espesor aparecieron los ojos escarlata de aquella joven. 

—¿Habrá sido un sueño todo eso? — al buscar algo en su chaqueta, notó un objeto inusual en la cornisa, un pétalo. 

—Entonces no fuiste un sueño —le dijo al pétalo que sostuvo entre sus dedos— y si no fuiste un sueño, ¿quién eres? —le preguntó a la habitación vacía. 

Otra vez se encontraba de pie en el portón negro mate, esta vez el crepúsculo hacía que todo el ambiente se viera fantasmagórico y misterioso. Caminando hacia la plaza donde había conocido a la extraña chica pensaba en lo raro que le parecía que a pesar de haber ruido era todo muy silencioso. 

Justamente en el mismo banquito de la plaza consiguió a la chica. Esta vez quien estaba absorta en la nebulosa era ella. 

—Hola —dijo Jota de la forma más normal que logró conseguir. Se quedó expectante a su respuesta,  vio la sorpresa en  aquellos ojos rubís de fuego opaco. 

—Ah, hola. ¿Otra vez tú, eh? —respondió de forma animosa y juguetona la chica.

—Ha de gustarte mucho ese blanquito —dijo Jota A lo que ella respondió con una sonrisa pícara y silenciosa.

—Y bien, compañero observador,  ¿qué te trae hoy por aquí?

—no sé… Caminaba por ahí dando una vuelta y aparecí aquí. Supongo que me gustó la tranquilidad que hay.

—Claro, claro —respondió en tono burlón la chica. 

Y así pasaron los días. Siempre que iba a ese lugar  todo parecía irreal y muy entretenido. Al punto que la herida en su corazón había empezado a sanar. Hasta que un día ella dejó de ir. Al principio a Jota no le extraño,  -seguramente le salieron otros planes- se dijo así mismo una o dos veces. Una de esas tardes él recorría el pasillo adornado de las flores que le parecían raras y recordó algo que la chica le había dicho:

«Tienen una hermosura espectral como si fuesen flores fantasma.»

Al terminar el corredor de flores encontró una junto con una nota que decía:

“Querido jota, estas dos semanas han sido tan espectaculares que me cuesta creer que solo nos hemos visto en este banquito corroído y viejo, pero es momento de que ya me vaya. Siempre fuiste lo mejor que me sucedió en toda la vida.

La chica del vestido blanquecino. Tu eterno amor Elizh Brcukmond.” 

Al terminar de leer las manos le temblaban. ¿Cómo era posible…? ¿Ella? ¡¡La chica del vestido blanquecino y los ojos escarlata era Elizh!! Sintió que su mundo se venía abajo. Todo este tiempo había estado hablando con el amor de su vida. La chica por la cual el significado de odio era amor. La chica a la que decirle que la odiaba era decirle «Te amaré hasta que el cielo se destruya en una bola de fuego escarlata».

La chica que había muerto por culpa de un conductor ebrio. Débilmente fue alzando la mirada el parque comenzaba a disiparse, los árboles y hasta los juegos de niños todo desaparecía, se derrumbaba. Las  lágrimas de Jota brotaban como un manantial, el paseo de flores se empezó a iluminar con un brillo espectral y ahí de pie sonriente con los cabellos sueltos estaba su chica. En sus ojos escarlata se veía el dolor y el amor reflejados con intensidad, palabras inaudibles salieron de sus carnosos labios:

“TE ODIO JOTA…Y SIEMPRE LO HARÉ.” 

Jota no resistió el impulso y corrió hacia ella atravesando el camino como una exhalación.  Llegó tarde, ella ya no estaba ahí. «Ahí» solo quedaba un árbol muerto con flores espectrales.

Tres días después…

La policía abrió  forzosamente la puerta del departamento 3C había quejas de un fuerte olor desagradable. 

Encontraron un cadáver con las muñecas y el cuello cortados. Escrito en sangre decía:

“Estaré con Elizh en el parque” 

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La chica de ojos misteriosos

Miguelino

Hace tiempo conocí a alguien muy extraño. Era una chica un tanto tonta aunque sincera. Me irritaba mucho, pero también tenía su lado bueno, era  tierna  entre toda su torpeza. Era bella. Más de una vez  consiguió sacarme una sonrisa, hacía lo imposible con tal de sacarme de mi ensimismado universo y eso era algo que admiraba. Peleaba constantemente para que dejara de fumar, a veces lloraba  cuando en mis arrebatos  le decía que me dejara en paz, que si me quería morir era mi problema.

Lo que más me impresionaba de ella es que nunca le había visto los ojos siempre andaba con lentes de contacto de colores diversos. Me decía que se avergonzaba de sus ojos y que prefería vivir engañada que aceptar su patética realidad. Me parecía  que era algo estúpido no querer aceptar sus ojos, era una chica hermosa, una mujer atractiva, con sus cabellos color obsidiana y su tez pálida como un fantasma cautivaba a todos, las pequeñas pecas que se le asomaban tímidamente en el puente de su nariz la hacían tremendamente seductora, hasta que abría la boca y la cagaba con sus idioteces… pero en fin,  era algo a lo que me acostumbré con el tiempo, aunque a veces me irritaba mucho.

El asunto de que llevase lentillas era algo sumamente irritante también ¿por qué no aceptar sus ojos? Una tarde lluviosa descubrí la razón…

Tuvimos una enorme pelea y  salí enojado a fumar en el balcón, ella lloraba como de costumbre y ese  llanto era amortiguado por la ferocidad de la lluvia. La sentía sollozar mientras el caer constante de los pequeños diamantes me hipnotizó. No sentí su presencia en la puerta corrediza del balcón. Luego de exhalar  la última bocanada del cigarrillo lo tiré en una  taza repleta de colillas. Un cosquilleo por fin me avisó de su presencia. Me di la vuelta y ahí estaba ella, solo nos separaban los escasos centímetros del cristal de la puerta, pero había algo raro en la chica que tenía delante…

Tan hermosa como extraña, lentamente recorrí su cuerpo con la mirada:  sus pies delicados y pequeños, sus hermosas y torneadas piernas blancas, su cadera que relucía más con esa lencería de encaje negro, un regalo mío. Su estómago estaba al descubierto, lo recorrí y llegué hasta su rostro, aparentemente todo seguía igual, entonces, ¿por qué ella parecía otra chica?

Algo faltaba, sus ojos eran algo inexplicable, debo haber puesto una mueca de susto, es que no eran humanos, eran fantásticos, demoníacos y hermosos. Sus preciadas puertas al alma, eran rasgadas cual gato, una fina línea cubierta de todos los colores de sus lentillas, todo tuvo sentido en ese instante, ella no usaba lentillas sino pupilas.

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Las sustancias

Miguelino

En el colegio había una sala de química que  estaba abandonada, tenía un aire misterioso y muy tétrico no sé por qué pero siempre que pasaba por ahí sentía que me llamaba. Siempre estaba cerrada con llave. Algunas ventanas mal tapadas e incluso tenía candados por todas partes un día en el recreo no soporté más la curiosidad y me asomé por la ventana de ese salón abandonado. Todo estaba hecho un lío: habían vasos de precipitados rotos y esparcidos por el suelo, mecheros destruidos, balanzas y  lo que  antes fue una pared era un reguero de estantes caídos con  microscopios, muestras de experimentos y tubos de ensayo con manchas de lo que antes fue líquido. El  piso estaba manchado de todas las sustancias, por lo que se veía no habían limpiado el sitio en años, todo estaba cubierto por una gruesa capa de polvo, al igual que las ventanas de todo el salón. Este lugar inhóspito tenía extrañas marcas en las paredes y los pisos, marcas como de garras,  creo, si es que no me engañaba mi vista. El polvo era tanto que me hizo estornudar y por un fugaz instante creí ver  algo moverse dentro de ese salón, pero no estoy muy seguro.

Después de ese día sentía mucho más interés sobre qué había sucedido en ese salón. Tanta era mi curiosidad que por unas cuantas semanas no presté atención en clases ni tampoco copiaba las asignaciones y finalmente terminé preguntándole a mi profesor de química qué era lo que había sucedido en ese salón abandonado, el profesor como es astuto volvió el tema algo colectivo y  me dijo:

—Si resuelven estos 9 ejercicios de nomenclatura les diré que sucedió ¿te parece bien Carlos?

—sí, profesor —teníamos curiosidad.

 De inmediato nos pusimos a resolverlos. También colocó otros ejercicios sobre compuestos químicos, al mismo tiempo que hablaba de su peligrosidad, cuando al fin terminamos nos dijo:

—Bueno, les contaré

Hace algunos años, antes de mi llegada al colegio, me contaron que el antiguo profesor de química era muy curioso,  se ponía a unir sustancias y miles de mezclas más. En una de sus clases realizó un compuesto fatal, según escucharon los demás profesores, mezcló  ácido sulfúrico con óxido cúprico y plomo y creo que también el hierro  y la reacción de estos elementos al calor no fue nada buena, se generó un gas tóxico que hizo que la mitad de los estudiantes se intoxicaran hasta morir y los más afortunados se  desmayaran, además su atroz invento explotó  y por desgracia le cayó encima. Hubo mucho revuelo para sacar a los alumnos.  La sala quedó en cuarentena y no se sabe que sucedió con el profesor, según dicen escapó por que el miedo que tenía a enfrentar lo que había hecho era demasiado grande. Pero nadie tiene ninguna teoría concreta, solo saben que desapareció y nada más  y esa es la historia.

Cuando el hombre terminó de hablar un compañero dijo:  

—Wow, que fuerte. Gracias por contarnos profesor.

—De nada, muchachos.  Nos vemos mañana en clases, recuerden estudiar para el examen de los ácidos metálicos y no metálicos y sus sistemas.

—¡Sí señor! Se oyó decir al unísono a toda la clase.  

Después de regresar a casa me quedé pensando en lo que había sucedido en el salón abandonado de química, recuerdo bien que esa noche logré dormir en paz sabiendo que el misterio había sido resuelto y juré nunca hacer nada tan estúpido como lo que hizo ese profesor.

Pasaron los días y rápidamente le perdí el interés al salón,  pero claro aun así seguía pareciéndome un misterio qué era eso que había visto moverse dentro del salón, de algo sí estoy seguro, el tamaño de eso no era el de una rata ni el de un ratón. ¿Qué sería? A lo mejor mas adelante me ocuparía de averiguarlo.

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Amores de Ventana

Miguelino

En la sombra me siento mejor y tras este encierro consigo ver que no era tan difícil quedarse quieto. Difícil fue darme cuenta que, al no tener más remedio que estar en casa, no tenía con quien hablar. Empecé a deprimirme,  desperdiciaba los días viendo televisión y fantaseando con encontrar a alguien con quien conversar, pero mi suerte no mejoró estaba  solo como un astronauta varado en la estación espacial,  marchitándome debajo de las sábanas en un ciclo sin fin. Ni la música me salvaba. Entonces, no sé por qué me dio por fumar en la ventana y te vi, tan celestial como una estrella fugaz, perfecta como el atardecer. Tus cabellos color cobrizo ondeaban cual bandera. Embobado viéndote dejé que la colilla me quemara los dedos. Tú al notar que te miraba volviste esas oscuras perlas  hasta mis cansados ojos,  fue la primera vez en años que una mirada traspasaba mi alma. Como un cobarde cerré la ventana y me oculte en el otro lado de la pared y mientras estaba allí me di cuenta que sonreía y que mi pulso se había acelerado. Y así pasó una semana. Gastaba los cigarrillos en la ventana  con la excusa de verte. Un día  no volviste a aparecer en tu balcón en tu lugar había un papel pegado al cristal:

“¿Me regalas un cigarrillo?”

Sin pensarlo mucho agarré la casi acabada cajetilla de Marlboro y  eufórico por la idea de hablarte salté de mi ventana a tu balcón, aterricé torpemente  de bruces y al retorcerme para sentarme, vi tu reflejo en la puerta, con una sonrisa abriste la puerta de cristal que nos separaba:

—Querías uno, ¿no? —dije un poco adolorido por mi aparatoso aterrizaje. Reíste musicalmente al decirme:

—¡Te tardaste demasiado en ofrecerlo, tonto!

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Insomne, En pedazos del papel e Inspiración

Miguelino

Insomne

Solo te escribí para recordarte que una noche como hoy, entre heladas horas, ese pequeño infinito calentaba nuestras vidas. Ahora solo quedan mis pulmones y el humo de cigarro que exhalan en esta noche de insomnio.

En pedazos de papel

Últimamente he estado tan absorto, hasta he descuidado lo que escribo. Inmerso en esta lúgubre y triste sequía de imaginación recuerdo tus ojos a la expectativa mientras yo presionaba las teclas con ligereza, mis dedos casi flotaban  entre ellas para llenarte de mil emociones con las estupideces  que escribía. Creí que contigo burlaría al tiempo… pero resultó que él era quien se burlaba de mí, cuando en medio de risas aparentemente inocentes arrugabas el papel y dejabas caer los pedazos.

Inspiración

Según yo lo veo son pequeños momentos de claridad en los que nada nos molesta y nuestra mente y corazón, en sintonía con el momento, se unen para que los minutos, horas o días en que estemos en ese mágico lugar sean tan perfectos como lo que realizamos en ellos.

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Sin alma

Miguelino

José Miguel González Abreu Venezolano. Es el más joven escritor de Palabra Infinita. Actualmente radicado en Tenerife España. Asumió el seudónimo Miguelino como una forma de honrar a su padrino, que desde muy pequeño le llamaba así y hoy lo acompaña desde todas partes y ninguna.  Descubrió que leer lo llevaba por mundos en los que le agradaba estar y que si escribía podía prolongar esa estadía. Él explora sus vivencias a través de sus cuentos, sigue coqueteando con las palabras hasta conseguir su propio lugar. Sobre leer y escribir comenta: “Todavía recuerdo la primera vez que leí un libro completo, “El hombrecillo de papel” así se llama.  Antes de hacerlo me preguntaba porque mi mamá se concentraba tanto en esas hojas de los libros, no entendía porque se sumergía a tal grado, ella es de las que tiene una pila enorme de libros a su lado. Hasta que un día comencé a leer y eso se apoderó de mi atención. Empecé a leer más… las palabras se transformaban en imágenes, imágenes que fueron creando personajes mágicos, surrealistas.  La escritura es otra cosa, siempre estuvo en mí. Cuando era mocoso me sentaba en la arena, hacía castillos y relataba historias, cosas que inventaba, y que sigo inventando…, ahora las escribo”. 

Sin alma: experimentar con lo desconocido puede traer indeseables consecuencias

Miguelino

Aquí sentado en medio del silencioso abismo de mi locura escucho como a mis pulmones entra tu recuerdo, el perfume aún presente en la habitación me hace revivir todos los bellos y tristes momentos que vivimos juntos, cada carcajada reprimida a las 3 a.m sin poder evitarlo se volvía un alarido mareante de risa y las lágrimas que derramamos en las tantas discusiones. Las tardes en las que la vida se centraba en ti y en mí eran suficientes. El hecho de tenerte ya era más de lo que jamás llegué a merecer. Cuando me vine a dar cuenta ya era tarde y no valía mi arrepentiemiento.

Hay ruidos extraños en la negrura.

Una ligera sonrisa se asoma en la oscuridad.

—Shinigami, ¿Qué haces aquí?

—Nada especial. Buscando lo que no debería estar —respondió la filosa y sombría voz. El silencio en la habitación se volvió más y más espeso. Y entonces  habló de nuevo.

—¿Disfrutaste de tu último aliento?

Algo pesado se empezó a regar por el espacio, el antes agradable perfume empezó a transformarse en un hediondo olor a azufre y humo.

El monstruo salió al claro destello que entraba por una de las ventanas. Su sonrisa penetrante atravesó mis parpados. Sentí como el terror invadía mis articulaciones, rememoré como si fuese un cortometraje mi vida… la imagen de tu risa y tu voz comenzó a ser cada vez más y más audible hasta que se convirtió en aullido.

Ahí fue cuando bañado en sudor la pesadilla terminó y desperté.

¿O no…?

Mi cuerpo inerte yacía en la cama bañado en un charco carmesí. En la lejanía   escuché ruidos de radio policial y a alguien decir:

—Asesinato… la perpetradora bajo custodia. Prueba de drogas confirmada… alucinógenos…

Y el último pensamiento mientras dejaba de ser materia… fue para ella… mi propia novia, a quién tanto añoraba, la de la risa suave… me había quitado la vida…

NUEVA PALABRA

Like, Ausente por un Rato y Del Tiempo Aprendí

Miguelino

Los like, la música y los momentos en redes sociales inundan la vida de los jóvenes de todas las latitudes…

Like

En este mundo dónde alguien no es nadie, una sonrisa es más afilada que un cuchillo y una palabra te asesina más rápido que una bala, me pregunto ¿Quién será el que despierte? Quién será aquél que alce el rostro y vea la ardiente belleza que nuestros ojos se pierden. La vida se nos escapa entre likes y comentarios, por cada like muere una parte nuestra, aquella que quiere vivir lo que plasman las fotos.

Ausente por un rato

Me pongo los audífonos y entro a un mundo que siempre fue tan lleno de colores… cada palabra de cada canción un sentimiento que va forjando nuestro universo y que se resquebraja poco a poco al abrir los ojos y entrar en la realidad, una en la que no existe un nosotros…

Del tiempo aprendí…

Tres cosas: jamás se queda quieto, jamás perdona, jamás se retrasa.

NUEVA PALABRA

Fuera de los estándares y Relato de un tiempo extraño

Miguelino

Ella es diferente, rompe el paradigma…

Fuera de los estándares

Apenas visible entre lo invisible. Mucha gente pasaba alrededor de ella y la evitaba como si fuese un ser extraño. Su lado del minúsculo pasillo estaba vacío. Me entretuve mirándola y  comprendí  la realidad de su belleza. Era perfecta, pura… a su modo. Luego comprendí que sus ojos hacían huir a los demás. Unos ojos salvajes llenos de vida y amor, parecían reflejar el infierno en ellos, al mismo tiempo te hacían pensar en un animal herido. Absorto ante tantas emociones quise decir algo pero el momento pasó. Esa visión fugaz me dejó pasmado y me hizo comprender que aunque nos sintamos solos por egoístas, por falta de atención  o por exceso de ella, basta una milésima de segundo para enamorarse de la vida, aunque esta se baje del autobús con sus ojos extraños en la parada siguiente antes de la tuya. 

Relato de un tiempo extraño

Siempre he visto las cosas que suceden a mi alrededor desde la lejanía, una que yo mismo construí al retraerme en mis pensamientos e inseguridades. Prefería caminar solo, comer solo; vivía con miedo a todo y a todos. 

Menos a ti.

Tú, con ese suave abrazo haces que los demonios desaparezcan. Tus miradas compasivas si caía en plena carrera o la sutileza de tu mirada cuando hice alguna estupidez, ¡y vaya que hice!, hago y haré estupideces.

Contigo comprendía cada mínimo detalle de lo que hablábamos y aunque fuese un extra en mi propia vida tú me hacías sentir como el personaje principal de una heroica historia.

Tú, mi titán. Por tantos años te alzaste enorme ante mis ojos; fuerte, valiente e iracunda cuando hacía falta.

Creía, creo y creeré en ti firme y ciegamente.

Queridos lectores:

Tengan una cosa en mente. El cielo nos regaló el pilar que forja nuestro carácter, gustos y algunas malas mañas. (como acabar el pote de helado completo sin guardar para después).

Compartan con ese extraño ser que en nuestra niñez era una especie de heroína y en nuestra pubertad se volvió una amorosa enemiga y guarden esos momentos en su memoria, porque con el paso irremediable y odioso del tiempo una cosa me ha quedado clara:

SU HISTORIA no será eterna.

Pero SU LEGADO sí lo será.

Te amaré siempre, te amaré hasta la vida…

                                   mamá

NUEVA PALABRA

Demonios a las 3 a.m

Demonios a las 3 a.m, un muchacho insomne pensando algunas tonterías pero… ¿de verdad son pensamientos sin importancia?

Miguelino

¿Algunas vez te has sentido como si fueses una presa?

Así me ha sucedido a mí. He sentido… durante varios años que algo no estaba bien. Que aunque luchara  algo  acechaba entre las sombras de mi mente. Como un cazador furtivo observaba, esperaba…  Construimos jaulas y muros de aislamiento para evitar que nos lastimen, para crear una versión de nosotros, “perfecta” pero ¿y si esas murallas en realidad son para esconder algo que no debería estar ahí? ¿Qué pasa luego de que nos enojamos?

Vivimos, vemos y tememos a los monstruos que creamos, esos que vemos en las películas. Creo que en realidad esos monstruos son aquello por lo que hay noches en que no puedes dormir. Noches en que sientes que si apagas la luz algo te engullirá. Yo lo hago, le temo a las sombras que cruzan mis pensamientos, a las sombras que están en mis suspiros y en mi mente. Sé o al menos pienso que los monstruos son reales, que luchamos con ellos todos los días para encerrarlos en nuestras corazas y que aquellos que pierden la batalla terminan siendo comidos por esa oscuridad tentadora tan dulce y letal como un cataclismo. Temo por mí… por mi credibilidad, temo que un día ese monstruo me gane.

La obscuridad puede ser tan atractiva que a veces pienso que si no doy el paso me arrepentiré de ello, pero aun así… parado en el abismo hay algo que me frena a dejarme caer y rezo ¡por todos los cielos!  que esa cadena no se rompa desatando “eso” a lo que tanto le temo, he de reconocer que sonará de locos, he visto la cara del monstruo y lucía…  tan familiar…

¿Lo sientes? Es aterrador, tu lado oscuro, tu demonio, aquello por lo que dudas en apagar la luz… soy tú,

y siempre estaré

junto a ti…

¿Apagarás la luz hoy? Muero por verte